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En el principio era el verbo

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Recuerdo que leí por primera vez este poema cuando estaba en sexto curso. El folleto de copias era, pues, «Prepoemas en postespañol». El recuerdo me es muy palpable: el salón, la clase, y los poemas, principalmente tres de éstos: En el principio era el verbo, su Good-bye Lola, y el no menos célebre Home Sweet Home, mereciendo los dos últimos otras entradas posteriores. Así conocí a Jorge Enrique Adoum. Pablo Valarezo lo ha hecho bambuco a la usanza esmeraldeña siendo interpretado en la voz de Margarita Laso. No hay todavía un video en youtube, que me habría encantado compartir. Pronto, eso sí, lo habrá, y así doy mi palabra para actualizar la entrada, y para lo que más fuere necesario en youtube. En todo caso, el texto en cuestión parece permitirnos imaginar el todo. Y no hay qué más decir puesto que cada uno interpretará el poema de acuerdo a su subjetividad. El poema se presta; y esa es la genialidad de Adoum.


En el principio era el verbo

te número te teléfono aburrido
te direcciono (callo caso y escalero)
y habitacionada ya te lámparo te suelo
te vas te enfósforo te libro
te disco te destoco te desvisto desoído
te camo te almohado enciendo descobijo
te pelo te cadero me cinturas
nos trasvasamos labio a labio
me embotello en tu adentro
nos rehacemos te desformo me conformo
miltuplicada tú yo mildividido


Nostalgias

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El tango, así como el pasillo, es exquisito. Sus melodías son eternas al igual que sus letras, mayoritariamente basadas en la poesía, que se profundizan en el alma. Y el tango al igual que el pasillo es nostálgico. Este blog es, pues, de alguna manera, una recopilación de poemas y canciones, muchas veces juntas, que han descrito determinadas situaciones. Pero sin llenarnos de palabrería, quisiera compartir un tango fantástico, por musicalidad y letra, para quienes, ahora o antes, hemos sentido estas palabras como propias.

Quiero emborrachar mi corazón
para apagar un loco amor
que más que amor es un sufrir...
Y aquí vengo para eso,
a borrar antiguos besos
en los besos de otras bocas...
Si su amor fue "flor de un día"
¿porqué causa es siempre mía
esa cruel preocupación?
Quiero por los dos mi copa alzar
para olvidar mi obstinación
y más la vuelvo a recordar.

Nostalgias
de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca
como un fuego su respiración.
Angustia
de sentirme abandonado
y pensar que otro a su lado
pronto... pronto le hablará de amor...
¡Hermano!
Yo no quiero rebajarme,
ni pedirle, ni llorarle,
ni decirle que no puedo más vivir...
Desde mi triste soledad veré caer
las rosas muertas de mi juventud.

Gime, bandoneón, tu tango gris,
quizá a ti te hiera igual
algún amor sentimental...
Llora mi alma de fantoche
sola y triste en esta noche,
noche negra y sin estrellas...
Si las copas traen consuelo
aquí estoy con mi desvelo
para ahogarlos de una vez...
Quiero emborrachar mi corazón
para después poder brindar
"por los fracasos del amor"...


Realidades

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[1]

En estos últimos meses nada me ha sorprendido más que el blanqueamiento argentino. Y me ha sorprendido causando dolor y repudio hacia ciertos líderes, presidentes, y ciudadanos de la mentada república. Tan bien planeado y ejecutado fue el plan que casi lograron su cometido. Quisiera tan sólo citar unas líneas de un artículo de 1877 de un diario afroargentino llamado "El unionista" en relación a la precaria aceptación y condición de los afroargentinos. La realidad es increiblemente similar a la de nuestras latitudes y ¡aún en nuestros días! Pese a que me desvío ya un poquitito del tema, me parece que queda en clara evidencia que...

