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Las lecciones del 2011 (documentales)

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Tengo que reconocer que el año en curso, y que está a días de terminar, ha sido fructífero. Hace aproximadamente un año tomé una clase de composición en inglés cuyo tema central era la sostenibilidad y el ambientalismo. Yo llegaba, por sobre todo, con la idea de aprender más acerca de los alcances usualmente negativos de las compañías de ropa, electrónicos, y servicios en general, y de cómo enfrentarlas con salidas prácticas y eficientes. Me encontré, sin embargo, con un frente que para mi era mayormente desconocido, viniendo de un país "en vías de desarrollo" y  "tercermundista". Casi ninguna información conocía yo de la modificación genética de alimentos y de lo complejo que puede resultar entender los compuestos utilizados para hacer un sencillo cereal. Aparentemente, éste es aún un campo poco estudiado y levemente utilizado en nuestro país. Por otra parte, en mi clase no sólo vimos documentales relacionados con la agricultura, sino con el medio ambiente, y el poder de las corporaciones en los Estados Unidos.


La dirección de esta entrada va hacia compartir todos aquellos documentales valiosos que pude observar en esa clase y otros que los vi por cuenta propia. Los pondré de acuerdo a mi perspectiva de complejidad e importancia. Desde los más introductorios hasta los más problemáticos, aterrantes, y esperanzadores. Cada uno, por supuesto, sacará conclusiones individuales, por lo que comentarios míos están de aquí en más fuera de lugar.


El primero a mencionar es "The Story of Stuff" - La historia de las cosas (20 min).



En segundo lugar, se puede continuar con "Dirt!" (80 min)


En tercer lugar, el documental "Fuel"(112 min)



Se puede continuar con el documental "The 11th hour" - La última hora (95 min)


Posteriormente, el documental Food, Inc. (90 min) [IMPORTANTE: Para ver el documental, cierre la ventana emergente y vuelva a dar clic en el botón de reproducción.]



Asimsimo, se puede observar el documental "Human Footprint" (110 min)



Llegando al fin de la lista, se puede ver el documental "The Corporation" - La corporación (165 min)


Finalmente, el último documental de esta selección es "Zeitgeist: Addendum"
(No incluyo ni el primer [Zeitgeist: The Movie] ni el tercer [Zeitgeist: Moving Forwards] documental de esta trilogía, aunque ambas sean recomendables). (123 min)



Estoy convencido de que las opiniones vertidas alrededor de todos estos documentales variarán enormemente; en todo caso, pongo los documentales a disposición de quienes visitan el blog de tal forma que este mensaje, ambientalista, político, y social, pueda expandirse aún más por el internet.

Chullos y shigras

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En el Ecuador, los inviernos no son tan marcados como en otras latitudes. Gozamos de un clima ecuatorial en todo el territorio. Quito, para mi gusto -y en general la serranía-, es aún mejor puesto que las montañas disminuyen el calor ambiente con constantes brisas, aunque nos perjudican la mayor cercanía al sol y la exposición a los rayos UVA y UVB. En cualquier caso, el quiteño de cultura mestiza no usa desde hace mucho ni sombreros de copa, ni gorros ni gorras, salvo, quizás, durante los domingos deportivos. Tampoco cubren sus cabezas los quiteños de cultura indígena, aunque los demás serranos indígenas mayoritariamente sí lo hacen. El sombrero de paño es el más utilizado. Hacia el sur, sobre todo en el Perú y Bolivia, el indígena de cultura indígena usa una gran variedad de sombreros donde, además, está incluído el chullo. Éste es un sombrero ancestral precolombino que mantuvo su vigencia en dichas comunidades. Pocas veces, quizás en televisión o en Condorito, el ecuatoriano promedio habrá visto un chullo. Aparentemente, su uso desapareció en nuestros andes o jamás llegó a consolidarse.

Tras mi salida del país, en el primer invierno del hemisferio norte me topé con una sorpresa única. En la cultura californiana, y quizás en la de todo el mundo europeizado, el uso del chullo durante esta estación del año es generalizado. Se ha convertido en una moda de los últimos 10 años. Los usan eurodescendientes, afrodescendientes, mestizodescendientes, asiáticodescendientes; es decir, todos los que conforman la imagen demográfica californiana. En los Estados Unidos, se los conoce como "Incan Hats" y se volvieron de populares debido al uso de éstos por cantantes de hip hop. Hoy en día cantantes como el mismísimo Justin Bieber lo han usado[1]. Aún más curioso me pareció el video del grupo roncanrolero ecuatoriano Chaucha Kings con Delfín Quishpe "El canelazo" puesto que el pianista, quizás influenciado por la corriente estadounidense, ya usa también un chullo. ¿Un presagio, quizás, de una nueva moda en el país? Habrá que esperar para saberlo.

