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Realidades

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En estos últimos meses nada me ha sorprendido más que el blanqueamiento argentino. Y me ha sorprendido causando dolor y repudio hacia ciertos líderes, presidentes, y ciudadanos de la mentada república. Tan bien planeado y ejecutado fue el plan que casi lograron su cometido. Quisiera tan sólo citar unas líneas de un artículo de 1877 de un diario afroargentino llamado "El unionista" en relación a la precaria aceptación y condición de los afroargentinos. La realidad es increiblemente similar a la de nuestras latitudes y ¡aún en nuestros días! Pese a que me desvío ya un poquitito del tema, me parece que queda en clara evidencia que...

«[...] la constitución es letra muerta y abundan los condes y marqueses; los cuales, siguiendo el antiguo y odioso régimen colonial pretenden tratar a sus subordinados como esclavos, sin comprender que entre los hombres que humillan hay muchos que ocultan bajo su tosco ropaje una inteligencia superior a la del mismo que ultraja»[2]

Notas:
[1] Gabino Ezeiza, músico y payador argentino
[2] Schávelzon, Daniel. Buenos Aires negra: Arqueología histórica de una ciudad silenciada. Emecé Editores. Sin año

La otra fundación de Quito*

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Bueno. Como está tan próxima la festividad más importante de la hispana ciudad de Quito, me permito publicar la entrada original hecha por Javier Cevallos Perugachi en su blog*. Espero ansiosamente los llenos absolutos para presenciar el deporte nacional en el coso de Iñaquito, las tradicionales sevillanas y fandangos, y las autóctonas tapas, sangrías, y paellas. Más ansiosamente espero que todo se acabe. Si Usted es de los que aman a Quito, su historia y fiestas, HUYA.



La otra fundación de Quito

Nieto de indios, blanqueados por necesidad; longo, hijo de longos: uso la máscara de los amos, para bailar y reirme de ellos...


Cuentan, los que cuentos cuentan y cuentos saben, que cuando los danzantes bajaban a Quito, el mundo se aquietaba a su alrededor, todo se quedaba en absoluto silencio: las montañas, las hojas de los árboles, el jaguar... incluso el mismo sol.

El ritmo del danzante es el ritmo del corazón: pum, pum, pum. Un pie se levanta y cae al piso, el otro pie se levanta y cae al piso.

Durante siglos se prohibió la entrada de danzantes a las plazas de Quito, porque era cosa de indios. Sin embargo, en este país lo prohibido siempre es más atrayente y los danzantes seguían bailando.

En el siglo XIX, un presidente (modernizador y muy europeo) logró terminar por fin con esta costumbre poco civilizada: mandó a construir, en las plazas de la ciudad, hermosos jardines al estilo francés. Y los danzantes se fueron de Quito.


Sin embargo, aún es posible verlos en algunos de los antiguos pueblos de indios que, con el crecimiento de la ciudad, se convirtieron en barrios mestizos. Las personas fueron dejando el poncho y los sombreros, los tupus y las oshotas, para confundirse con los mestizos que iban llegando. Pero aún bailan, como lo hicieron sus padres y abuelos, aún toman las plazas de Cotocollao, La Magdalena, San Isidro del Inca y Zámbiza.

Dicen que, cuando los danzantes inician su baile, el mundo vuelve a girar a su alrededor.



Notas

* Cevallos Perugachi, Javier. La otra fundación de Quito. El país de los colibríes. Blog.

[1] Las cursivas no forman parte del texto original. Son, por ende, puestas por mí donde creí conveniente de acuerdo a mi criterio.
[2] No pude insertar el video usado en la entrada original, pero inserto otro relacionado.

De cuando Quito fue España

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Tuve la oportunidad de encontrarme con este texto mientras hacía uno de mis deberes sobre la confederación de los Iroqueses. El original está en inglés, y la traducción la encontré en un libro y en Wikipedia. En todo caso, citaré el original en inglés. He puesto ese título pues mucho me ha quedado tras hablar con un par de amigos sobre este tema y tras leer un texto que de momento es sólo digital. Este se convierte en el segundo texto en lo que va del año que queda bastante inconcluso; espero tener tiempo pronto y actualizar las entradas. De momento, les dejo con parte del testamento de Mancio Serra de Leguizamo, último conquistador vivo para 1589.

[...] Encontramos estos reinos en tal buen orden, y decían que los incas los gobernaban en tal sabia [manera] que entre ellos no había un ladrón, ni un vicioso, ni tampoco un adultero, ni tampoco se admitía entre ellos a una mala mujer, ni había personas inmorales. Los hombres tiene ocupaciones útiles y honestas. Las tierras, bosques, minas, pastos, casas y todas las clases de productos eran regularizadas y distribuidas de tal manera que cada uno conocía su propiedad sin que otra persona la tomara o la ocupara, ni había demandas respecto a ello... el motivo que me obliga a hacer estas declaraciones es la liberación de mi conciencia, ya que me encuentro a mi mismo culpable. Porque hemos destruido con nuestro malvado ejemplo, las personas que tenían tal gobierno que era disfrutado por sus nativos. Eran tan libres del encarcelamiento o de los crímenes o los excesos, hombres y mujeres por igual, que el indio que tenía 100,000 pesos de valor en oro y plata en su casa, la dejaba abierta meramente dejando un pequeño palo contra la puerta, como señal de que su amo estaba fuera. Con eso, de acuerdo a sus costumbres, ninguno podía entrar o llevarse algo que estuviera allí. Cuando vieron que pusimos cerraduras y llaves en nuestras puertas, supusieron que era por miedo a ellos, que tal vez no nos matarían, pero no porque creyeran que alguno pudiera robar la propiedad del otro. Así que cuando descubrieron que teníamos ladrones entre nosotros, y hombres que buscaban hacer que sus hijas cometieran pecados, nos despreciaron.[1]

Escudos de la República del Ecuador

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Por la poca disponibilidad de tiempo tan sólo me limito a compartir con ustedes los escudos que han representado a nuestro país[1]. No incluyo al escudo grancolombino pues no representa al Estado independiente ecuatoriano. Incluyo, sí, a la Estrella de octubre pues fue el primer escudo independiente en el Ecuador. Posteriormente, cuando disponga de más tiempo, me permitiré reeditar la entrada y complementarla con información necesaria y fuentes.

