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América Latina (Nicomedes Santa Cruz)

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Comparto un segundo poema del peruano Nicomedes Santa Cruz. Poema popular que, en mi punto de vista, describe sencillamente la imagen de hispanoamérica unida por un origen común y separada por otros orígenes distintos, pero siempre conformando una raza cósmica muy sui generis. Una región muy extraña que todavía tiene dificultad de verse al espejo y aceptarse como es: mestiza. El poema, se titula América Latina.

América Latina
 12 de julio 1963


Mi Cuate
         Mi socio
                  Mi hermano
Aparcero
         Camarado
                   Compañero
Mi pata
         M´hijito
                   Paisano...
He aquí mis vecinos.
He aquí mis hermanos.
Las mismas caras latinoamericanas
de cualquier punto de América Latina:

Indoblanquinegros
Blanquinegrindios
y Negrindoblancos

Rubias bembonas
Indios barbudos
y negros lacios

Todos se quejan:
-¡Ah, si en mi país
no hubiese tanta política...!
-¡Ah, si en mi país
no hubiera gente paleolítica...!
-¡Ah, si en mi país
no hubiese militarismo,
ni oligarquía
ni chauvinismo
ni burocracia
ni hipocresía
ni clerecía
ni antropofagia...
-¡Ah, si en mi país...!

Alguien pregunta de dónde soy
(Yo no respondo lo siguiente):

Nací cerca de Cuzco
admiro a Puebla
me inspira el ron de las Antillas
canto con voz argentina
creo en Santa Rosa de Lima
y en los Orishas de Bahía
Yo no coloreé mi Continente
ni pinté verde a Brasil
amarillo Perú
roja Bolivia

Yo no tracé líneas territoriales
separando al hermano del hermano.

Poso la frente sobre Río Grande
me afirmo pétreo sobre el Cabo de Hornos
hundo mi brazo izquierdo en el Pacífico
y sumerjo mi diestra en el Atlántico.

Por las costas de oriente y occidente
doscientas millas entro a cada Océano
sumerjo mano y mano
y así me aferro a nuestro Continente
en un abrazo Latinoamericano.

Nicomedes Santa Cruz Gamarra [1]

Notas:

Del gran Mexía Lequerica y los chapetones

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Había visto en algunas ocasiones una porción de la carta que el Dr. José Mexía Lequerica le enviaba a su esposa Manuela, hermana de Eugenio Chusig Aldaz (Espejo). A esta carta, y precisamente a una porción de ella, la usan en defensa del hispanismo que Mexía expresaba y defendía. Es indudable que Mexía, como americano y vasallo del Imperio Español luchó junto a los peninsulares y otros americanos en contra de los invasores franceses. Sin embargo, la carta está incompleta, y por lo tanto, se la ha manipulado. Procederé a citar la porción de la carta que varias fuentes usualmente utilizan:

¡Ay Manuela mía! ¡Qué diferentes son los chapetones [españoles] y los franceses, de lo que allá [en la Audiencia de Quito] nos figuramos! ¡Qué falsos, qué pérfidos, qué orgullosos, qué crueles, qué demonios éstos! […] Al contrario, los españoles, qué sinceros, qué leales, qué humanos, qué benéficos, qué religiosos y qué valientes! [1]

Sin embargo, quienes citan esta porción de la carta dejan afuera una parte final muy importante que, como defenderé posteriormente, cambia  su apreciación generalizada de los españoles. He aquí la porción faltante:

[...]qué valientes! Hablo principalmente del pueblo bajo y del estado medio; porque en las primeras clases hay muchos egoístas, ignorantes, altaneros, y mal ciudadanos.[1]



Para analizar el párrafo, deberemos comprender la imagen completa. Sin haber necesidad, en este contexto, de analizar a los franceses como invasores, me centraré en lo que Mexía dice de los chapetones. Si Mexía y la gente de Quito (de la Audiencia) tenía a los españoles como pérfidos y crueles, no habrá sido una cosa azarosa sino más bien una serie de experiencias reales de ciudadanos criollos que viajaron a la península, que decantaron en estereotipos. En todo caso, lo más probable es que la principal fuente para tales conceptos sea un estereotipo generalizado en la Audiencia toda. Tal estereotipo, y por definición, tuvo que tener su origen en actitudes y accionares de personas del grupo en cuestión (los chapetones) y que, lamentablemente, se generalizaron haciendo parecer que todos los demás eran iguales.