Situación similar ha acontecido con las shigras. Reconociblemente ecuatorianas de procedencia otavaleña por sus diseños. A decir verdad, la explosión comercial de los otavaleños es visible en todo el mundo. En Caracas están sus ponchos, sus shigras y sus camisas. Lo mismo ocurre en San Diego, California y hasta en París. Estos grandes comerciantes van dejando el nombre de nuestro país en alto, y más importante que nada el de su propia cultura. En el lugar donde yo estudio durante el año hay varias tienditas de ropa y chucherías a la venta. Ahí, una comerciante peruana vende o revende chullos andinos y shigras ecuatorianas. Éstas últimas no han gozado aún una acogida generalizada, pero muchas personas las compran y las usan a diario. Sin embargo, las denominan con otro nombre, que dejo en deuda pues la memoria no me favorece en este momento. El costo oscila entre 12 y 18 dólares. En Otavalo mismo uno las puede conseguir a 4-5 dólares. En otras palabras, como novedad, es un gran negocio para los intermediarios. En el Ecuador, el fenómeno generalizado de las shigras es relativamente nuevo. No pasará de un lustro. La competencia es encarnecida si tomamos en cuenta que los jailaife y pitucos prefieren usar esas shigras importadas de marcas difíciles de pronunciar. A más, el uso de shigras aún es parte del estereotipo del ecuatoriano jipiento e indígena. En todo caso, es un fenómeno que ha tomado fuerza.

El éxito de chullos y shigras en el exterior es prueba fehaciente de que la cultura trasciende fronteras. En nuestro país, así como en el Perú o Bolivia, sería impensable que un ciudadano de cultura mestiza usara una shigra y un chullo. El estereotipo y su respectivo prejuicio así como el establishment de fondo son aún tan arraigados que esta persona perdería su posición en la sociedad por el mero hecho de usar algo " inferior", manojo de ideas del todo irracionales. Asimismo, su éxito y posterior reingreso a sus propias culturas de origen como mercancía de moda demuestra la débil identidad nacional que tenemos. No únicamente por inicialmente renegar su origen y evitar su uso sino por adoptarlas por el mero hecho de reflejar el último grito de la moda dominante en los Estados Unidos y Europa. Habrá de suceder, como en general sucede con la moda, que su tiempo de fama pasará en poco tiempo en favor de otros modelos o diseños. Y, tristemente, el prejuicio irracional retomará fuerza y todo quedará como de momento. Mientras la cultura dominante discrimina a la cultura nativa, ésta última se va perdiendo aún más absorbida por influencias extranjeras y lo que es más grave aún: por prejuicios propios.

Notas

[1] Bieber usando un chullo.

Arqueología a mano armada: el caso manabita

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La llegada de europeos a América trajo consigo el desmedro de las culturas nativas. Ésto es bien sabido por todos. En los Estados Unidos, por ejemplo, llegó a tal punto el etnocentrismo y el fanatismo religioso que todo montículo que por mala suerte se cruzaba en el camino de los colonizadores era destruído enteramente por simbolizar atraso y herejía. Esto sucedió sobre todo en la costa este, tierra apetecida, para entonces, por los invasores ingleses de las trece colonias. Poco se habla en una clase de historia de Estados Unidos -y apenas de nombre en una historia de indígenas estadounidenses- de interesantísimas culturas como la Misisipiana o la Anazasi; la cultura general estadounidense está aún menos interesada. Los sitios humanos-arqueológicos que se salvaron, lo lograron gracias al abandono y al olvido. A decir verdad, bellas edificaciones y cerámica sobrevivieron a esta suerte de inquisición cultural. El interés arqueológico se inicia en los Estados Unidos a fines del siglo XIX e inicios del XX, de la mano de Franz Boas, pues se pensaba que los indígenas estadounidenses desaparecerían.

Sea como fuere, las culturas en los Estados Unidos no llegaron a la complejidad arquitectónica de otros lugares del continente como sí en Palenque, Tenochtitlán, Cuzco, o Chan Chan. Asimismo, algo simples parecerían a simple vista sus cerámicas si las comparásemos con las de culturas como la Moche, la Jama-Coaque, la Nazca, y la Maya. La comparación, el deseo de “salvar” los vestigios, y quizás un verdadero deseo de apreciar a estas culturas atrajo inmediatamente a estos antropólogos e historiadores, quienes para entonces ya empezaban a estudiar detalladamente en Norteamérica y Europa. Llegaban, éstos, en una época en la que el interés por lo precolombino en latinoamérica era escasísimo, y hasta símbolo de indianidad, atraso, y salvajismo. Salvo, quizás, el caso de México que durante el porfiriato a inicios del siglo XX excavó la pirámide del sol para conmemorar su centenario, el interés era mínimo. En el caso ecuatoriano, pocos hacendados, pues eso eran más que antropólogos o arqueólogos, recogían lo que encontraban a su paso, como es el caso de Jacinto Jijón y Caamaño. Posteriormente, éste aprendió al andar, claro está. En este medio es que antropólogos, historiadores, y arqueólogos extranjeros han venido estudiando decididamente a las culturas precolombinas ubicadas al sur del río grande.

Quiero hacer un breve paréntesis pues lo considero apropiado. Me es del todo curioso que varios sitios arqueológicos de gran importancia no estén en manos de latinoamericanos sino en conjunto entre poquísimos arqueólogos locales y universidades y arqueólogos extranjeros. Es decir, gente de afuera que ha visto en latinoamérica terreno baldío para profesar su fe, en busca de campo laborable. Por lo tanto, puestos de trabajo y sitios arqueológicos por reencontrar sobran no sólo en el Ecuador sino en toda América. Esta es una constante que no sólo se ve en la arqueología sino en general en las ciencias sociales. En todo caso, hay cosas aún más graves que el quemeimportismo generalizado. En el Ecuador, los sitios hallados no fueron del todo excavados. Tulipe y Rumipamba, por ejemplo, han quedado en el limbo por "falta de presupuesto". ¡Pambamarca ni siquiera tiene un centro de información! Y otros lugares, como San Agustín de Callo, en vez de pertenecer al estado, engordan los bolsillos de una familia pudiente. ¿Cuál es el problema real de fondo tras el abandono del estudio histórico y arqueológico en el país? Un desinterés generalizado: empezando por el gobierno nacional, pasando por los profesionales en el campo, y terminando con la población general. Buena parte del campo está tomado por extranjeros que, por ausencia de interés local, han venido a suplir la ausencia.