Estrella de octubre (1820)














El Ecuador en Colombia (1830)















Moneda con el Escudo del Estado (derecha) (1833)












Escudo (1843)
















Escudo de armas (1843)
















Escudo de armas (1845)
















Escudo de armas (1900)
















Notas:
[1] Todos los escudos aquí mostrados fueron tomados de la página web del historiador y miembro correspondiente de la Academia Nacional de Historia Eduardo Estrada Guzmán. Acceda a su página web visitando su entrada Escudo del Ecuador

El Ecuador y el 30 de septiembre

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En Quito se fraguó un suceso triste; el orden constitucional ha vuelto a tambalear en un país que ha sufrido la impetuosidad, inoperancia, y mediocridad de la gran mayoría de sus nobles -o gobernantes, si queremos, pues decimos estar en «democracia»-. En una situación sin precedentes, la fuerza policial, engañada con rumores y cizañas, buscó generar pánico a gran escala. La fuerza armada tornó su valor, disciplina, y lealtad en contra del pueblo y el gobierno constitucional generando, a la larga, un tumulto espectacular en el cual patrullas, helicópteros, piedras, bombas lacrimógenas, y gas pimienta estuvieron a la orden del día. El apoyo internacional, el accionar policial y presidencial, y la magnitud de la protesta serán los puntos de enfoque.

Luego de siglos de irresponsabilidad política, Sudamérica y el Ecuador parece que por fin han entrado en una etapa, aunque aún tambaleante, de madurez democrática; los golpes de Estado y desequilibrios en el orden constitucional son finalmente condenados a gran escala; no existe más la complicidad que sí hubo en varios otros golpes de Estado del Ecuador y de Sudamérica como en el caso de Chile en 1973 y a Argentina en 1976. Plausible es el apoyo que varios mandatarios de la región dieron al gobierno y a la democracia ecuatoriana. En medio de la crisis, se recibió apoyo incondicional de hasta Estados Unidos, Francia, y Alemania. La mismísima Unasur dió su pronunciamiento inmediato y Colombia cerraba la frontera en la tarde como muestra incondicional de condena por lo sucedido en contra de la democracia. Es curioso, sin embargo, que este gran giro en Sudamérica se haya dado cuando gobiernos de corriente izquierdista han asumido el ponder en al menos ocho de doce Estados independientes del subcontinente. En todo caso, la gran y positiva respuesta internacional en favor de la democracia ecuatoriana es una muestra contundente de el crecimiento de la democracia en la región.

Si bien el temperamento de nuestro actual jefe de estado aumentó el fervor de la turba tras su discurso, es fundamental recordar que antes de cualquier intervención del presidente, éste fue recibido con una bomba lacrimógena[1]. Es decir, existió una organización casi pandillera en la policía que no iba a escuchar razón alguna. ¿Es acaso admisible el recibimiento dado al Presidente de la República?. Tengamos sindéresis; nunca buscó, bajo ningún concepto, el grupo sublevado el diálogo pues querían, a como diera lugar, imponer sus condiciones. Hay quienes descabelladamente culpabilizan al presidente de lo sucedido. Es inaudito tratar de culpar al Presidente del incorrecto accionar policial en todo momento pese a que su presencia cambió significativamente el curso de la revuelta explicaré posteriormente. Es bastante claro que la protesta trató de inducir al pánico colectivo a una ciudadanía desamparada a manos de la delincuencia, para de este modo conseguir la atención de medios y gobierno. Creo fundamental dejar un punto claro: la policía y las fuerzas armadas están subordinadas a las órdenes y decisiones que sus cúpulas tomen[2]; y éstas, a su vez, están subordinadas al Presidente de la República [3]. Desde su llegada y tras su discurso, los miembros insurrectos de la policía «desconocieron» a su comandante en jefe gritando improperios y lanzando bombas y gases; El Primer mandatario estuvo encerrado por aproximadamente 10 horas en el hospital de la policía tras haber recibido otra bomba lacrimógena cuando ya había decidido dejar el regimiento[1]. Es necesario recordar que el Presidente no puede derogar leyes [4] como los insurrectos pedían. En otras palabras, la salida del Presidente era viable siempre y cuando sucumbiera a las peticiones de los revoltosos, no había voluntad de dialogar. ¿Habría sido acaso aceptable que el presidente mintiera y rompiera la constitución diciendo que derogaría la ley y que cediera a las demandas no por medio del diálogo sino por la fuerza? Ante la negativa del Mandatario, su permanencia fue prolongada como es bien sabido. El Presidente, como tal, su persona, no estuvo secuestrado pues tenía comunicación via teléfonos y a su seguridad; el piso, el hospital, y las inmediaciones fueron, sí, tomadas. El presidente estuvo detenido y se buscaba exigir un rescate: la derogación de la ley. ¿Acaso no es esta una forma de secuestro? ¿El secuestro no implica la retención de alguien en busca de un fin a modo de intercambio? La postura policial es enteramente condenable y el Presidente sufrió las consecuencias de enfrentarse a un grupo que no quería dialogar.