«[...] la constitución es letra muerta y abundan los condes y marqueses; los cuales, siguiendo el antiguo y odioso régimen colonial pretenden tratar a sus subordinados como esclavos, sin comprender que entre los hombres que humillan hay muchos que ocultan bajo su tosco ropaje una inteligencia superior a la del mismo que ultraja»[2]

Notas:
[1] Gabino Ezeiza, músico y payador argentino
[2] Schávelzon, Daniel. Buenos Aires negra: Arqueología histórica de una ciudad silenciada. Emecé Editores. Sin año

La otra fundación de Quito*

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Bueno. Como está tan próxima la festividad más importante de la hispana ciudad de Quito, me permito publicar la entrada original hecha por Javier Cevallos Perugachi en su blog*. Espero ansiosamente los llenos absolutos para presenciar el deporte nacional en el coso de Iñaquito, las tradicionales sevillanas y fandangos, y las autóctonas tapas, sangrías, y paellas. Más ansiosamente espero que todo se acabe. Si Usted es de los que aman a Quito, su historia y fiestas, HUYA.



La otra fundación de Quito

Nieto de indios, blanqueados por necesidad; longo, hijo de longos: uso la máscara de los amos, para bailar y reirme de ellos...


Cuentan, los que cuentos cuentan y cuentos saben, que cuando los danzantes bajaban a Quito, el mundo se aquietaba a su alrededor, todo se quedaba en absoluto silencio: las montañas, las hojas de los árboles, el jaguar... incluso el mismo sol.

El ritmo del danzante es el ritmo del corazón: pum, pum, pum. Un pie se levanta y cae al piso, el otro pie se levanta y cae al piso.

Durante siglos se prohibió la entrada de danzantes a las plazas de Quito, porque era cosa de indios. Sin embargo, en este país lo prohibido siempre es más atrayente y los danzantes seguían bailando.

En el siglo XIX, un presidente (modernizador y muy europeo) logró terminar por fin con esta costumbre poco civilizada: mandó a construir, en las plazas de la ciudad, hermosos jardines al estilo francés. Y los danzantes se fueron de Quito.


Sin embargo, aún es posible verlos en algunos de los antiguos pueblos de indios que, con el crecimiento de la ciudad, se convirtieron en barrios mestizos. Las personas fueron dejando el poncho y los sombreros, los tupus y las oshotas, para confundirse con los mestizos que iban llegando. Pero aún bailan, como lo hicieron sus padres y abuelos, aún toman las plazas de Cotocollao, La Magdalena, San Isidro del Inca y Zámbiza.

Dicen que, cuando los danzantes inician su baile, el mundo vuelve a girar a su alrededor.



Notas

* Cevallos Perugachi, Javier. La otra fundación de Quito. El país de los colibríes. Blog.

[1] Las cursivas no forman parte del texto original. Son, por ende, puestas por mí donde creí conveniente de acuerdo a mi criterio.
[2] No pude insertar el video usado en la entrada original, pero inserto otro relacionado.

De cuando Quito fue España

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Tuve la oportunidad de encontrarme con este texto mientras hacía uno de mis deberes sobre la confederación de los Iroqueses. El original está en inglés, y la traducción la encontré en un libro y en Wikipedia. En todo caso, citaré el original en inglés. He puesto ese título pues mucho me ha quedado tras hablar con un par de amigos sobre este tema y tras leer un texto que de momento es sólo digital. Este se convierte en el segundo texto en lo que va del año que queda bastante inconcluso; espero tener tiempo pronto y actualizar las entradas. De momento, les dejo con parte del testamento de Mancio Serra de Leguizamo, último conquistador vivo para 1589.