Volviendo al tema central, a inicios del siglo XX se empezaba a estudiar las culturas indígenas guiados por los extranjeros. No deja duda alguna, sin embargo, su gran aporte con, por ejemplo, en el reencuentro de sitios tan importantes como Machu Picchu o en el desciframiento del lenguaje escrito maya perdido por siglos. Aduzco yo que aprendiendo de sus errores con la arqueología local, arqueólogos estadounidenses llegaron al Ecuador a inicios del siglo XX. Éstos estaban bajo la dirección de Marshall H. Saville. Reencontraron antiguas ciudades y poblaciones Manteño-Huancavilcas y al observar la complejidad de sus obras se interesaron en salvar tales monumentos. Hablaron personalmente con el gobernador de turno en Manabí, y de alguna manera un tanto obscura, lograron conseguir los permisos necesarios para expatriar alrededor de 700 piezas de importancia de varios sitios, principalmente del Cerro Jaboncillo. Buena parte de estas, por lo menos 25, eran las archifamosas sillas de la mentada cultura. Así, con la complicidad de las autoridades, se regaló el patrimonio a los extranjeros. En el museo de Bahía de Caráquez nos comentaron que actualmente en el Ecuador quedan apenas 7 sillas mientras que las demás, que son parte del botín robado por Marshall H. Saville y su expedición, están en el Museo Smithsonian de Washington en los Estados Unidos. La foto que antecede es la bodega donde presumiblemente se encuentran aún buena parte de las 700 piezas. Aterrado por la lección aprendida, busqué en el internet información al respecto y hallé dicha fotografía. La historia no queda ahí, sin embargo.

Luego de visitar Bahía y San Vicente, decidimos con mis familiares adentrarnos en la provincia y llegar a San Isidro, la cual es considerada capital arqueológica de Manabí y de la cultura Jama-Coaque. Ahí se encuentra la tola más grande del país que, por el olvido de todos, hoy alberga a varias familias, quienes viven en condiciones apenas aceptables. Llegamos con la esperanza de encontrar algo: un museo, una colección privada, réplicas o piezas reales de venta, etc. La respuesta fue un silencio ensordecedor. En el poblado no había nada más que la plaza central con medianos monumentos replicando algunas piezas de varias culturas manabitas y uno que otro cartel que recordaba, con cierta nostalgia, lo que era San Isidro antes del saqueo: Capital arqueológica de Manabí. De pura curiosidad tratamos de conseguir información al respecto de dónde poder conseguir piezas arqueológicas. Tras una anécdota interesante dimos con un antiguo huaquero, quien nos mostró sus piezas y comentó su experiencia en años pasados. Dijo que en los años ochenta uno de sus amigos vendió a un extranjero en 800 dólares, a la época, todo lo encontrado en una tumba, quizás de la realeza Jama-Coaque. Incluía vasijas, oro, y un hermoso vestido. Luego de un tiempo el párroco de la zona y algunos arqueólogos ecuatorianos les dieron la desagradable noticia: lo vendido fácilmente pasaba los 15.000 dólares a la época. Ambos casos se unen finalmente.

Tanto Cerro Jaboncillo cuanto San Isidro fueron huaqueados a saciedad. Su patrimonio se vendió al mejor postor; mientras, la arqueología nacional perdía, y aún pierde sin duda, buena parte de su riqueza. He dicho pierde pues es abrumador ver la cantidad de piezas arqueológicas que se venden por internet de todas las culturas de la América precolombina. Desde Nayarit hasta Valdivia. ¿Qué actitud deberíamos de tomar los ecuatorianos al respecto? Como ciudadanos, denunciar este tipo de actividades. No descansar hasta recuperar nuestro patrimonio. ¿Qué puede hacer el Ecuador, su gobierno, para recuperar el patrimonio robado? Ojalá el gobierno despertara del letargo eterno y actuara en favor de recuperar el patrimonio de manos extranjeras. Ojalá en algún momento el Ecuador logre enjuiciar al Smithsonian Museum para que las piezas que ellos tienen, salvadas, nos las devuelva y engrandezcan los museos del Banco Central y no los de los Estados Unidos. Hay que reconocer, en todo caso, que la intervención de los extranjeros fue precisa en su momento. No me quiero ni imaginar lo terrible que habría sido que en el eurocentrismo enceguecido que aún mueve al Ecuador a algún político o pseudoacadémico le hubiera dado por destruirlo todo por representar un pasado indiano y atrasado. Y esta problemática nos aqueja hasta ahora; quizás esa sea una de las razones de fondo por las que el interés en nuestra propia historia indígena y mestiza es tan superfluo. Ojalá, más temprano que tarde, y yendo más lejos, el desmedro por la cultura nativa desaparezca en favor de un conocimiento antropológico, social, e intelectual más profundo de lo que somos en un país mestizado y repleto de historia por reencontrar.