En segundo lugar, es necesario comprender la magnitud de los hechos. Un golpe de Estado constituído no hubo. Un golpe de Estado requiere muchísima más planificación y prudencia que la demostrada en este pronunciamento. Sin embargo, el accionar y la reacción policial y civil acarician levemente a un golpe de Estado. Primero, los miembros de la policía habían tenido tiempo suficiente para dejar en claro su postura y reclamo y no debieron de esperar a que la Asamblea aprobara la ley para, «espontáneamente», paralizar al país de la noche a la mañana. La policía insurrecta debió de elevar su voz a la cúpula; si ésta les era indiferente, elevar su voz al presidente, pero por vías democráticas. Empero, la realidad aparenta ser otra totalmente distinta; pasquines bien elaborados fueron aparentemente entregados a la tropa algún tiempo atrás para persuadirla a actuar incorrectamente[5]. ¿Es esta entonces una reacción espontánea de la Policía Nacional?. ¿Es comprensible que la tropa se queje por perder irrisorios incentivos de 150 dólares cada 10 ó 15 años cuando han recibido a cambio el incremento de sus salarios mensuales al 110 por ciento?. Es bastante claro: la tropa fue engañada. Un plan elaborado es más que evidente. En segundo lugar, es muy sospechosa la facilidad y prontitud con la que el levantamiento se extendió. De otro modo, ¿cómo explicar que hayan sido los mismísimos militares de la FAE quienes hubieron de cerrar el Mariscal Sucre de Quito?. La solidaridad demuestra la adhesión a la causa. Eso sí, posteriormente se retractaron, cuando la cúpula planteó su total apoyo al gobierno, pero es evidente que existe una organización interna que fraguaba un momento preciso para actuar. Finalmente, ciudades como Cuenca y Guayaquil también sufrieron las consecuencias de este espontáneo levantamiento policial. Saqueos a diestra y siniestra que fomentaron el temor de la ciudadanía se perpetraron a gran escala. ¿Es admisible que una pequeña protesta, como se la quiere plantear, genere tales consecuencias?. Coincido con José Miguel Insulza, quien dijo que se buscó generar varios focos a nivel nacional, pero la presencia del Presidente en la fuente misma de la discordia centralizó muchísimo más el levantamiento[6]. Me atrevo a decir, con mucha subjetividad, que se esperó un levantamiento civil apoyando la revuelta para finalizar con el orden constituído, pero éste nunca se dió; los ciudadanos defendieron el orden constitucional por sobre todas las cosas. Personalmente creo que si el presidente se hubiera quedado en el palacio, la situación se habría vuelto incontenible. Más caos y desesperación no sólo habrían multiplicado la magnitud de los hechos, sino que probablemente hubieran alcanzado un cometido quizás no claramente estipulado, terminar con el gobierno de turno. La relación de grupos políticos, como PSP no está del todo clara todavía. SIn embargo, llama fuertemente la atención que tres importantes miembros y colaboradores del mentado partido hayan estado presentes dentro del regimiento en la mañana, en la destrucción de equipos del canal EcuadorTv, y dentro de una Asamblea Nacional supuestamente tomada. No se trató, pues, de una simple protesta salarial sino de un plan organizado aunque bastante impreciso.



En conclusión, este grave percance del que fuera nuestro país objeto es un gran sacudón para el gobierno. Es confortante ver que otros países apoyan a la democracia en el Ecuador de manera abierta, pero sería intolerable que existiese, en algún momento del futuro, otro levantamiento de tales magnitudes que trate de acabar con el gobierno. Para lograrlo es necesario que el oficialismo busque mayor conciliación a nivel nacional. El gobierno tiene que dialogar más con la oposición y buscar soluciones respetando los convenios logrados.Y la oposición tiene que buscar también vías de escape que fomenten el bienestar general; el país está gobernado por el oficialismo y por la oposición. Muy correctamente, Marco Lara Guzmán dice que «en el Ecuador, urgido de tener una oposición democrática e inteligente, no hay visión de unidad y desinterés. Entre los partidos políticos, subsisten reticencias y egoísmos absurdos.»[7]. ¿Adónde irá a parar nuestra democracía con un gobierno que escucha poco y una oposición juntada a remendones?. El caos pasó casi en su totalidad, pero es hora de tomar actitudes más activas en pos de la democracia.


Notas:
[1] La Tv: Imágenes inéditas del jueves negro y la rebelión policial.
[2] Constitución política de la República del Ecuador. Art. 159
[3] Constitución política de la República del Ecuador. Art. 147 sección 16
[4] Constitución política de la República del Ecuador. Art 419 sección 3
[5] Ecuador señala a policía del Grupo de Apoyo Operacional como líder de la rebelión.
[6] Sesion Extraordinaria del Consejo Permanente. Reporte del Secretario General de la OEA en su visita a Ecuador
[7] Lara Guzmán, Marco. Para ver y aprender.

Imágenes:
[1] Revuelta policial en el aeropuerto de Quito.
[2] Revuelta policial en Ecuador.

La Pinta, la Niña, y la Santa María

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Soñé a un viejo marinero vendiendo quimeras
Soñé que trazaba la ruta de un ave viajera
Soñé en leyendas de oro en imperios lejanos
Sentí que mi raza indomable no se sometía

Soñé en La Pinta, La Niña, y La Santa Maria
Soñé a un puñado de hombres surcando los mares
Soñé que Colón, acosado, tierra prometía
Sintiendo su vida en un hilo con fe les decía:

Es redonda la ilusión
Es redondo el ancho mar
Otra tierra gigantesca hay mas allá
Tiene forma de mujer
Tiene senos de volcán
Yo lo juro, pronto vamos a llegar

Soñé que en el alma del indio había cadenas
De tantos que fuimos, tan solo unos pocos quedamos
Aun yo escucho a Colon convenciendo a la Reina
Con la esfera del mundo en sus manos cantando este tema

«Sólo un terremoto venció a Fichamba»[2]

Luis Padilla Guevara[1]

Notas:
[1] Letra y música de éste; sin embargo, reconocida internacionalmente tras haber sido cantada por Jesús Fichamba en el festival OTI de 1985.
[2] Con esta frase expresó su indignación un diario ecuatoriano tras conocer que la actuación de Fichamba recibió el segundo lugar del concurso a pesar de que varios críticos reconocieron la actuación de Jesús Fichamba como la mejor.

El Quijote y Youtube.

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El dia 30 de septiembre la Real Academia de la Lengua Española[1] junto a Youtube lanzaron la campaña para leer al más famoso hidalgo de la historia. Cada participante es encargado de leer un fragmentos de un minuto aproximadamente, y de subirlo por medio de su cuenta en youtube. Creo que no hay mucho más que decir, salvo que ya hay varios cientos de videos, los cuales empiezan a tejer ya una de las más célebres, si no la más, obras de la literatura universal. Creo que esta es una grandiosa oportundidad para participar en un proyecto tan magno de nuestro idioma. La cuenta de El quijote está en el vínculo aquí puesto [2].