Mexía dejó la Audiencia de Quito en 1806 con destino final España. Mexía utilizó este viaje para evitar el estigma de ser un hijo natural rechazado por la alcurnia quiteña y para quizás conseguir un puesto público. [Su salida de la Audiencia le dio a las Cortes de Cádiz una de las voces jurídicas más fuertes y un orador innato. Asimismo, su salida le salvo la vida puesto que muchos otros quiteños patriotas fueron asesinados en 1810 (véase la Masacre del 2 de agosto de 1810)] En todo caso, su llegada a España tuvo que generar un cambio de perspectiva puesto que compartiría con los chapetones en el diario vivir y de primera mano. Tal cambio de perspectiva es obvio para todo aquel que sale de un país de origen y visita otro, y se enfrenta con la cruda verdad de que el estereotipo, si no totalmente errado, al menos es una serie de conceptos desvirtuados y sobredimensionados. Mexía tuvo que encontrarse con chapetones (españoles) valerosos, nobles, humildes, y generosos. Cambió así, de a poco, el estereotipo que había traído de la América. Hasta ahí el análisis de la cita textual primera pues no abre campo a mayor discusión.

Sin embargo, cuando completamos el párrafo de la carta enviada a Quito la historia cambia bruscamente. Mexía claramente, y en sus propias palabras, dice que esta nueva defición y concepto que se ha hecho de los españoles responde tanto al pueblo bajo como al estado medio. Es decir, el agricultor de a pie y el pequeño burgués. No así con la mayoría de los nobles y aristócratas con quienes él se cruzó, puesto que él mismo afirma que muchos son egoístas, ignorantes, altaneros, y mal ciudadanos. Por lo tanto, su nuevo entendimiento del chapetón está basado en su experiencia con el pueblo español, no su aristocracia ni nobleza per se. Así como, por ejemplo, un ciudadano estadounidense medio no abraza usualmente las invasiones a países extranjeros ni las guerras contra el archifamoso terrorismo, el ciudadano español medio habría visto, talvez, al americano como a un igual; como a un hombre sabio y lleno de experiencia y vida. En síntesis, cambia, sí, su perspectiva del pueblo llano, del español de a pie, de aquel que poco o nada tiene que ver con el gobierno y la monarquía española. Es decir, cambia su perspectiva acerca de quienes, de una u otra forma, le son más iguales a él. Poco o nada cambia su perspectiva de nobles y aristócratas peninsulares, a quienes ya conocía de primera mano en América. Digo esto pues quienes gobernaban en España tenían un concepto inferior de quienes nacían, crecían, y vivían en América.


Para finalizar, y de cierta forma en defensa de los franceses, brevemente también me atrevo a decir que el prejuicio y estereotipo que Mexía se hizo de ellos es casi idéntico, al que tenía en Quito de los chapetones. En España se enfrentó y conoció a los franceses del ejército, a los hombres mayormente sin escrúpulos que cometían todo tipo de atrocidades y seguían las órdenes directas de superiores. Militares, en su mayoría, que tenían la creencia de ser superiores a los españoles a conquistar y gobernar. Similar sería el caso de los chapetones que conoció en Quito pues, en la mayoría de los casos, eran o bien miembros altos del ejército o magistrados como oidores y corregidores. No es nuevo afirmar que muchos de éstos, de por sí, por haber nacido en España, tenían la creencia de ser superiores a todo aquel nacido en la América; tanto así que incluso el más miserable e ignorante español peninsular esperaba un trato privilegiado de los oficiales realistas[2]. Por lo tanto,  Mexía no tuvo oportunidad de conocer el corazón del francés del pueblo bajo y del estado medio.


Notas:

[1] Rodríguez Ordóñez, Jaime. La independencia de la América española. Fondo de cultura económica. México, 2008. pg. 19.
[2] Op. cit. pg. 39.


Bicentenario de la primera constitución del Ecuador (Quito, en ese entonces)

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Nota previa: Esta entrada es tan sólo una brevísima recolección de datos y fechas trascendentes, y que están relacionadas con esta primera constitución; por lo tanto, carece de rigor historiográfico.

El día de hoy, 15 de febrero, se rememora el bicentenario de la aprobación de la «Constitución Quiteña de 1812»[1] primera constitución de Quito, actual República del Ecuador. Tal constitución fue el fruto de un largo proceso iniciado en 1808. Tras la masacre del 2 de agosto de 1810, y la llegada de Carlos Montúfar -quien había sido nombrado comisionado regio-, se creó una segunda Junta de Gobierno, la cual fue presidida por el Conde Ruiz de Castilla. La Junta no era del todo armoniosa, sin embargo. A partir de la Junta de Gobierno del 10 de agosto de 1809, se generaron dos bandos fuertemente enfrentados. Estas disputas internas continuaron hasta el fin del Estado de Quito. Por un lado, estaban los "montufaristas", quienes deseaban mantener la monarquía, sometiéndose así íntegramente al Rey de España -guiados éstos por Juan Pío Montúfar. Por otro lado, estaban los "sanchistas", quienes deseaban crear un gobierno de corte republicano, siguiendo los parámetros dictaminados por la revolución francesa, principalmente -guiados éstos por Jacinto Sánchez de Orellana. El Rey se opuso a esta junta, y como consecuencia hubo varios levantamientos en Quito. A la final, el 11 de octubre de 1811, el Conde Ruiz de Castilla dejó la Junta, la cual pasó a presidir el Obispo José Cuero y Cayzedo.