[...] Encontramos estos reinos en tal buen orden, y decían que los incas los gobernaban en tal sabia [manera] que entre ellos no había un ladrón, ni un vicioso, ni tampoco un adultero, ni tampoco se admitía entre ellos a una mala mujer, ni había personas inmorales. Los hombres tiene ocupaciones útiles y honestas. Las tierras, bosques, minas, pastos, casas y todas las clases de productos eran regularizadas y distribuidas de tal manera que cada uno conocía su propiedad sin que otra persona la tomara o la ocupara, ni había demandas respecto a ello... el motivo que me obliga a hacer estas declaraciones es la liberación de mi conciencia, ya que me encuentro a mi mismo culpable. Porque hemos destruido con nuestro malvado ejemplo, las personas que tenían tal gobierno que era disfrutado por sus nativos. Eran tan libres del encarcelamiento o de los crímenes o los excesos, hombres y mujeres por igual, que el indio que tenía 100,000 pesos de valor en oro y plata en su casa, la dejaba abierta meramente dejando un pequeño palo contra la puerta, como señal de que su amo estaba fuera. Con eso, de acuerdo a sus costumbres, ninguno podía entrar o llevarse algo que estuviera allí. Cuando vieron que pusimos cerraduras y llaves en nuestras puertas, supusieron que era por miedo a ellos, que tal vez no nos matarían, pero no porque creyeran que alguno pudiera robar la propiedad del otro. Así que cuando descubrieron que teníamos ladrones entre nosotros, y hombres que buscaban hacer que sus hijas cometieran pecados, nos despreciaron.[1]

Escudos de la República del Ecuador

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Por la poca disponibilidad de tiempo tan sólo me limito a compartir con ustedes los escudos que han representado a nuestro país[1]. No incluyo al escudo grancolombino pues no representa al Estado independiente ecuatoriano. Incluyo, sí, a la Estrella de octubre pues fue el primer escudo independiente en el Ecuador. Posteriormente, cuando disponga de más tiempo, me permitiré reeditar la entrada y complementarla con información necesaria y fuentes.

Estrella de octubre (1820)














El Ecuador en Colombia (1830)















Moneda con el Escudo del Estado (derecha) (1833)












Escudo (1843)
















Escudo de armas (1843)
















Escudo de armas (1845)
















Escudo de armas (1900)
















Notas:
[1] Todos los escudos aquí mostrados fueron tomados de la página web del historiador y miembro correspondiente de la Academia Nacional de Historia Eduardo Estrada Guzmán. Acceda a su página web visitando su entrada Escudo del Ecuador

El Ecuador y el 30 de septiembre

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En Quito se fraguó un suceso triste; el orden constitucional ha vuelto a tambalear en un país que ha sufrido la impetuosidad, inoperancia, y mediocridad de la gran mayoría de sus nobles -o gobernantes, si queremos, pues decimos estar en «democracia»-. En una situación sin precedentes, la fuerza policial, engañada con rumores y cizañas, buscó generar pánico a gran escala. La fuerza armada tornó su valor, disciplina, y lealtad en contra del pueblo y el gobierno constitucional generando, a la larga, un tumulto espectacular en el cual patrullas, helicópteros, piedras, bombas lacrimógenas, y gas pimienta estuvieron a la orden del día. El apoyo internacional, el accionar policial y presidencial, y la magnitud de la protesta serán los puntos de enfoque.

Luego de siglos de irresponsabilidad política, Sudamérica y el Ecuador parece que por fin han entrado en una etapa, aunque aún tambaleante, de madurez democrática; los golpes de Estado y desequilibrios en el orden constitucional son finalmente condenados a gran escala; no existe más la complicidad que sí hubo en varios otros golpes de Estado del Ecuador y de Sudamérica como en el caso de Chile en 1973 y a Argentina en 1976. Plausible es el apoyo que varios mandatarios de la región dieron al gobierno y a la democracia ecuatoriana. En medio de la crisis, se recibió apoyo incondicional de hasta Estados Unidos, Francia, y Alemania. La mismísima Unasur dió su pronunciamiento inmediato y Colombia cerraba la frontera en la tarde como muestra incondicional de condena por lo sucedido en contra de la democracia. Es curioso, sin embargo, que este gran giro en Sudamérica se haya dado cuando gobiernos de corriente izquierdista han asumido el ponder en al menos ocho de doce Estados independientes del subcontinente. En todo caso, la gran y positiva respuesta internacional en favor de la democracia ecuatoriana es una muestra contundente de el crecimiento de la democracia en la región.