Notas
[1] Página web de la R.A.E
[2] Cuenta de El Quijote en Youtube.

Llanto de luna

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Llanto de luna en la noche sin besos
de mi decepción;
sombra de pena, silencio de olvido
que tiene mi hoy;
llaga de amor que no puede sanar
si me faltas tú;
ebria canción de amargura
que murmura el mar.

¿Cómo borrar esta larga tristeza
que deja tu adiós?
¿Cómo poder olvidarte si dentro,
muy dentro estás tú?
¿Cómo vivir así en esta soledad
tan llena de ansiedad de ti?

Julio Gutiérrez[1]

Notas:
[1] No pude encontrar una versión entera en un libro. Sin embargo, publico lo permitido por derechos de autor. Linero Montes, Fernando. El bolero en sus propias palabras. Bogotá, Colombia. 2008.

Allende

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Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla,
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que congregar todos los odios
y además los aviones y los tanques,
para batir al hombre de la paz
tuvieron que bombardearlo, hacerlo llama,
porque el hombre de la paz era una fortaleza:

Para matar al hombre de la paz
tuvieron que desatar la guerra turbia,
para vencer al hombre de la paz
y acallar su voz modesta y taladrante
tuvieron que empujar el terror hasta el abismo
y matar más para seguir matando,
para batir al hombre de la paz
tuvieron que asesinarlo muchas veces
porque el hombre de la paz era una fortaleza.

Para matar al hombre de la paz
tuvieron que imaginar que era una tropa,
una armada, una hueste, una brigada,
tuvieron que creer que era otro ejército,
pero el hombre de la paz era tan sólo un pueblo
y tenía en sus manos un fusil y un mandato
y eran necesarios más tanques, más rencores
más bombas, más aviones, más oprobios
porque el hombre de la paz era una fortaleza

Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla,
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que afiliarse siempre a la muerte
matar y matar más para seguir matando
y condenarse a la blindada soledad,
para matar al hombre que era un pueblo
tuvieron que quedarse sin el pueblo.

Corazón que no olvida

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Por qué empapé de lágrimas mi vida,
cómo pudo tu amor volverme triste,
por esta pobre entraña dolorida
di si un amor, di si un amor,
di si un amor como mi amor tuviste.

Si fuiste para mí fuente escondida,
flor de ilusión de todo cuanto existe,
si tu cariño fue toda mi vida,
cómo pudo tu amor volverme triste.

Por la dulce quimera ya extinguida,
por la ternura que a mi canto diste,
por este corazón que no te olvida
di si un amor, di si un amor,
di si un amor como mi amor tuviste.

Pagaste mi pasión con cruel herida
y hoy que de luto mi existencia viste
aún te pregunto, mi ilusión querida,
cómo pudo tu amor volverme triste.

Segundo Cueva Celi

América novia mía

3
Morena América mía: litoral,
el viento peina tu pelo de cristal,
tu pecho de tierra oscura, mineral,
ondula en el canto de oro del trigal.

América novia mía: tómame,
entre tus brazos mulatos cíñeme,
en la boca tus dulzores viérteme,
y el pecho de resplandores lléname.

América novia mía: este cantar
despierta el canto del pueblo en voz de mar,
la libertad ha salido a navegar,
es hora de combatir y caminar.

Morena América mía: con pasión
la sangre cubrió de flores el cañón,
la hiedra del mal saltó a tu corazón,
la selva vuelve a latir en la canción.

Morena América mía: no hay dolor
al cual el hombre no aplaste triunfador.
Es duro el camino del libertador,
es largo el regreso del conquistador.

América novia mía: con afán
los dulces días antiguos volverán,
los rayos del alba un beso te darán,
las noches del forastero llegarán.


Yo me fui con tu nombre por la tierra

1
Nadie sabe en dónde queda mi país, lo buscan
entristeciéndose de miopía: no puede ser,
tan pequeño ¿y es tanta su desgarradura,
tanto su terremoto, tanta su tortura
militar, más trópico que el trópico?
Tampoco
lo sé yo, yo que lo amo a pesar de mis jueces
(la Corte se reúne en el café las tardes
y ni un testigo sino mi taza que pagaron
una vez). Y condenado a muerte en su dulce
calabozo, abro los ojos de vez en cuando,
lo veo igual y le pregunto: ¿Qué siglo
será hoy, dónde se esconde el corazón
para hacerme doler?
Si de la tierra
no te quedara amar sino el paisaje, si solamente
te faltara la espada agresiva de su luz.
Pero no es ese el caso. Sucede que no estoy
orgulloso de mi aldea, ni de su río, el único
que sigue siendo el mismo bañándote cien veces,
ni de la cometa que enarbolaba el polvo
en el mercado. No me dejan estarlo, no me han
dejado
nunca unos señores compatriotas, cincuenta
años en la misma esquina calculando
los mismos asuntos importantes -el mundo
solo va de tu bolsillo a su bragueta- y ven
pasar el tren y no lo toman, ven acercarse
el día pero se acuestan, ven la vida pasar
pero regresan y animal, voluntariosísimamente,
se amarran por el cuello al palo de la iglesia.
Debo estar orgulloso ¿de qué, si la ternura
solteronas de ambos sexos me robaron en la
infancia,
aprovechando que no estuve? ¿Y lo demás, cuando
indagan si es aún una colonia pobrecita,
con la cabeza a un lado, mientras le abren
la blusa democráticamente? ¿Qué puedo
contestar si ven la fecha de hoy y notan
que vive el encomendero todavía en su fósil,
si me miran llevando a un indio de la mano,
aterido de patrón y tiempo, intacto en la obediente
piedra, estatua para adentro, con que lo
llenaron?
Ah si fuera dable por un día
limpiar el amor de todo cuanto es cierto,
como cuando nos toca los párpados el delirio.
Porque a veces no es posible tolerar a la madre
con sus cosas.
Quisiera entonces que no encuentren
la lupa, que no miren de cerca lo difícil, eso
no nuestro, tan desprecio, tan asco. Pero insisten
y, como soy patriota, digo: "Sucede que los Incas".
En dónde queda, di, di qué le hicieron.