La junta siguió bajo la presidencia de José Cuero y Cayzedo hasta su fin. Éste, en junta del primero de enero de 1812, decidió expedir una constitución en un plazo de 45 días. El congreso constituyente buscaba, según reza la constitución, darle al Reino de Quito «una nueva forma de Gobierno análogo a su necesidad, y circunstancias en consecuencia de haber reasumido los Pueblos de la Dominación Española por las disposiciones de la Providencia Divina, y orden de los acontecimientos humanos la Soberanía que resida en ellos.» La segmentación de los miembros de ambas facciones era evidente; pese a todo, la constitución fue firmada por doce de los dieciocho diputados inicialmente miembros del congreso el 15 de febrero de 1812. 


  
Si bien esta constitución no era del todo separatista, independentista, puesto que en artículo 5º se «reconoce por su Monarca al señor don Fernando Séptimo», es, sí, una constitución que plantea la división plena de poderes (legislativo, judicial, ejecutivo -evidente en todo el documento), lo que era un gran avance en ese entonces. Del mismo modo, esta constitución garantizaba la libertad de pensamiento, expresión, e imprenta salvo en asuntos religiosos, según el artículo 20º. Esta constitución era, por lo tanto, un gran avance en cuanto a libertades, y mantenía los lazos históricos entre América, España, y el Rey. 


La constitución también preveía que el Estado de Quito fuera considerado “independiente de otro Estado y Gobierno en cuanto a su administración y economía interior, reservándola a la disposición y acuerdo del Congreso General todo lo que tiene trascendencia al interés público de toda la América, o de los Estados de ella que quieran confederarse”, según se puede leer en el artículo 2º.




Lamentablemente, la constitución nunca se llegó a aplicar. Poco duró el Estado de Quito pues fue fuertemente reprimido por fuerzas virreinales que derrotaron, finalmente, a Carlos Montúfar a fines de aquel año: el 7 de noviembre en el Panecillo, y durante los primeros días de diciembre en Ibarra. Los movimientos independentistas siguieron su cauce en la América española. Quito tuvo que esperar 10 años más para alcanzar su independencia plena, sellada el 25 de mayo, con la capitulación de Pichincha.

Un dato interesante es que nuestra constitución fue aprobada aproximadamente un mes antes que "La Pepa", constitución española elaborada en Cádiz, fuertemente influenciada por el quiteño José Mejía Lequerica.

El Ecuador, entonces, tiene 21 constituciones en total y no 20 como se da por sentado. 20 de éstas como República del Ecuador, y una como Estado de Quito.


Notas:

[1] Acceda a la constitución, cuya versión digital se encuentra en la biblioteca virtual Miguel de Cervantes

De las publicidades y del poder de la minoría étnica dominante.

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En el semestre que terminó hace poco estudié las teorías detrás de la comunicación intercultural. Ésta disciplina es por demás interesante pues analiza las formas de comunicación adecuadas, comprendiendo las diferencias entre varias culturas, para alcanzar entendimientos, soluciones, y acuerdos. Aunque el estudio de esta disciplina se enriquece de varios enfoques y principalmente de otras disciplinas, el fundamental, a mi parecer, es el comercial: entender el nuevo mercado para atacar con fuerza y certeza. Sea como fuere, en la clase llegamos a topar un punto que levanta polvo. Las publicidades que compañías crean y usan para vender sus productos. En los Estados Unidos, país que tiene minorías importantes con poder adquisitivo, se empezó a estudiar la posibilidad de crear publicidades incluyentes. Es decir, acabar de a poco con los euro-estadounidenses clásicamente plasmados en las publicidades en favor de algunas que incluyeran a miembros de las minorías (afro, latino, asiático-estadounidenses, sobre todo). La practica inclusiva no es única de los Estados Unidos sino también es usada en Europa. El resultado es visible en medios de comunicación y publicidades del diario vivir. Sin embargo, muchas veces en su afán inclusivo estas compañías generan polémica pues hieren susceptibilidades de las minorías. Así abro esta entrada breve en relación a mi experiencia local y también a la que viví cuando estaba en el Ecuador.

