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La Pinta, la Niña, y la Santa María

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Soñé a un viejo marinero vendiendo quimeras
Soñé que trazaba la ruta de un ave viajera
Soñé en leyendas de oro en imperios lejanos
Sentí que mi raza indomable no se sometía

Soñé en La Pinta, La Niña, y La Santa Maria
Soñé a un puñado de hombres surcando los mares
Soñé que Colón, acosado, tierra prometía
Sintiendo su vida en un hilo con fe les decía:

Es redonda la ilusión
Es redondo el ancho mar
Otra tierra gigantesca hay mas allá
Tiene forma de mujer
Tiene senos de volcán
Yo lo juro, pronto vamos a llegar

Soñé que en el alma del indio había cadenas
De tantos que fuimos, tan solo unos pocos quedamos
Aun yo escucho a Colon convenciendo a la Reina
Con la esfera del mundo en sus manos cantando este tema

«Sólo un terremoto venció a Fichamba»[2]

Luis Padilla Guevara[1]

Notas:
[1] Letra y música de éste; sin embargo, reconocida internacionalmente tras haber sido cantada por Jesús Fichamba en el festival OTI de 1985.
[2] Con esta frase expresó su indignación un diario ecuatoriano tras conocer que la actuación de Fichamba recibió el segundo lugar del concurso a pesar de que varios críticos reconocieron la actuación de Jesús Fichamba como la mejor.

El Quijote y Youtube.

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El dia 30 de septiembre la Real Academia de la Lengua Española[1] junto a Youtube lanzaron la campaña para leer al más famoso hidalgo de la historia. Cada participante es encargado de leer un fragmentos de un minuto aproximadamente, y de subirlo por medio de su cuenta en youtube. Creo que no hay mucho más que decir, salvo que ya hay varios cientos de videos, los cuales empiezan a tejer ya una de las más célebres, si no la más, obras de la literatura universal. Creo que esta es una grandiosa oportundidad para participar en un proyecto tan magno de nuestro idioma. La cuenta de El quijote está en el vínculo aquí puesto [2].



Notas
[1] Página web de la R.A.E
[2] Cuenta de El Quijote en Youtube.

Llanto de luna

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Llanto de luna en la noche sin besos
de mi decepción;
sombra de pena, silencio de olvido
que tiene mi hoy;
llaga de amor que no puede sanar
si me faltas tú;
ebria canción de amargura
que murmura el mar.

¿Cómo borrar esta larga tristeza
que deja tu adiós?
¿Cómo poder olvidarte si dentro,
muy dentro estás tú?
¿Cómo vivir así en esta soledad
tan llena de ansiedad de ti?

Julio Gutiérrez[1]

Notas:
[1] No pude encontrar una versión entera en un libro. Sin embargo, publico lo permitido por derechos de autor. Linero Montes, Fernando. El bolero en sus propias palabras. Bogotá, Colombia. 2008.

Allende

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Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla,
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que congregar todos los odios
y además los aviones y los tanques,
para batir al hombre de la paz
tuvieron que bombardearlo, hacerlo llama,
porque el hombre de la paz era una fortaleza:

Para matar al hombre de la paz
tuvieron que desatar la guerra turbia,
para vencer al hombre de la paz
y acallar su voz modesta y taladrante
tuvieron que empujar el terror hasta el abismo
y matar más para seguir matando,
para batir al hombre de la paz
tuvieron que asesinarlo muchas veces
porque el hombre de la paz era una fortaleza.

Para matar al hombre de la paz
tuvieron que imaginar que era una tropa,
una armada, una hueste, una brigada,
tuvieron que creer que era otro ejército,
pero el hombre de la paz era tan sólo un pueblo
y tenía en sus manos un fusil y un mandato
y eran necesarios más tanques, más rencores
más bombas, más aviones, más oprobios
porque el hombre de la paz era una fortaleza

Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla,
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que afiliarse siempre a la muerte
matar y matar más para seguir matando
y condenarse a la blindada soledad,
para matar al hombre que era un pueblo
tuvieron que quedarse sin el pueblo.

Corazón que no olvida

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Por qué empapé de lágrimas mi vida,
cómo pudo tu amor volverme triste,
por esta pobre entraña dolorida
di si un amor, di si un amor,
di si un amor como mi amor tuviste.