¿Morena encantadora?

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Hay un pasillo que se ha cantado en mi familia desde que tengo uso de razón. El tan sólo haberlo escuchado en voces de mis tíos, puesto que jamás lo he escuchado de parte de otras personas, me hizo pensar siempre que era de autoría de algún tío abuelo. Hace poco nomás es que un tío me comentó que en realidad es una pasillo popular de autor desconocido (lo sigue siendo al menos para mí) originario de la sierra central. Sea como fuere, en internet no existe registro alguno ni de la letra ni de la música. Espero, en los próximos días, poder subir la versión cantada que poseo. Mientras, tan sólo puedo compartirles la versión escrita del pasillo que, quizás, otros también conozcan.


Mañana cuando ausente, amada mía,
No me miren tus ojos;
Y acaso tus pupilas
nublen tristes lágrimas de dolor,
recuérda enternecida
que has dejado toda mi alma en pedazos,
y dentro de mi pecho
las crueles heridas de tu falso amor


Recuerda que te amé con gran ternura.
Y que lejos de ti ya no podré vivir.
Pero jamás olvides mi pasión,
que yo sin tu cariño he de morir.
Morena encantadora de mi amor
no me martirices más.

Quiero ser libre contigo

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Quisiera revivir el blog de a poco, de acuerdo a la disponibilidad de tiempo que tenga y tuviere. En honor a la verdad, no es que escribir una que otra idea me haya cansado, sino que no me he dado el tiempo suficiente para sentarme y hacerlo. Se acerca la fecha para mi transferencia a alguna universidad, y eso consume buena parte de mi tiempo. En todo caso, tiempo para la música siempre habrá. Pienso que una de las canciones más poderosas que he escuchado últimamente, no sólo por su letra sino también por la melodía acompañada de quienas y charango, es Quiero ser libre contigo del boliviano Jaime Junaro. Éste inclusive vivió un tiempo en el Ecuador y grabó un disco en nuestros andes. Para mí, una canción llena de energía, esperanza, y lucha. Sin llenar de detalles innecesarios, aquí está la letra y video de dicha canción.


No quiero sin tu mano caminar
Por la vida sin razon
Quiero tener un mundo de color
Entre los cielos y el mar

Quiero sembrar en tu corazón
una esperanza de amor
No quiero ver mas llanto ni dolor
Quiero que tengas calor

Quiero ser libre contigo
Quiero a tu lado vivir
Quiero ser libre contigo
Quiero en tus brazos soñar

Quiero ser libre contigo
Quiero a tu lado crecer
Quiero ser libre contigo
Quiero volver a creer

Jaime Junaro



Desde la negra retinta

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I

Al que de Inga no le toque

le tocará de mandinga

todo es la misma jeringa

con diferente bitoque

algún fulano que enfoque

su genealogía extinta,

de ascendencia cuarta o quinta

por ramajes paralelos

hallará entre sus abuelos

desde la negra retinta

II

Hallará al negro bozal

que convivió con su amita

naciendo de aquella cita

su “ilustre” tronco ancestral

dicha hija natural

-a fines del virreinato-

sostuvo concubinato

con un hidalgo andaluz,

así vino a dar a luz

al cuarterón de mulato.

III

El mulato cuarterón

presume de su linaje

pero niega el mestizaje

de abuelos color carbón:

busca al tío chapetón

y al negro le hace una finta

aunque si piel es distinta

no envidio ni sus cabellos;

se apartan-aún entre ellos-

cada cual según su pinta.

IV

En cuanto a lo que me toca,

de ser como soy me alegro:

ojos pardos, cutis negro,

rizo el pelo y gruesa boca

el ser así no me apoca

ni me vuelve mentecato

sólo una cosa combato:

¡racismo negroide! ¡ No!

… aunque un zambo como yo

exige distinto trato… [1]



Nicomedes de Santa Cruz y Gamarra

[1] Castillo Santa Cruz, Pedro. Nicomedes Santa Cruz. Obras Completas I. Poesía (1949 - 1989). Libros en red, 2004



¿Es usted tapatío?

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Nota previa:

Esta entrada carecerá de cualquier tipo de estilo, orden, dirección, y, o, u articulación. Servirá como ejercicio de relajación en una semana llena de tensiones.

No he escrito desde hace mucho tiempo. No me he dado tiempo para hacerlo. Me rondaban algunas ideas en la cabeza, pero nunca me senté a hacerlo. Hoy, luego del primer martirio, me siento un rato a desestrezar la muñeca. Cuando salía del campus e iba hacia el carro, un simpático, y buen vendedor, por supuesto, mexicano llegó a ofrecerme unos libros de autorrealización. De inicio preguntó si hablaba español, como si alguna fuerza autorrealizativa de la providencia le hubiera guiado. Le dije que sí, y luego de un corto cruce de palabras me preguntó lo obvio. ¿De dónde es ustéd?, ¿de México? Uno tiene que acostumbrarse. Le dije que no, que era Ecuatorrriano. Concluyó: bueno, pero tieme como el acento del df o de Guadalajara... y surgí con la misma afirmación que tengo, salvo que consiga alguna mejor algún día; le dije que imagion que eso se debe a la constante influencia de la televisión mexicana en la televisión nacional. Desde las radionovelas como Kalimán, el Gato, o Drácula, pasando por las películas o series como Cantinflas y el Chavo del Ocho hasta la final incursión de las novelas televisadas.