Aunque la primera publicidad que presento es europea, el debate generado a raíz de su aparición llegó a los Estados Unidos con relativa facilidad. Generó polémica puesto que la mujer, probablemente escandinava -de blanco entero, y con ciertas gesturas de odio-, tiene en su mano derecha el rostro de una mujer afrodescendiente, quien personalmente me recuerda a Harriet Tubman,  abolicionista afro-estadounidense del tiempo de la guerra civil (1861-1865). Muy curioso fue que inicialmente casi nadie notó que tenía aquel rostro en sus manos... Un juego de luz bien logrado. La publicidad deja como mensaje escrito "El PSP blanco se acerca". Para mi, una frase que junto a la imagen transmiten un mensaje de odio, y de alguna forma, revanchismo.[1]


La segunda publicidad es estadounidense. En la imagen, un afro-estadounidense  con cabello corto viste zapatos negros, una camisa blanca, un saco gris, y un pantalón tipo jean. El personaje se encuentra a punto de lanzar una máscara. Ésta, curiosamente, es la de un afro-descendiente de peinado afro; lo más probable es que se trate de él mismo. El texto sobre la imagen dice "Recivilízate". Personalmente encuentro un mensaje fuertemente racista en esta publicidad. A mi entender, en el contexto de la publicidad, la vestimenta casual-elegante le da al afro-estadounidense un toque civilizado; sin embargo, la publicidad va más lejos pues el texto sugiere que éste se re-civilice; es decir, de un proceso civilizante anterior, quizás el haber entrado a la cultura dominante estadounidense, -civilzada, setentera, de afros, y pantalones acampanados-, a uno nuevo de ejecutivo occidental.[1]


Finalmente, la última publicidad es de la marca Dove en los Estados Unidos. En esta publicidad se muestran los 3 grupos étnicos más importantes (afro, latino, y europeo-descendientes) y se oferta una crema regeneradora para la piel. Las mujeres están ordenadas de izquierda a derecha de acuerdo a la tonalidad de su piel, donde izquierda es más obscuro y derecha más claro. Curiosamente, detrás de ellas hay dos suertes de carteles de piel maltratada por el sol, a la izquierda, y piel regenerada, a la derecha. La polémica surge puesto que también puede interpretarse que la mujer morena simboliza el antes, y la blanca el después del tratamiento. Del mismo modo, las poses de las tres mujeres transmiten mensajes diferentes. Tanto la latina cuanto la euro-descendiente se encuentran convergentes, la mujer afro-descendiente está aparte; del mismo modo, ella es más voluminosa que sus colegas y su posición llama un tanto más al erotismo.[1]




Aún antes de tomar esta clase yo había notado la integración de minorías étnicas en televisión, películas, y comerciales estadounidenses. Mientras vivía en el Ecuador, en cambio, la integración era escasa. Recuerdo haber visto publicidades de Toni, por ejemplo, donde en haciendas pomposas niños y abuelos tomaban el mentado yogur. Siempre me pregunté de dónde sacaban a esas personas, ciudadanos que no se ven en el diario vivir, y que, por tanto, no representan a un país mayormente mestizado y pluricultural. En todo caso, es por medio de esta clase que me pregunté más a menudo cómo se trata esta temática en el Ecuador. Puesto que no estoy en Quito, he tenido que únicamente recurrir al internet para encontrar cómo varias compañías y corporaciones representan a los miembros de nuestra sociedad.Visité las páginas web de Vitaleche, Mall del Sol, Movistar, y Corporación "La Favorita", representada por Supermaxi y Megamaxi. Los resultados son fácilmente intuibles. No existe una representación íntegra de la sociedad ecuatoriana. En ninguna de las fotografías que adjuntaré a continuación se representa a un indígena (7,0 %), a un afrodescendiente (7.4%), a un montubio (7,2%), y me atrevo a decir que tampoco a un mestizo (71,9%). Los eurodescendientes (6,1%), en cambio, son virtualmente enteramente representados [2].

En primer lugar, me centraré en la compañía Vitaleche. Esta es una empresa ecuatoriana que ha ofrecido leche desde que tengo memoria. Como se puede apreciar en la fotografía adjunta, todas las personas representadas pueden fácilmente ser identificadas como "blancas"; sin embargo, el mercado al que apuntan incluye a todos los grupos étnicos del país. A juzgar por la evidencia, podemos concluír que esta compañía no es incluyente, al menos no en su página web. 


Del mismo modo, en la página de Mall del Sol, centro comercial guayaquileño, las personas representadas pueden tranquilamente ser identificadas, todas, como blancas. En la provincia del Guayas, los autoconsiderados blancos llegan apenas al 9.8 % [2]. Igualmente, el mercado al que este centro comercial apunta incluye, sin ir más lejos, a los afroguayaquileños, que llegan al 9.7 % en dicha provincia. Es decir, un grupo étnico minoritario que es casi idéntico porcentualmente al blanco[2]. Sus publicidades, por lo tanto, tampoco incluyen a minorías étnicas como la afrodescendiente o la montubia.


Movistar Ecuador no se queda atrás. Quizás utilizando las fotografías de los mismos modelos que utilizan en otros países como Argentina, España, o México las personas representadas en sus páginas web son, claramente, identificables como euro-descendientes. En este caso particular compartiré dos fotografías al respecto. Como es de conocimiento público, esta compañía también apunta hacia todos los ciudadanos ecuatorianos. Ninguna de las 5 personas representadas pertenece a una minoría étnica.