Jorge Enrique Adoum[1][2]
Notas
[1] Adoum, Jorge Enrique. El tiempo y las palabras. Quito, Ecuador.
[2] Hoy, 3 de julio, un año de la muerte del poeta.

Aniversario

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¡Hoy cumpliré veinte años: amargura sin nombre
de dejar de ser niño y empezar a ser hombre
de razonar con lógica y proceder según
los sanchos profesores del sentido común!

¡Me son duros mis años -y apenas si son veinte-;
ahora se envejece tan prematuramente,
se vive tan de prisa, pronto se va tan lejos,
que repentinamente nos encontramos viejos,
enfrente de las sombras, de espaldas a la aurora,
y solos con la esfinge siempre interrogadora!

¡Oh!, ¡madrugadas rosas olientes a campiñas
y a flor de virgen! -entonces estaba el alma niña-
Y el canto de la boca fluía de repente
y el reír sin motivo era cosa corriente.

Iba a la escuela por el más largo camino
tras dejar, soñoliento, la sábana de lino,
y la cama bien tibia, cuyo recuerdo halaga
sólo al pensarlo ahora; aquel San Luis Gonzaga
de pupilas azules y risa cabellera
que velaba los sueños desde la cabecera.

Aunque yendo despacio al fin de la callejuela
acaba, y estábamos al frente de la escuela
con el "Mantilla" bien oculto bajo el brazo;
y haciendo, en el umbral, mucho más lento el paso.
Y entonces era el ver la calle más bonita,
más de oro el sol y más fresca la mañanita.

Y después, en el aula, con qué mirada inquieta
se observaban las huellas rojas de la palmeta
sonriendo no sin cierto medroso escalofrío,
de la calva del dómine y su sueño sombrío…
Pero, ¿quién atendía a las explicaciones?…
¡Hay tanto que observar en los negros rincones!

Y, además es mejor contemplar los gorriones
en los hilos: seguir el áureo derrotero
de un rayito de sol o el girar bullanguero
de un insecto vestido de seda rubia o una
mosca de vellos de oro y alas color de luna.

¡El sol es el amigo más bueno de la infancia!
¡Nos miente tantas cosas bellas a la distancia!
¡Tiene un brillar tan lindo de onza nueva! ¡Reparte
tan bien su oro que nadie se queda sin su parte!
Y por él no atendíamos a las explicaciones;
ese brujo Aladino evocaba visiones
de las Mil y una Noches de las Mil Maravillas
y beodas de sueños, nuestras almas sencillas,
sin pensar, extendían las manos suplicantes
como quien busca a tientas puñados de diamantes.

¡Oh!, los líricos tiempos de la gorra y la blusa
y de la cabellera rebelde que rehúsa
la armonía de los peinados maternales,
cuando íbamos vestidos de ropa nueva a misa
dominical y pese a los serios rituales,
al ver al monaguillo soltábamos la risa!

¡Oh!, los juegos con novias de traje a las rodillas
los besos inocentes que se dan a hurtadillas
a la bebé amorosa de diez a doce años,
y los sedeños roces de sus rizos castaños
y las rimas primeras y las cartas primeras
que motivan insomnios y producen ojeras!

¡Adolescencia mía: te llevas tantas cosas
que dudo si ha de darme la juventud más rosas
y siento como nunca la tristeza sin nombre
de dejar de ser niño y empezar a ser hombre!…

¡Hoy no es la adolescencia mirada y risa franca,
sino el cansado gesto de precoz amargura
y está el alma que fuera una paloma blanca
triste de tantos sueños y de tanta lectura!


Tierra Central

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Las Américas unen su cintura
entre los dos océanos nupciales,
del Atlántico mar cobran espumas,
del Pacífico estrellas torrenciales,
vienen las naves de los polos blancos
cargadas de petròleo y azahares:
las bodegas marinas absorbieron
nuestras secretas sangres minerales
que construyen las torres del planeta
en crueles y espinosas capitales.
Por eso allí se estableciò el imperio
del dòlar y sus tristes familiares:
los sangrientos caníbales caribes disfrazados de
heroicos generales:
un reino de ratones despiadados,
una herencia de escupos militares,
una caverna hedionda de mandones,
una acequia de barros tropicales,
una cadena oscura de tormentos,
un rosario de penas capitales
y el dòlar gobernando la impudicia
con una flota blanca por los mares, extrayendo el
aroma platanero,
el grano intenso de los cafetales, eternizando en
nuestra tierra pura
a los trujillos manchados de sangre. Pobre
América en sangre sumergida
a medio cuerpo en tantos cenagales, clavada en
una cruz y con espinas, maniatada y mordida por
los canes, despedazada por los invasores,
herida por torturas y desmanes,
arrasada por vientos fabulosos,
ventas sacrilegas, robos colosales.
Oh delgada cadena de dolores,
oh reuniòn del llanto de dos mares.



La canción de los andes

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Tras la expansión de la cultura popular estadounidense, el fox trot arribó a los territorios ecuatorianos, convirtiéndose de a poco en un favorito. El recientemente llegado ritmo fue asimilado y fusionado con el sanjuanito de procedencia local[1]. El fox incaico, entonces, se formó como un género mestizo ecuatoriano y, posteriormente, peruano[1]. El músico Julio Bueno Arévalo define al fox incaico como un "género musical canción. Su nombre proviene del fox trot, que significa “trote del zorro” y que es una especie de ragtime norteamericano, que data de la primera década de este siglo. Producto del influjo de las músicas extranjeras que se conjugaron con elementos musicales ecuatorianos desde la segunda década de este siglo"[2]. Entre los fox incaicos más destacados se encuentran Cuando el indio llora [*], Lamento del Misti[*], Manco Cápac[*], Collar de lágrimas, La canción de los andes, y La bocina. En esta ocasión, comparto con ustedes el fox incaico La canción de los andes musicalizada por Constantino Mendoza.