Lo cierto es que esta confusión no es atípica. Salvo una guayaquileña, toda otra persona que he conocido, y que se ha preguntado de dónde es mi acento, ha dicho cualquier cosa menos quiteño/ecuatoriano. Yo considero que es bastante evidente que el acento quiteño-ecuatoriano ha variado significativamente desde la década de los treintas en adelante. Quizás puede estar relacionado con el fútil y leve apego a las costumbres y otros quicuyos patrios que tenemos en la cultura dominante, pero sin lugar a dudas ha cambiado. Ya no hay presidentes que digan "Dadme un balcón" o "sabed qué es lo que reclama la gente en el Ecuador... " Es decir, un presidente que vosee no unicamente prononominalmente como lo hacemos aún ahora. Tampoco hay ya, en la cultura dominante, quien diga "traéme al guagua", o "callá guambra", "vení, mijo" y un tan gran etcétera del voseo de corte reverencial ni típico. Lo único que queda es el muy informal y familiar voseo pronominal, que dicho sea de paso, trato de usarlo toda vez que me es posible, ya con amigos muy cercanos, ya con amigos distantes, ya con conocidos. Hay también arcaísmos en nuestro español que se van añejando más de a poco. Palabras con cáspita, chasco, hele, y alhaja engordan nuestro léxico hispano-árabe sumado a otras delicias mestizas como curuchupa y limpiáte la singa que con el pasar del tiempo quedan resagadas a los mayores y de a poco a los pocos libros nacionales que los han incluído.

Pero el cambio no ha sido sólo léxico sino también fonético. El gran arrrrrastre de las erres se va eliminando por una doble erre castellanizada pura, como si debiéramos ser un reflejo de España. Aunque todavía es sabrosísimo oir a políticos y supuestos nobles castizos usando ese sonido carrasposo. Asimismo, la ellllle tan nuestra se va decantando por el yeismo mexicanizado que, a mi gusto, suena bastante muy terrible. No soy de los que gustan de escuchar a alguien decir "yámame" en vez de un hidalgo "lllllámame", o en posible grafía morlaca "zhámame". Tampoco es de mi total agrado el "shámame" argentino, pero lo preferiría al "yamame" mexicano.

Finalmente, la entonación per se también ha cambiado en favor de una más estandarizada y mexicanizada. Entonación antigua es la de la niña en el archifamoso comercial del Centro del Muchacho Trabajador y las garras en la barriga. Asimismo, la entonación usada en las preguntas en la serranía tiene una clara influencia quichua, mas de a poco se ha aplanado hasta dejar de ser de la cultura dominante. Hoy la televisión ofrece una entonación menos musical y más linear.

Es inevitable que el lenguaje siga su curso. Por más leyes y normativas que le querramos poner, el lenguaje está vivo y lo cambia el pueblo a su antojo. No puedo quejarme y tratar de forzar a otros a usar lo que yo considero "sonidos del idioma a la ecuatoriana", pero al menos tengo la certeza de poder utilizar el lenguaje a mi modo muy a pesar del qué dirán y de lo anticuado y antiguo que suene. La belleza del lenguaje existe en la variedad, pero nuestro establishment académico, sobretodo ese aristócrata hispánico, ha querido un reflejo fehaciente de Castilla desde el tiempo republicano mismo. México tomó esa posta en el siglo XX y de buena forma logró su cometido. No es de extrañar que se escuche ya por ahí un "que naco", o un "no mames". Hoy el ecuatoriano habla muy a la mexicana, y de a poco aún los modismos mexicanos se adhieren con fuerza en la cultura popular dominante.

La arremetida

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Me llegó este artículo por correo electrónico y me he propuesto ponerlo en mi blog porque plantea un análisis coherente de la situación política actual de nuestro país. Hago saber, en todo caso, que no estoy en favor de un sí ciego sino más bien en favor de un análisis personal de cada una de las preguntas. No me extenderé más de gana, así que...

La arremetida

La arremetida de la derecha será cada vez más fuerte; quizás porque, después de todo, las preguntas de la consulta no sean tan insignificantes ni meramente una manera de buscar relegitimación política; quizás, también, porque la reforma de la justicia pueda conllevar una importante ruptura en la promiscua relación entre el Estado oligárquico-mafioso, la banca, ciertos sectores empresariales y los medios de comunicación; o quizás porque la consulta busque acabar, a la final, con aquel histórico enriquecimiento ilícito de las élites, que los últimos 180 años de acumulación rapaz, excluyente e ilegítima han aupado.

No es de sorprendernos entonces si, en el tiempo que nos falta hasta al plebiscito, tengamos que desayunar con un cable WikiLeaks diario; servido con precisión estratégica por una prensa que ya dejó de fingir para entregarse a un activismo político de agresividad inusitada, para, de esa forma, debilitar el Sí y el Gobierno, atacándole por el lado del comercio exterior y de las relaciones con EE.UU.