Finalmente, la corporación "La Favorita" también es una empresa que mayormente, si no completamente, excluye a minorías étnicas en sus publicidades. En la primera, un muchacho euro-descendiente está frente a su computador. En la segunda, se muestra a una familia de similares características que, a juzgar por la fotografía, disfrutan de una comida familiar en algún parque exclusivo del país. Al igual que el resto de compañías, apunta a un mercado muchísimo más amplio, pero sólo representa a una minoría étnica: la blanca euro-descendiente.



Lo más curioso de todo esto, en todo caso, es que las minorías étnicas han tenido que irse haciendo a la idea de que esas personas blancas que usualmente salen en las publicidades los representan. A pesar de que la estadística que tuve oportunidad de observar en clases mostraba la inclinación de los estadounidenses, me atrevo a decir que se puede fácilmente aplicar también en el Ecuador. Parafraseándola, ésta decía que en caso de que minorías étnicas fueran representadas en productos como la leche o megamaxi, la minoría dominante pensaría que es un producto que no les incluye; asimismo, ¡miembros de otras minorías creerían que tampoco les inclueye a ellas!. Es decir, cuando un euro-descendiente es representado, el espejo refleja a todos. Si se representara a un afroecuatoriano, en cambio, el espejo sólo representaría a ésta minoría. Un dato por demás interesante que merece un estudio estadístico propio.

La pregunta a hacernos en este momento es ¿fomentamos un estado inclusivo e incluyente, desde el ámbito privado con este tipo de publicidades? Mi respuesta es un no categórico. Sin temor a equivocarme, las personas que posan en las páginas web de cuatro compañías que operan en el Ecuador en realidad representan a una minoría étnica, la blanca euro-descendiente, la cual apenas llega al 6.1 % de la población total. Es el poder adquisitivo el que a la final decide a quién representar en las fotografías, lo que es realmente penoso.

En el campo público, en cambio, al menos durante este gobierno, se ha dado cierto énfasis para reconocer a minorías como la indígena o la montubia. Sólo por citar un ejemplo, la página del Consejo Nacional Electoral tenía, en tiempo de elecciones, una fotografía que incluía a un afrodescendente, a un indígena, y a un mestizo. En realidad, aún la tiene ahora que los resultados de la consulta popular en la Concordia son de dominio público. Nos podemos preguntar aquí también, ¿es suficente el aporte público para fomentar un estado inclusivo, incluyente, y pluricultural? Quizás no. Quizás aún nos falte mucho, pero, a mi parecer, es un buen inicio. 


Queda un largo trecho por delante para conseguir un estado donde las minorías étnicas sean tanto respetadas cuando representadas. Capitales públicos y privados deberían de esforzarse aún más por fomentar este estado pluricultural que es, o al menos debería de ser, el Ecuador.


Notas:

[1] Todas estas interpretaciones son única y exclusivamente mías. Los lectores no tienen, bajo ningún concepto, que interpretar de la misma manera que yo lo he hecho. El análisis es individual y personal.
[2] Todos los datos estadísticos fueron obtenidos de la página del INEC.



Las lecciones del 2011 (documentales)

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Tengo que reconocer que el año en curso, y que está a días de terminar, ha sido fructífero. Hace aproximadamente un año tomé una clase de composición en inglés cuyo tema central era la sostenibilidad y el ambientalismo. Yo llegaba, por sobre todo, con la idea de aprender más acerca de los alcances usualmente negativos de las compañías de ropa, electrónicos, y servicios en general, y de cómo enfrentarlas con salidas prácticas y eficientes. Me encontré, sin embargo, con un frente que para mi era mayormente desconocido, viniendo de un país "en vías de desarrollo" y  "tercermundista". Casi ninguna información conocía yo de la modificación genética de alimentos y de lo complejo que puede resultar entender los compuestos utilizados para hacer un sencillo cereal. Aparentemente, éste es aún un campo poco estudiado y levemente utilizado en nuestro país. Por otra parte, en mi clase no sólo vimos documentales relacionados con la agricultura, sino con el medio ambiente, y el poder de las corporaciones en los Estados Unidos.


La dirección de esta entrada va hacia compartir todos aquellos documentales valiosos que pude observar en esa clase y otros que los vi por cuenta propia. Los pondré de acuerdo a mi perspectiva de complejidad e importancia. Desde los más introductorios hasta los más problemáticos, aterrantes, y esperanzadores. Cada uno, por supuesto, sacará conclusiones individuales, por lo que comentarios míos están de aquí en más fuera de lugar.


El primero a mencionar es "The Story of Stuff" - La historia de las cosas (20 min).