Si bien el temperamento de nuestro actual jefe de estado aumentó el fervor de la turba tras su discurso, es fundamental recordar que antes de cualquier intervención del presidente, éste fue recibido con una bomba lacrimógena[1]. Es decir, existió una organización casi pandillera en la policía que no iba a escuchar razón alguna. ¿Es acaso admisible el recibimiento dado al Presidente de la República?. Tengamos sindéresis; nunca buscó, bajo ningún concepto, el grupo sublevado el diálogo pues querían, a como diera lugar, imponer sus condiciones. Hay quienes descabelladamente culpabilizan al presidente de lo sucedido. Es inaudito tratar de culpar al Presidente del incorrecto accionar policial en todo momento pese a que su presencia cambió significativamente el curso de la revuelta explicaré posteriormente. Es bastante claro que la protesta trató de inducir al pánico colectivo a una ciudadanía desamparada a manos de la delincuencia, para de este modo conseguir la atención de medios y gobierno. Creo fundamental dejar un punto claro: la policía y las fuerzas armadas están subordinadas a las órdenes y decisiones que sus cúpulas tomen[2]; y éstas, a su vez, están subordinadas al Presidente de la República [3]. Desde su llegada y tras su discurso, los miembros insurrectos de la policía «desconocieron» a su comandante en jefe gritando improperios y lanzando bombas y gases; El Primer mandatario estuvo encerrado por aproximadamente 10 horas en el hospital de la policía tras haber recibido otra bomba lacrimógena cuando ya había decidido dejar el regimiento[1]. Es necesario recordar que el Presidente no puede derogar leyes [4] como los insurrectos pedían. En otras palabras, la salida del Presidente era viable siempre y cuando sucumbiera a las peticiones de los revoltosos, no había voluntad de dialogar. ¿Habría sido acaso aceptable que el presidente mintiera y rompiera la constitución diciendo que derogaría la ley y que cediera a las demandas no por medio del diálogo sino por la fuerza? Ante la negativa del Mandatario, su permanencia fue prolongada como es bien sabido. El Presidente, como tal, su persona, no estuvo secuestrado pues tenía comunicación via teléfonos y a su seguridad; el piso, el hospital, y las inmediaciones fueron, sí, tomadas. El presidente estuvo detenido y se buscaba exigir un rescate: la derogación de la ley. ¿Acaso no es esta una forma de secuestro? ¿El secuestro no implica la retención de alguien en busca de un fin a modo de intercambio? La postura policial es enteramente condenable y el Presidente sufrió las consecuencias de enfrentarse a un grupo que no quería dialogar.