En aquel veneno mediático no se menciona el hecho de que el Atpdea no fue renovado para ningún país andino, ni para Colombia ni para Perú. Tampoco se dice que son varios los regímenes de preferencias arancelarias los que no han sido renovados, por ejemplo el SGP con los países de África subsahariana. Para los demagogos de la comunicación, no hay mención alguna de que el fin del Atpdea sea consecuencia de la renovada tendencia proteccionista poscrisis y pro empleo en los EE.UU., ni que la decisión releve de un debate exclusivamente doméstico. En la prensa norteamericana, al contrario de nuestra pobre prensa criolla, no se la ha ocurrido a nadie sugerir que el vencimiento del Atpdea sea el fruto de una ausencia de lobby o de alguna malcriadez del Ecuador.

Lo único importante para nuestra prensa libre e independiente de todo instinto patriótico y de toda objetividad analítica, es erosionar lentamente la credibilidad de este Gobierno tan incómodo; incluso si esto conlleva defender a una de las representantes más cuestionadas de la diplomacia estadounidense, conocida en toda la región como una de las máximas defensoras de todo lo que es más nefasto en la política exterior de los EE.UU.

Lo importante es seguir sirviendo servilmente los intereses de las élites agroexportadoras: trabajar por el “No”, presionar por un TLC, y poner fin a aquella larga pesadilla de proyecto de nación, universalista y republicano.

Guillaume Long: Académico y analista internacional. Diario El Telégrafo.

Década

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Este domingo 27, y consecuentemente lunes 28, es para mi familia y para mí una fecha muy importante y emotiva. Hacía diez años moría físicamente en Quito mi abuelito a los 86 años de edad. Yo apenas tenía once años, y no era consciente de lo que tener - perder a un abuelo significaba; sin embargo, recuerdo que estuve muy triste y no estuve con ánimo ni energía para levantarme e ir a la escuela aquel miércoles. Y por la puericia gobernante en aquella época he de decir que no era un niño demasiado educado ni respetuoso. Recuerdo, sí, que alguna vez -quizás influenciado por mi madre o tía- me acerqué a pedirle un perdón sincero por mis majaderías cuando ya era algo notorio un decaimiento en su agilidad. Con el pasar de los años, el crecimiento intelectual, físico, y emocional, me he reprochado constantemente el no haber aprovechado ni amado de mejor manera a quien lo hizo todo por mi familia y por mí. He anhelado constantemente poder tener una conversación con él ahora, reir por algún cacho, cantar algún pasillo o albazo, o simplemente volver a jugar ajedrez. Pero soy muy consciente de que esta historia no puede ser reescrita. Así, el motivo de esta entrada no es reprocharme más ni criticarme por mi accionar sino un sentido y corto homenaje que me gustaría enormente que mi abuelito tito leyera.

Desde que llegué a su casa, empecé a aprender el valor de las cosas, aunque no conscientemente del todo. Con dedicación aprendí a sumar y restar con la avanzada «computadora de maíz» que si mal no recuerdo fue la misma que usó mi madre cuando niña. Diré que sirvió puesto que aún sé sumar y restar, y puesto que aún la recuerdo. Luego me introdujo a los rompecabezas. Tengo claramente un rompecabezas de por ahí unas 30 piezas de un gatito con un estambre, cuyo rastro he perdido completamente. Tuve la suerte de armarlos a menudo y de armarlos bien; recuerdo también que los armaba mientras él conversaba de temas varios con su hermana, mi tía Lilita, nos visitaba en la casa. Otras veces, íbamos juntos los tres a un "Tía" cercano a nuestra casa de donde tengo la memoria de haber recibido ya de sus manos ya de mi tía Lilita un trompo de plástico con el que jugué incansablemente aquel día. Y así recuerdo que también me enseñó a lanzar el trompo y jugarlo como buen quiteño. Con el pasar del tiempo, quizás cuando tenía unos 9 ó 10 años finalmente empezó a permitirme ingresar al laboratorio químico que tenía en la parte trasera de la casa. Habían 2 entradas que precisaban, como es lógico, varias llaves para poder ingresar. Si lo hacíamos por la puerta cercana al huerto, había un segundo piso de madera con una gran soga colgante que llegaba hasta nosotros y que siempre me intrigó. El piso inferior estaba lleno de tanques que nunca abrimos. Podíamos continuar hacia el segundo salón donde estaban grandes mesas que antaño sirvieron para producir sus célebres «secativos» y «mentoles verdes y blancos». Aduzco que también ahí se producía el DDT. En todo caso, al pasar dicho salón se llegaba a un tercero que daba a las gradas hacia un segundo piso. Si, por el contrario, íbamos hacia la segunda entrada, daríamos con un salón separado, más obscuro que los anteriores, en el que tenía decenas, si no centenas de botellas, frascos, y morteros. Frente a éste, la segunda entrada que nos dirigía directamente a las gradas hacia el segundo piso donde habríamos sido recibidos por un gran estante de libros. Ese era su lugar sagrado, aduzco. Tenía una fotografía de sí y cuatro amigos más haciendo algún experimento en la Universidad Central de, quizás, la década de 1930. También había una balanza que estaba cubierta y otra que podía ver, aunque algo resquebrajada; ambas aún en manos de la familia. Ganas no me faltaron de tocar todo y de que me enseñara, pero él tenía otra idea. Me sentó desde entonces en un taburete y quitó un empolvado cobertor que cubría un Mecano, con el que empezamos a construir algunos objetos. Lo hicimos por mucho tiempo. En otras ocasiones asistíamos al salón de juegos donde estaba la mesa de pimpón y el piano vertical de candelabros y hermoso sonido. Jugábamos pimpón; me contó que lo aprendió en las «Minas de Macuchi», lugar donde había ganado alguna competencia e hizo varios amigos. Me enseñó a jugarlo, aunque honestamente jamás supe vencerlo. Luego de nuestros partidos, él se sentaba al piano y tocaba esa música incomprensible a la que atentamente escuchaba jugueteando con los candelabros. Así empezó mi amor por la música nacional. Poco o nada sabía de sus nombres, aunque he dado con la pista de un pasacalle que compartiré al fin de esta entrada. Muchas veces, luego del cansancio físico y mental, mi abuelito decidía jugar ajedrez conmigo. Por supuesto, sus intenciones jamás fueron elaborar una gran partida sino enseñarme a jugarlo, pero, en honor a la verdad, puedo decir que una sola vez supe vencerlo, aunque sin conseguir el mate definitivo. Había cometido un pequeño error y dejó su dama descubierta, a lo que respondí con comérmela y un posterior jaque. Me dijo que la jugada no se valía, que sin la dama ya no sería lo mismo, así que la partida se guardó en la caja. Para finalizar quiero comentar que la unidad familiar que él siempre supo inculcarnos se ha mantenido de tal forma que aún veo a mis primos, segundos, terceros y etc, y aún nos llevamos tan bien como cuando niños. Del mismo modo con mis tíos, todos, a quienes quiero como tíos hermanos. Y por supuesto, a todos los hermanos y hermanas tanto de él cuanto de mi abuelita a quienes sus hijos y nietos aún llamamos "papá" Carlitos, "mamá" Michita, "ñaño" Enrique, "ñaño" Jaime, y un gran etc. Ahora que la distancia me separa físicamente de ellos, no puedo anhelar más el fin de año donde nos reunimos cuantos podemos para celebrar un año más con música, una gymkana, un brindis, el llorón, y el calor familiar.