En las alturas de las montañas
existe un pobre rancho.
Una viejita todas las tardes
llora y suspira ahí:
triste es la vida así;
quiero mejor morir.

Suenan las notas del fiel rondador
en los labios del indio
que brinda su amor
a la dueña de su corazón.

Hijo de mi alma, de mi alma, hijo mío
donde existes, no te veo,
no te oigo, donde estás,
contesta a tu viejita
que te llama, y no respondes
al cariño de tu madre
ni a la voz del corazón.

Te marchaste una mañana
presuroso y agitado,
que volvías me dijiste,
que volvías al partir,
y no vuelves a tu casa,
ni a tu casa ni a tu madre
que te llama, que te extraña,
que sin ti se muere ya.

Vuelve pronto mi adorado
mi consuelo, mi esperanza,
que te espera mi angustiado corazón.

Todas las tardes junto a la puerta
suspira y llora así:
hijo de mi alma, de donde existas
vuelve prontito a mí.
Mas una noche, tras lento paso,
vino la aurora así,
pálida y fría. Junto a la puerta,
estaba muerta ahí.

Carlos Alemán



Notas:
[*] Estas piezas son de origen peruano.
[1] http://soymusicaecuador.blogspot.com/2010/04/musicos-en-andamio-pagina-web-de.html
[2] http://musicaecuatoriana.julio-bueno.com/#post15


El telar del sol

1

¿Qué hago con esta sangre de dos sangres?
¿Qué hago con el silicio que me habita?
¿Qué hago con estos pómulos de huarpe
y esta barba telar encanecida?
¿Y qué con mi memoria irreverente
que no quiere olvidar y que no olvida?
¿Y este idioma curtido a la intemperie
sobre el idioma muerto de mi raza?,
¿Con esta antigüedad de antigua piedra
y la genealogía de mis padres?
¿Qué hago con este polvo enamorado
de mi palabra nueva en tu palabra?
(...)
Mis hembras han tejido en su paciencia,
telar continental, todas las sangres.

Armando Tejada Gómez. El telar del sol, 1992.



Lamparilla

0

Grato es llorar
cuando afligida el alma
no encuentra alivio
a su dolor profundo;

son las lágrimas
jugo misterioso
para calmar
las penas de este mundo.

Con el profuso
aceite de mis lágrimas,
yo ablandaré
el rigor del cruel destino;

lamparilla
ardiente de mis ojos,
no desmayes
jamás en mi camino.
Luz Borja Martínez

Filokuyay

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Y al entrar a la sala, centenas de libros descuidados. Sentado entonces, tomó uno empolvado, lo olió, lo imaginó, y lo soltó. Así con tres más. Salió tosiendo y con una necesidad enfermiza de tierra. Corrió por el zaguán de su casa, llegó al destartalado jardín, “desblanqueó” su rostro y se embarró de lodo, y cerró los ojos; renació. No se engañaba más a sí mismo. Miró en su mente la tristeza, el mestizo, el odio. Cuando abrió los ojos, impávido, caminó hacia la puerta mayor, la abrió, miró a la Virgen del Yavirac, y gritó: ¡Runakuna, Pachamama!

Guariló

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Esta es la historia negada
de la gente de color.
Buenos Aires fue otra cosa
con el barrio del tambor.

La Argentina esta en el suelo
porque la historia negó;
ocultó su sangre india
y a los negros de carbon.
Vergüenza le daba al blanco
esas gentes de color;
quiso ser fuerte y nueva
y con la Europa se unió.

No fue una cosa mala,
pero al color lo margino.
Nunca hubo negros decían,
Y que vergüenza, señor.

Guariló, guarilóGuariló, guariló

Los negros se avergonzaron
de su propia condición,
y el tambor abandonaron
en busca de otra razón.

Los morenos se mezclaron
y se olvidaron del color.
Nada ya queda de antaño,
ni siquiera el milongón.

Vamos, linda

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Te daré con mi pasión
las blancas perlas de la mar
y las estrellas con el sol
pondré yo cerca de tu altar.

Yo sufro y lloro por tu amor
y para mí la vida es cruel,
que ya no puedo más vivir
sin tu cariño, sin tu amor

El dolor que me domina
y el pesar que siento,
solo con tu amor soñando
viviré contento

No quiero ya sufrir así,
te doy por siempre
el corazón,
en cambio
de tu amor gentil,
que deliro
en mi dolor

Vamos, linda,
te doy con toda el alma
los cielos y la mar,
los ensueños del amor;
vamos, vamos
hasta el confín del mundo,
bajo este cielo azul,
en aras del amor

Telmo Vaca

Fin de siglo

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Está envenenada la tierra que nos entierra o destierra.
Ya no hay aire, sino desaire.
Ya no hay lluvia, sino lluvia ácida.
Ya no hay parques, sino parkings.
Ya no hay sociedades, sino sociedades anónimas.
Empresas en lugar de naciones.
Consumidores en lugar de ciudadanos.
Aglomeraciones en lugar de ciudades.
Competencias mercantiles en lugar de relaciones humanas.
No hay pueblos, sino mercados
No hay personas, sino públicos.
No hay realidades, sino publicidades.
No hay visiones, sino televisiones.
Para elogiar una flor, se dice: “Parece de plástico”.



Para que no me olvides

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Cada vez más, me doy cuenta del cómo mi niñez y adolescencia estuvo marcada por la unión familiar y la música. Y de hecho, esta etapa que no la sé conjugar aún todavía lo está. Siempre hubo reuniones familiares, en mi familia materna, a gran escala y al menos una vez al mes sonaban varias piezas en manos de los más íntimos. Esta es historia vieja; creo haber dicho ya que tocan pasillos, boleros, música folclórica, etc, pero cada canción tiene su historia propia y diferente. Todas y cada una de estas canciones para mí son mis memorias, son mis imágenes de anhelos, tristeza, alegría, y nostalgia; crecí sin darme cuenta con un repertorio florido de música mestiza hispanoamericana sin barreras ni fronteras. Para que no me olvides, reconocible por haber sido cantada y tocada usualmente a dos guitarras en mi familia, es una popular chilena. Poesía tomada del poeta Óscar Castro Zúñiga, y cuyo nombre original es Oración para que no me olvides, y música de Ariel Arancibia.