En segundo lugar, es necesario comprender la magnitud de los hechos. Un golpe de Estado constituído no hubo. Un golpe de Estado requiere muchísima más planificación y prudencia que la demostrada en este pronunciamento. Sin embargo, el accionar y la reacción policial y civil acarician levemente a un golpe de Estado. Primero, los miembros de la policía habían tenido tiempo suficiente para dejar en claro su postura y reclamo y no debieron de esperar a que la Asamblea aprobara la ley para, «espontáneamente», paralizar al país de la noche a la mañana. La policía insurrecta debió de elevar su voz a la cúpula; si ésta les era indiferente, elevar su voz al presidente, pero por vías democráticas. Empero, la realidad aparenta ser otra totalmente distinta; pasquines bien elaborados fueron aparentemente entregados a la tropa algún tiempo atrás para persuadirla a actuar incorrectamente[5]. ¿Es esta entonces una reacción espontánea de la Policía Nacional?. ¿Es comprensible que la tropa se queje por perder irrisorios incentivos de 150 dólares cada 10 ó 15 años cuando han recibido a cambio el incremento de sus salarios mensuales al 110 por ciento?. Es bastante claro: la tropa fue engañada. Un plan elaborado es más que evidente. En segundo lugar, es muy sospechosa la facilidad y prontitud con la que el levantamiento se extendió. De otro modo, ¿cómo explicar que hayan sido los mismísimos militares de la FAE quienes hubieron de cerrar el Mariscal Sucre de Quito?. La solidaridad demuestra la adhesión a la causa. Eso sí, posteriormente se retractaron, cuando la cúpula planteó su total apoyo al gobierno, pero es evidente que existe una organización interna que fraguaba un momento preciso para actuar. Finalmente, ciudades como Cuenca y Guayaquil también sufrieron las consecuencias de este espontáneo levantamiento policial. Saqueos a diestra y siniestra que fomentaron el temor de la ciudadanía se perpetraron a gran escala. ¿Es admisible que una pequeña protesta, como se la quiere plantear, genere tales consecuencias?. Coincido con José Miguel Insulza, quien dijo que se buscó generar varios focos a nivel nacional, pero la presencia del Presidente en la fuente misma de la discordia centralizó muchísimo más el levantamiento[6]. Me atrevo a decir, con mucha subjetividad, que se esperó un levantamiento civil apoyando la revuelta para finalizar con el orden constituído, pero éste nunca se dió; los ciudadanos defendieron el orden constitucional por sobre todas las cosas. Personalmente creo que si el presidente se hubiera quedado en el palacio, la situación se habría vuelto incontenible. Más caos y desesperación no sólo habrían multiplicado la magnitud de los hechos, sino que probablemente hubieran alcanzado un cometido quizás no claramente estipulado, terminar con el gobierno de turno. La relación de grupos políticos, como PSP no está del todo clara todavía. SIn embargo, llama fuertemente la atención que tres importantes miembros y colaboradores del mentado partido hayan estado presentes dentro del regimiento en la mañana, en la destrucción de equipos del canal EcuadorTv, y dentro de una Asamblea Nacional supuestamente tomada. No se trató, pues, de una simple protesta salarial sino de un plan organizado aunque bastante impreciso.



En conclusión, este grave percance del que fuera nuestro país objeto es un gran sacudón para el gobierno. Es confortante ver que otros países apoyan a la democracia en el Ecuador de manera abierta, pero sería intolerable que existiese, en algún momento del futuro, otro levantamiento de tales magnitudes que trate de acabar con el gobierno. Para lograrlo es necesario que el oficialismo busque mayor conciliación a nivel nacional. El gobierno tiene que dialogar más con la oposición y buscar soluciones respetando los convenios logrados.Y la oposición tiene que buscar también vías de escape que fomenten el bienestar general; el país está gobernado por el oficialismo y por la oposición. Muy correctamente, Marco Lara Guzmán dice que «en el Ecuador, urgido de tener una oposición democrática e inteligente, no hay visión de unidad y desinterés. Entre los partidos políticos, subsisten reticencias y egoísmos absurdos.»[7]. ¿Adónde irá a parar nuestra democracía con un gobierno que escucha poco y una oposición juntada a remendones?. El caos pasó casi en su totalidad, pero es hora de tomar actitudes más activas en pos de la democracia.


Notas:
[1] La Tv: Imágenes inéditas del jueves negro y la rebelión policial.
[2] Constitución política de la República del Ecuador. Art. 159
[3] Constitución política de la República del Ecuador. Art. 147 sección 16
[4] Constitución política de la República del Ecuador. Art 419 sección 3
[5] Ecuador señala a policía del Grupo de Apoyo Operacional como líder de la rebelión.
[6] Sesion Extraordinaria del Consejo Permanente. Reporte del Secretario General de la OEA en su visita a Ecuador
[7] Lara Guzmán, Marco. Para ver y aprender.

Imágenes:
[1] Revuelta policial en el aeropuerto de Quito.
[2] Revuelta policial en Ecuador.