En segundo lugar, se puede continuar con "Dirt!" (80 min)


En tercer lugar, el documental "Fuel"(112 min)



Se puede continuar con el documental "The 11th hour" - La última hora (95 min)


Posteriormente, el documental Food, Inc. (90 min) [IMPORTANTE: Para ver el documental, cierre la ventana emergente y vuelva a dar clic en el botón de reproducción.]



Asimsimo, se puede observar el documental "Human Footprint" (110 min)



Llegando al fin de la lista, se puede ver el documental "The Corporation" - La corporación (165 min)


Finalmente, el último documental de esta selección es "Zeitgeist: Addendum"
(No incluyo ni el primer [Zeitgeist: The Movie] ni el tercer [Zeitgeist: Moving Forwards] documental de esta trilogía, aunque ambas sean recomendables). (123 min)



Estoy convencido de que las opiniones vertidas alrededor de todos estos documentales variarán enormemente; en todo caso, pongo los documentales a disposición de quienes visitan el blog de tal forma que este mensaje, ambientalista, político, y social, pueda expandirse aún más por el internet.

Chullos y shigras

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En el Ecuador, los inviernos no son tan marcados como en otras latitudes. Gozamos de un clima ecuatorial en todo el territorio. Quito, para mi gusto -y en general la serranía-, es aún mejor puesto que las montañas disminuyen el calor ambiente con constantes brisas, aunque nos perjudican la mayor cercanía al sol y la exposición a los rayos UVA y UVB. En cualquier caso, el quiteño de cultura mestiza no usa desde hace mucho ni sombreros de copa, ni gorros ni gorras, salvo, quizás, durante los domingos deportivos. Tampoco cubren sus cabezas los quiteños de cultura indígena, aunque los demás serranos indígenas mayoritariamente sí lo hacen. El sombrero de paño es el más utilizado. Hacia el sur, sobre todo en el Perú y Bolivia, el indígena de cultura indígena usa una gran variedad de sombreros donde, además, está incluído el chullo. Éste es un sombrero ancestral precolombino que mantuvo su vigencia en dichas comunidades. Pocas veces, quizás en televisión o en Condorito, el ecuatoriano promedio habrá visto un chullo. Aparentemente, su uso desapareció en nuestros andes o jamás llegó a consolidarse.

Tras mi salida del país, en el primer invierno del hemisferio norte me topé con una sorpresa única. En la cultura californiana, y quizás en la de todo el mundo europeizado, el uso del chullo durante esta estación del año es generalizado. Se ha convertido en una moda de los últimos 10 años. Los usan eurodescendientes, afrodescendientes, mestizodescendientes, asiáticodescendientes; es decir, todos los que conforman la imagen demográfica californiana. En los Estados Unidos, se los conoce como "Incan Hats" y se volvieron de populares debido al uso de éstos por cantantes de hip hop. Hoy en día cantantes como el mismísimo Justin Bieber lo han usado[1]. Aún más curioso me pareció el video del grupo roncanrolero ecuatoriano Chaucha Kings con Delfín Quishpe "El canelazo" puesto que el pianista, quizás influenciado por la corriente estadounidense, ya usa también un chullo. ¿Un presagio, quizás, de una nueva moda en el país? Habrá que esperar para saberlo.

Situación similar ha acontecido con las shigras. Reconociblemente ecuatorianas de procedencia otavaleña por sus diseños. A decir verdad, la explosión comercial de los otavaleños es visible en todo el mundo. En Caracas están sus ponchos, sus shigras y sus camisas. Lo mismo ocurre en San Diego, California y hasta en París. Estos grandes comerciantes van dejando el nombre de nuestro país en alto, y más importante que nada el de su propia cultura. En el lugar donde yo estudio durante el año hay varias tienditas de ropa y chucherías a la venta. Ahí, una comerciante peruana vende o revende chullos andinos y shigras ecuatorianas. Éstas últimas no han gozado aún una acogida generalizada, pero muchas personas las compran y las usan a diario. Sin embargo, las denominan con otro nombre, que dejo en deuda pues la memoria no me favorece en este momento. El costo oscila entre 12 y 18 dólares. En Otavalo mismo uno las puede conseguir a 4-5 dólares. En otras palabras, como novedad, es un gran negocio para los intermediarios. En el Ecuador, el fenómeno generalizado de las shigras es relativamente nuevo. No pasará de un lustro. La competencia es encarnecida si tomamos en cuenta que los jailaife y pitucos prefieren usar esas shigras importadas de marcas difíciles de pronunciar. A más, el uso de shigras aún es parte del estereotipo del ecuatoriano jipiento e indígena. En todo caso, es un fenómeno que ha tomado fuerza.