Seguramente incorporada al repertorio en las noches de serenatas, llegó a mi generación en las reuniones de los tíos. Más significativa me fue cuando repentinamente empezó también a ser cantada por mi prima. Con algo de sorpresa mía y envidia de impotencia, la cantaban ella y mi tío. Seré sincero, sentía que a veces quedaba fuera del foco al no cantar con ellos, pero la culpa recae en mi, sin lugar a dudas. En todo caso, el tarareo del estribillo de mi prima siempre me hacía meditar acerca de esta canción: su letra y melodía. Más de ésta última, en verdad. La versión completa la escuché cuando fue también recitada por un miembro de mi familia que no conocía. Entonces la comprendí como un poema y me di cuenta de que es una de las columnas que aún recae en mí.


Oración para que no me olvides

Yo me pondré a vivir en cada rosa
y en cada lirio que tus ojos miren
y en todo trino cantaré tu nombre
para que no me olvides.

Si contemplas llorando las estrellas
y se te llena el alma de imposibles,
es que mi soledad viene a besarte
para que no me olvides.

Yo pintaré de rosa el horizonte
y pintaré de azul los alelíes
y doraré de luna tus cabellos
para que no me olvides.

Si dormida caminas dulcemente
por un mundo de diáfanos jardines,
piensa en mi corazón que por ti sueña,
para que no me olvides.

Y su una tarde, en un altar lejano,
de otra mano cogida, te bendicen,
cuando te pongan el anillo de oro,
mi alma será invisible
en los ojos de Cristo moribundo
¡para que no me olvides!.

Óscar Castro Zúñiga



Payaso que no valís a tu mama te parecís

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Una de las frases que más recuerdo de mi niñez y adolescencia es la que dice: "a tu mama te parecís". Ya sea en la cancha fútbol, reunión de fin de año, o a manera de broma, pero es una memoria con chispa y gracia. Pensé constantemente que formaba parte del argot familiar, de alguna tarde de anécdotas y experiencias, pero es esencia vital de las coplas que los payasos contaban en las mascaradas de inocentes. Hablo, entonces, de la Quito que celebraba estas fiesta de inocentes desde el 28 de diciembre hasta el 6 de enero del año nuevo. Una ciudad llena de festividades que gozaba de la mama chuchumeca, el diablo ocioso, o de los payasos que se reunían luego de dar sus lecciones en la plaza de Santo Domingo, terminando ahí en un gran baile al son de las bandas de pueblo y de las de la policía.


Los payasos, en sus lecciones, alimentadas por el populacho que gritaba: "Payaso que no valís a tu mama te parecís. Payasito, la lección, payasito, la lección, de la esquina a la estación. Tu mamita sin calzón y tu taita cabezón" satirizaban a los políticos de turno o manipulaban, luego de la mencionada provocación, chistes de doble sentido a más de golpear con un baqueteado chorizón de tela a todo aquel que se le cruzase por delante. Esta es una simpática y picarezca copla que encontré buscando información al respecto:

Cuando quiere poner huevo,
cacarea la gallina.
Vos que nunca pones nada,
calla la boca, cochina.

Mi padre fue carpintero,
mi madre, carpinterilla,
con razón dicel el refrán:
de tal palo, tal astilla.

Ojitos de indio borracho,
nariz de pupo de lima,
boca de bolsa rasgada.
¡Bonita es mi carishina!.

La lagartija y el sapo
se fueron a Santa Fe;
la lagartija montada
y el sapo zoquete a pie.

Eres chiquita y bonita
eres como yo te quiero;
pareces campanillita
recién hecha del platero.

Todas las mujeres son
parientes del gallinazo;
después de comer la carne,
del hueso ya no hacen caso.

Eres bonita y chiquita
como grano de cebada.
Lo que te falta de cuerpo,
te sobra de retobada.

Anda, lucero del cielo,
ya no me acuerdo de vos,
porque tengo en este mundo
otro lucero mejor.

En todo caso, tambień he encontrado la copla que algunos miembros mi familia recordaban a medias y es así:

Todas las mujeres de este tiempo tienen
debajo del pupo una "i"
y más abajito tienen
lo que me gusta a mí.

Las mujeres de este tiempo
son como el palo corugo,
no tienen ni quince años:
mamita quiero marido.

Las mujeres de este tiempo
son como el mantel de mesa,
no tienen ni quince años:
mamita quiero cerveza.

Todas las mujeres tienen
debajo del pupo un muco
y más abajito tienen
las barbas de don Manuco.

Cuando yo era jovencito
tenía dos balas de acero
y eso ¿para qué servía?
para joder el trasero.

Todas las mujeres tienen
en el ombligo una tasa
y más abajo tienen
la mantención de la casa.

Todas las mujeres tienen
debajo del pupo un balde
y más abajo tienen
la casa del Alcalde.

Atrasito de su casa
ha muerto mamá Felipa
y todos estos gallinazos
alcanzan a la mejor tripa.

Toda la gente de la Tola
que 'ta con pistola
la pistola es la cola
la cola es un palo del payaso.

Las coplas y las mismas festividades se han olvidado de a poco en una Quito que las ha cambiado por el dinamismo de una ciudad moderna y todo lo que esto conlleva: televisión, automóviles, videojuegos, y cine estadounidense. Una Quito que cambió la Plaza Belmonte y los toros de pueblo por el coso de Iñaquito y sus torerías castellanas, las bandas de pueblo por chivas reguetoneras, el pasillo y el albazo por bandas de rock and roll estadounidenses, o el ecuatoriano por un híbrido de español castellano y tintes de inglés cosmopolita. Claro es que la cultura evoluciona y que debe acoplarse, pero tristeza da ver como perdemos de a poco los rasgos tan identificativos de nuestra ecuatorianidad. Y mientras las perdemos, tristemente, qué bueno es aún poder memorizar ciertas coplas -totalmente atemporales- y cantarlas a viva voz:


Payasito la lección,

de la esquina a la estación.