Hoy no puedo más que rememorarlo con los mejores momentos que pude compartir con él. Hoy también puedo agradecerle sinceramente por haberme ayudado a ser lo que hoy soy, y por todo el amor y afecto que me supo dar en los años que compartimos juntos. Me atrevo a decir que le habría encantado ver este video que inserto a continuación, intepretado por dos de sus hijos, y que comparto. A él le gustaba mucho este pasacalle y lo tocaba constantemente en aquel piano que aún conservamos, cuya letra mi madre supo recordar. Ayudado por la tecnología, subo para cantarlo hoy y cuando nos volvamos a ver.



Desde el corazón



Llora cantando, llora, llora mi corazón
como las aves en los ramales lloran cantando amor.
Si el amor es la vida, vida del corazón,
déjame que te diga, vida de mi pasión,
¡Quien canta y llora, ciego te adora implorando tu amor!
Dame tu amor, ingrata, te pide mi pasión,
con la ternura de una plegaria, con mustia adoración.

¿Hay charqui y chuñu en el Ecuador?

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Uno de los alimentos a los que se les podría llamar rápidos que más me han gustado de los Estados Unidos es el jerky. Consiste en dejar secar la carne a muy bajas temperaturas logrando que ésta se deshidrate y pueda comérsela aún sin refrigerar. Se la puede marinar en salsa picante, salar, o simplemente secar. Por la globalización, creo principal causante, esta comida rompió barreras y se comercializa alrededor del mundo y, un poco, en sudamérica. Su nombre en español también es jerky. Lo suelen vender en bolsas, enlatado, y un gran etc. ¡Lo que muchos ignoramos es que este jerky es en realidad nuestro ancestral charqui!. En el diccionario quichua de Luis Cordero ya consta la palabra con traducción al español de cecina¹. Este procedimiento se utilizó en los Andes sudamericanos prehistóricos y se sigue produciendo sobre todo en el Perú y en Bolivia. ¿Por qué no se produce a gran escala por los indígenas y mestizos ecuatorianos?. Es una gran pregunta que podría responder con un trabajo de campo que estoy proponiéndome hacer al respecto. Wikipedia dice que se hace y consume en el sur de la República, pero honestamente nunca lo pude ver cuando algun vez estuve por Loja o Cuenca. La gran ventaja del charqui es que, al ser secado, es un gran contenedor de proteína ya que las grasas y los hidratos habrían casi totalmente desaparecido en el proceso. Así, en una porción de 28 gramos de charqui picante que justo ahora estoy comiendo, 0.5 gr es grasa, 6 gr es carbonos, 5 gr son azúcares, y 11 gr es proteína pura. Así fue como alguna vez antaño descubrí que el jerky era en realidad charqui. Por otra parte, y cambiando de tema, la última vez que estuve en Quito mi tío cantó en una de las reuniones posteriores a los deportes una canción llamada «A mi palomita» La cantó para que escuche la parte en quichua y, probablemente, para que me la aprendiera. Le grabé y busqué la letra en el internet con resultado favorable. Voy a insertar la canción cantada por la agrupación Tiempo Nuevo y transcribiré el quechua boliviano original con su traducción al ecuatoriano para quienes no estamos habituados a algunas palabras de la canción. El escucha notará que la primera estrofa no es igual en el audio y en la transcripción. Transcribo una traducción con más sentido ya que en el audio se repite la segunda estrofa dos veces. Adicionalmente inserto otro video en donde Doña Marujita la canta con las estrofas aquí transcritas. El género musical de esta canción es huayño.