El éxito de chullos y shigras en el exterior es prueba fehaciente de que la cultura trasciende fronteras. En nuestro país, así como en el Perú o Bolivia, sería impensable que un ciudadano de cultura mestiza usara una shigra y un chullo. El estereotipo y su respectivo prejuicio así como el establishment de fondo son aún tan arraigados que esta persona perdería su posición en la sociedad por el mero hecho de usar algo " inferior", manojo de ideas del todo irracionales. Asimismo, su éxito y posterior reingreso a sus propias culturas de origen como mercancía de moda demuestra la débil identidad nacional que tenemos. No únicamente por inicialmente renegar su origen y evitar su uso sino por adoptarlas por el mero hecho de reflejar el último grito de la moda dominante en los Estados Unidos y Europa. Habrá de suceder, como en general sucede con la moda, que su tiempo de fama pasará en poco tiempo en favor de otros modelos o diseños. Y, tristemente, el prejuicio irracional retomará fuerza y todo quedará como de momento. Mientras la cultura dominante discrimina a la cultura nativa, ésta última se va perdiendo aún más absorbida por influencias extranjeras y lo que es más grave aún: por prejuicios propios.

Notas

[1] Bieber usando un chullo.

Arqueología a mano armada: el caso manabita

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La llegada de europeos a América trajo consigo el desmedro de las culturas nativas. Ésto es bien sabido por todos. En los Estados Unidos, por ejemplo, llegó a tal punto el etnocentrismo y el fanatismo religioso que todo montículo que por mala suerte se cruzaba en el camino de los colonizadores era destruído enteramente por simbolizar atraso y herejía. Esto sucedió sobre todo en la costa este, tierra apetecida, para entonces, por los invasores ingleses de las trece colonias. Poco se habla en una clase de historia de Estados Unidos -y apenas de nombre en una historia de indígenas estadounidenses- de interesantísimas culturas como la Misisipiana o la Anazasi; la cultura general estadounidense está aún menos interesada. Los sitios humanos-arqueológicos que se salvaron, lo lograron gracias al abandono y al olvido. A decir verdad, bellas edificaciones y cerámica sobrevivieron a esta suerte de inquisición cultural. El interés arqueológico se inicia en los Estados Unidos a fines del siglo XIX e inicios del XX, de la mano de Franz Boas, pues se pensaba que los indígenas estadounidenses desaparecerían.

Sea como fuere, las culturas en los Estados Unidos no llegaron a la complejidad arquitectónica de otros lugares del continente como sí en Palenque, Tenochtitlán, Cuzco, o Chan Chan. Asimismo, algo simples parecerían a simple vista sus cerámicas si las comparásemos con las de culturas como la Moche, la Jama-Coaque, la Nazca, y la Maya. La comparación, el deseo de “salvar” los vestigios, y quizás un verdadero deseo de apreciar a estas culturas atrajo inmediatamente a estos antropólogos e historiadores, quienes para entonces ya empezaban a estudiar detalladamente en Norteamérica y Europa. Llegaban, éstos, en una época en la que el interés por lo precolombino en latinoamérica era escasísimo, y hasta símbolo de indianidad, atraso, y salvajismo. Salvo, quizás, el caso de México que durante el porfiriato a inicios del siglo XX excavó la pirámide del sol para conmemorar su centenario, el interés era mínimo. En el caso ecuatoriano, pocos hacendados, pues eso eran más que antropólogos o arqueólogos, recogían lo que encontraban a su paso, como es el caso de Jacinto Jijón y Caamaño. Posteriormente, éste aprendió al andar, claro está. En este medio es que antropólogos, historiadores, y arqueólogos extranjeros han venido estudiando decididamente a las culturas precolombinas ubicadas al sur del río grande.

Quiero hacer un breve paréntesis pues lo considero apropiado. Me es del todo curioso que varios sitios arqueológicos de gran importancia no estén en manos de latinoamericanos sino en conjunto entre poquísimos arqueólogos locales y universidades y arqueólogos extranjeros. Es decir, gente de afuera que ha visto en latinoamérica terreno baldío para profesar su fe, en busca de campo laborable. Por lo tanto, puestos de trabajo y sitios arqueológicos por reencontrar sobran no sólo en el Ecuador sino en toda América. Esta es una constante que no sólo se ve en la arqueología sino en general en las ciencias sociales. En todo caso, hay cosas aún más graves que el quemeimportismo generalizado. En el Ecuador, los sitios hallados no fueron del todo excavados. Tulipe y Rumipamba, por ejemplo, han quedado en el limbo por "falta de presupuesto". ¡Pambamarca ni siquiera tiene un centro de información! Y otros lugares, como San Agustín de Callo, en vez de pertenecer al estado, engordan los bolsillos de una familia pudiente. ¿Cuál es el problema real de fondo tras el abandono del estudio histórico y arqueológico en el país? Un desinterés generalizado: empezando por el gobierno nacional, pasando por los profesionales en el campo, y terminando con la población general. Buena parte del campo está tomado por extranjeros que, por ausencia de interés local, han venido a suplir la ausencia.