Tu mamita sin calzón

y tu taita cabezón


Las mujeres de este tiempo

son como el alacrán,

al ver al hombre sin plata,

alzan la cola y se van.


Estado lamentable en que estaba el Reino en poder del tirano Rumiñahui

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Entre estos últimos, fue uno el cacique de Otavalo, fiado en las muchas parcialidades de gente que tenía y en el vecino refugio de las impenetrables montañas. Presumió que podría vivir seguro del enemigo, y sólo pensó en lograr la ocasión de enriquecerse acumulando tesoros. Se había informado menudamente sobre el traje, armas y modo de cabalgar que usaban los cristianos, y pudo fingir con esa instrucción un ejército de ellos. Formó una numerosa caballería de sus indianos, montados sobre llamas y pacos domésticos, remedando cuanto era posible, los vestuarios y las armas de los extranjeros.

Dispuso asimismo algunos millares de infantería y marchó con este ejército de farsa, contra la vecina Provincia de Caranqui, para hacerle la pesada burla que había meditado. Era esta Provincia una de las más ricas del Reino. El palacio real y el templo del Sol, que en su populosa capital fueron las primeras obras de Huaynacápac, encerraban un tesoro inmenso, y aun los individuos tenían muchas alhajas y utensilios de los preciosos metales, que sacaban como la tierra de sus vecinas montañas. Chieca de León asegura que este templo estaba lleno de grandísimos vasos de oro y plata y de tantas joyas y riquezas que no son fáciles de describirse ligeramente, por que aun las paredes todas estaban cubiertas de oro y plata.

Llegando el ejército de Otavalo a la inmediata pequeña cordillera, por donde corta la vía real, hizo adelantar varias familias enteras de hombres, mujeres, chicos y grandes, que fingiesen ir llorando y huyendo de los cristianos, que los seguían de cerca. Sorprendidos con la noticia los habitadores de Caranqui, echaron la vista al camino, y viendo desfilar por la pequeña cordillera la numerosa caballería de pacos y llamas, aturdidos y turbados todos, abandonaron sus casas y huyeron precipitadamente a los montes. Llegó allí la infantería ladrona y saqueando a su salvo las casas, el templo y el palacio, condujo a Otavalo fácilmente todos los tesoros. Respuestos de la sorpresa los fugitivos, conocieron por medio de las espías, que todo había sido una ficción, exceptuada la realidad del robo. Fue tanto su sentimiento, que mantuvieron la guerra con enemistad irreconciliable, por muchos años, de modo que las reliquias de su enemistad se conservan hasta lo presente.



Historia del Reino de Quito. La historia antigua, Libro IV. Juan de Velasco S.I

Paloma

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Tienes que volar paloma
en tu propio cielo
hay un palomo esperando
pa' que vuelen juntos

Mi camino no es el tuyo
yo soy de otros cielos
tienes que volar paloma
en tu propio cielo

Extiende tus blancas alas,
vuela hasta que encuentres
remedio pa' tus heridas
y olvides tus penas

Las alas de aquel palomo
quieren ayudarte
si juntan los dos sus alas
volarán muy lejos

Ay ay ay ay...
Y si algún día el invierno
llega hasta tu nido
no dejes que el frío hiele
tu corazón tierno

entonces vuela paloma,
vuela hasta mi cielo
aquí haremos nuestro nido
volaremos juntos



César Junaro


Pucha, ¡qué lindo es Ecuador!

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Las reuniones familiares siempre son sorprendentes. Y es que bueno, no es para menos cuando un tío regresa a los veintitantos años de los Llanos con todo y guambras, conchale vale. Fueron, todos ellos, el pretexto perfecto para unir a la magna familia en un solo cántico, equipo de fútbol, y recuerdo nostálgico. Entre una de las tantas nuevas melodías, al menos para mí, me quedó marcada Pucha, ¡qué lindo es Ecuador! del músico bonaerense Carlos Portela. De inicio pensé que era trabajo de la época en la que los tíos daban serenatas, imitaban a Les Luthiers, o tenían un grupo propio, mas no fue así. Portela había dado giras por Ecuador, Colombia, y Perú y dejó entre su haber esta canción dedicada a nuestra tierra. Esta, al igual que tantas otras canciones del folclor mestizo latinoamericano, ya no se escuchan en la radio frecuentemente, sino en el recuerdo y reminiscencia de la familia y sus tiempos de bohemia, o bueno, al menos en la mía. Sin más, dejo el video que encontré con imágenes del Ecuador y la voz de Carlos Portela




Pucha, ¡qué lindo es Ecuador!, hermano
Pucha, ¡qué lindo sentirlo así!
Estoy seguro que cuando me vaya mi corazón ha de quedarse aquí
Estoy seguro que cuando me vaya mi corazón ha de quedarse aquí

Pucha, ¡qué lindo es Ecuador, hermano!
pucha, ¡qué lindo sentir tu amistad!
El mar, la sierra, hermoso clima, y en cada esquina la libertad
El mar, la sierra, hermoso clima, y en cada esquina la libertad.

Pucha, ¡qué lindo es Ecuador!, hermano
Tierra caliente, cuna del amor
Una muchacha me regala un beso y yo acambio de eso le doy una flor
Una muchacha me regala un beso y yo acambio de eso le doy una flor

Pucha, ¡qué lindo es Ecuador, hermano
Simón bolivar fue tu paladín
Allá en Pichincha se batió un soldado y en Guayaquil ya se escucha el clarín.

Pucha, ¡qué lindo es Ecuador!, hermano
Si usted lo quiere así recuérdelo
Vaya a Miami, pero no se olvide que está su tierra aquí esperándolo
Vaya a Miami, pero no se olvide que está su tierra aquí esperándolo

Pucha, ¡qué lindo es Ecuador!, hermano
Pucha, ¡qué lindo sentirlo así!
Estoy seguro que cuando me vaya mi corazón ha de quedarse aquí
Estoy seguro que cuando me vaya mi corazón ha de quedarse aquí