Charque tacasgueta, con su uchu llajuita
(charqui golpeado con su llajua [salsa boliviana] de ají )
Locoto canquita con su quilquiñita
(locoto [rocoto] retostado con su quirquiña (hierba para la llajua)
Chai patitampitaj uj tutuma akjeta
(y encima de todo eso una tutuma [pondo] de chicha)
Que tal gustituta
(¡que tal el gustito!)²





En la canción, como se hizo evidente, se menciona al charqui y más gustitos que el cantante se da. Así pude asociar un alimento con su real situación geográfica y su cultura, cosa que me pareció muy interesante.


Por otra parte, el título de esta entrada también habla del chuñu. Este alimento ha gozado de menor suerte en el extranjero, pero implica un proceso similar. Se trata de papas de pequeño tamaño sometidas igual a bajas temperaturas. En el diccionario quichua ya citado se lo traduce como almidón o fécula¹. Lo interesante de su preparación, en todo caso, es que tras su deshidratación se quita la cáscara de la papa pisoteándola, muy similar a los antiguos métodos europeos con el vino. El chuño jamás lo he probado, pero espero pedirles a mis conocidos bolivianos que me den preparando y que me hagan probar. Tampoco he visto nunca en el Ecuador el chuño. Si hubiese, de seguro está, al igual que el charqui, en el sur de la República. En todo caso, este alimento comparte esta entrada por su similar preparación, su antigüedad, y porque también hay una canción boliviana en la que se la menciona, la cual también adjuntaré. El género musical de ésta es el tobas.




El motivo de todo esto es sorprenderme. La cultura andina, ya aymara, ya quechua, ya panzalea, si bien pisoteada por un paternalismo europeo, persiste, y fuertemente, en el pueblo. ; en su música, en sus costumbres, y en su alimentación. Esta en uno, pues, mantenerlas o despreciarlas.

Notas:

¹ pg 26 y 32. Cordero, Luis. Diccionario quichua. Casa de la Cultura. Quito, Ecuador. 1955.
² www.charango.cl

En el principio era el verbo

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Recuerdo que leí por primera vez este poema cuando estaba en sexto curso. El folleto de copias era, pues, «Prepoemas en postespañol». El recuerdo me es muy palpable: el salón, la clase, y los poemas, principalmente tres de éstos: En el principio era el verbo, su Good-bye Lola, y el no menos célebre Home Sweet Home, mereciendo los dos últimos otras entradas posteriores. Así conocí a Jorge Enrique Adoum. Pablo Valarezo lo ha hecho bambuco a la usanza esmeraldeña siendo interpretado en la voz de Margarita Laso. No hay todavía un video en youtube, que me habría encantado compartir. Pronto, eso sí, lo habrá, y así doy mi palabra para actualizar la entrada, y para lo que más fuere necesario en youtube. En todo caso, el texto en cuestión parece permitirnos imaginar el todo. Y no hay qué más decir puesto que cada uno interpretará el poema de acuerdo a su subjetividad. El poema se presta; y esa es la genialidad de Adoum.


En el principio era el verbo

te número te teléfono aburrido
te direcciono (callo caso y escalero)
y habitacionada ya te lámparo te suelo
te vas te enfósforo te libro
te disco te destoco te desvisto desoído
te camo te almohado enciendo descobijo
te pelo te cadero me cinturas
nos trasvasamos labio a labio
me embotello en tu adentro
nos rehacemos te desformo me conformo
miltuplicada tú yo mildividido


Nostalgias

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El tango, así como el pasillo, es exquisito. Sus melodías son eternas al igual que sus letras, mayoritariamente basadas en la poesía, que se profundizan en el alma. Y el tango al igual que el pasillo es nostálgico. Este blog es, pues, de alguna manera, una recopilación de poemas y canciones, muchas veces juntas, que han descrito determinadas situaciones. Pero sin llenarnos de palabrería, quisiera compartir un tango fantástico, por musicalidad y letra, para quienes, ahora o antes, hemos sentido estas palabras como propias.

Quiero emborrachar mi corazón
para apagar un loco amor
que más que amor es un sufrir...
Y aquí vengo para eso,
a borrar antiguos besos
en los besos de otras bocas...
Si su amor fue "flor de un día"
¿porqué causa es siempre mía
esa cruel preocupación?
Quiero por los dos mi copa alzar
para olvidar mi obstinación
y más la vuelvo a recordar.

Nostalgias
de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca
como un fuego su respiración.
Angustia
de sentirme abandonado
y pensar que otro a su lado
pronto... pronto le hablará de amor...
¡Hermano!
Yo no quiero rebajarme,
ni pedirle, ni llorarle,
ni decirle que no puedo más vivir...
Desde mi triste soledad veré caer
las rosas muertas de mi juventud.

Gime, bandoneón, tu tango gris,
quizá a ti te hiera igual
algún amor sentimental...
Llora mi alma de fantoche
sola y triste en esta noche,
noche negra y sin estrellas...
Si las copas traen consuelo
aquí estoy con mi desvelo
para ahogarlos de una vez...
Quiero emborrachar mi corazón
para después poder brindar
"por los fracasos del amor"...