Volviendo al tema central, a inicios del siglo XX se empezaba a estudiar las culturas indígenas guiados por los extranjeros. No deja duda alguna, sin embargo, su gran aporte con, por ejemplo, en el reencuentro de sitios tan importantes como Machu Picchu o en el desciframiento del lenguaje escrito maya perdido por siglos. Aduzco yo que aprendiendo de sus errores con la arqueología local, arqueólogos estadounidenses llegaron al Ecuador a inicios del siglo XX. Éstos estaban bajo la dirección de Marshall H. Saville. Reencontraron antiguas ciudades y poblaciones Manteño-Huancavilcas y al observar la complejidad de sus obras se interesaron en salvar tales monumentos. Hablaron personalmente con el gobernador de turno en Manabí, y de alguna manera un tanto obscura, lograron conseguir los permisos necesarios para expatriar alrededor de 700 piezas de importancia de varios sitios, principalmente del Cerro Jaboncillo. Buena parte de estas, por lo menos 25, eran las archifamosas sillas de la mentada cultura. Así, con la complicidad de las autoridades, se regaló el patrimonio a los extranjeros. En el museo de Bahía de Caráquez nos comentaron que actualmente en el Ecuador quedan apenas 7 sillas mientras que las demás, que son parte del botín robado por Marshall H. Saville y su expedición, están en el Museo Smithsonian de Washington en los Estados Unidos. La foto que antecede es la bodega donde presumiblemente se encuentran aún buena parte de las 700 piezas. Aterrado por la lección aprendida, busqué en el internet información al respecto y hallé dicha fotografía. La historia no queda ahí, sin embargo.

Luego de visitar Bahía y San Vicente, decidimos con mis familiares adentrarnos en la provincia y llegar a San Isidro, la cual es considerada capital arqueológica de Manabí y de la cultura Jama-Coaque. Ahí se encuentra la tola más grande del país que, por el olvido de todos, hoy alberga a varias familias, quienes viven en condiciones apenas aceptables. Llegamos con la esperanza de encontrar algo: un museo, una colección privada, réplicas o piezas reales de venta, etc. La respuesta fue un silencio ensordecedor. En el poblado no había nada más que la plaza central con medianos monumentos replicando algunas piezas de varias culturas manabitas y uno que otro cartel que recordaba, con cierta nostalgia, lo que era San Isidro antes del saqueo: Capital arqueológica de Manabí. De pura curiosidad tratamos de conseguir información al respecto de dónde poder conseguir piezas arqueológicas. Tras una anécdota interesante dimos con un antiguo huaquero, quien nos mostró sus piezas y comentó su experiencia en años pasados. Dijo que en los años ochenta uno de sus amigos vendió a un extranjero en 800 dólares, a la época, todo lo encontrado en una tumba, quizás de la realeza Jama-Coaque. Incluía vasijas, oro, y un hermoso vestido. Luego de un tiempo el párroco de la zona y algunos arqueólogos ecuatorianos les dieron la desagradable noticia: lo vendido fácilmente pasaba los 15.000 dólares a la época. Ambos casos se unen finalmente.

Tanto Cerro Jaboncillo cuanto San Isidro fueron huaqueados a saciedad. Su patrimonio se vendió al mejor postor; mientras, la arqueología nacional perdía, y aún pierde sin duda, buena parte de su riqueza. He dicho pierde pues es abrumador ver la cantidad de piezas arqueológicas que se venden por internet de todas las culturas de la América precolombina. Desde Nayarit hasta Valdivia. ¿Qué actitud deberíamos de tomar los ecuatorianos al respecto? Como ciudadanos, denunciar este tipo de actividades. No descansar hasta recuperar nuestro patrimonio. ¿Qué puede hacer el Ecuador, su gobierno, para recuperar el patrimonio robado? Ojalá el gobierno despertara del letargo eterno y actuara en favor de recuperar el patrimonio de manos extranjeras. Ojalá en algún momento el Ecuador logre enjuiciar al Smithsonian Museum para que las piezas que ellos tienen, salvadas, nos las devuelva y engrandezcan los museos del Banco Central y no los de los Estados Unidos. Hay que reconocer, en todo caso, que la intervención de los extranjeros fue precisa en su momento. No me quiero ni imaginar lo terrible que habría sido que en el eurocentrismo enceguecido que aún mueve al Ecuador a algún político o pseudoacadémico le hubiera dado por destruirlo todo por representar un pasado indiano y atrasado. Y esta problemática nos aqueja hasta ahora; quizás esa sea una de las razones de fondo por las que el interés en nuestra propia historia indígena y mestiza es tan superfluo. Ojalá, más temprano que tarde, y yendo más lejos, el desmedro por la cultura nativa desaparezca en favor de un conocimiento antropológico, social, e intelectual más profundo de lo que somos en un país mestizado y repleto de historia por reencontrar.