Si fuiste para mí fuente escondida,
flor de ilusión de todo cuanto existe,
si tu cariño fue toda mi vida,
cómo pudo tu amor volverme triste.

Por la dulce quimera ya extinguida,
por la ternura que a mi canto diste,
por este corazón que no te olvida
di si un amor, di si un amor,
di si un amor como mi amor tuviste.

Pagaste mi pasión con cruel herida
y hoy que de luto mi existencia viste
aún te pregunto, mi ilusión querida,
cómo pudo tu amor volverme triste.

Segundo Cueva Celi

América novia mía

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Morena América mía: litoral,
el viento peina tu pelo de cristal,
tu pecho de tierra oscura, mineral,
ondula en el canto de oro del trigal.

América novia mía: tómame,
entre tus brazos mulatos cíñeme,
en la boca tus dulzores viérteme,
y el pecho de resplandores lléname.

América novia mía: este cantar
despierta el canto del pueblo en voz de mar,
la libertad ha salido a navegar,
es hora de combatir y caminar.

Morena América mía: con pasión
la sangre cubrió de flores el cañón,
la hiedra del mal saltó a tu corazón,
la selva vuelve a latir en la canción.

Morena América mía: no hay dolor
al cual el hombre no aplaste triunfador.
Es duro el camino del libertador,
es largo el regreso del conquistador.

América novia mía: con afán
los dulces días antiguos volverán,
los rayos del alba un beso te darán,
las noches del forastero llegarán.


Yo me fui con tu nombre por la tierra

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Nadie sabe en dónde queda mi país, lo buscan
entristeciéndose de miopía: no puede ser,
tan pequeño ¿y es tanta su desgarradura,
tanto su terremoto, tanta su tortura
militar, más trópico que el trópico?
Tampoco
lo sé yo, yo que lo amo a pesar de mis jueces
(la Corte se reúne en el café las tardes
y ni un testigo sino mi taza que pagaron
una vez). Y condenado a muerte en su dulce
calabozo, abro los ojos de vez en cuando,
lo veo igual y le pregunto: ¿Qué siglo
será hoy, dónde se esconde el corazón
para hacerme doler?
Si de la tierra
no te quedara amar sino el paisaje, si solamente
te faltara la espada agresiva de su luz.
Pero no es ese el caso. Sucede que no estoy
orgulloso de mi aldea, ni de su río, el único
que sigue siendo el mismo bañándote cien veces,
ni de la cometa que enarbolaba el polvo
en el mercado. No me dejan estarlo, no me han
dejado
nunca unos señores compatriotas, cincuenta
años en la misma esquina calculando
los mismos asuntos importantes -el mundo
solo va de tu bolsillo a su bragueta- y ven
pasar el tren y no lo toman, ven acercarse
el día pero se acuestan, ven la vida pasar
pero regresan y animal, voluntariosísimamente,
se amarran por el cuello al palo de la iglesia.
Debo estar orgulloso ¿de qué, si la ternura
solteronas de ambos sexos me robaron en la
infancia,
aprovechando que no estuve? ¿Y lo demás, cuando
indagan si es aún una colonia pobrecita,
con la cabeza a un lado, mientras le abren
la blusa democráticamente? ¿Qué puedo
contestar si ven la fecha de hoy y notan
que vive el encomendero todavía en su fósil,
si me miran llevando a un indio de la mano,
aterido de patrón y tiempo, intacto en la obediente
piedra, estatua para adentro, con que lo
llenaron?
Ah si fuera dable por un día
limpiar el amor de todo cuanto es cierto,
como cuando nos toca los párpados el delirio.
Porque a veces no es posible tolerar a la madre
con sus cosas.
Quisiera entonces que no encuentren
la lupa, que no miren de cerca lo difícil, eso
no nuestro, tan desprecio, tan asco. Pero insisten
y, como soy patriota, digo: "Sucede que los Incas".
En dónde queda, di, di qué le hicieron.

Jorge Enrique Adoum[1][2]
Notas
[1] Adoum, Jorge Enrique. El tiempo y las palabras. Quito, Ecuador.
[2] Hoy, 3 de julio, un año de la muerte del poeta.