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Las lecciones del 2011 (documentales)

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Tengo que reconocer que el año en curso, y que está a días de terminar, ha sido fructífero. Hace aproximadamente un año tomé una clase de composición en inglés cuyo tema central era la sostenibilidad y el ambientalismo. Yo llegaba, por sobre todo, con la idea de aprender más acerca de los alcances usualmente negativos de las compañías de ropa, electrónicos, y servicios en general, y de cómo enfrentarlas con salidas prácticas y eficientes. Me encontré, sin embargo, con un frente que para mi era mayormente desconocido, viniendo de un país "en vías de desarrollo" y  "tercermundista". Casi ninguna información conocía yo de la modificación genética de alimentos y de lo complejo que puede resultar entender los compuestos utilizados para hacer un sencillo cereal. Aparentemente, éste es aún un campo poco estudiado y levemente utilizado en nuestro país. Por otra parte, en mi clase no sólo vimos documentales relacionados con la agricultura, sino con el medio ambiente, y el poder de las corporaciones en los Estados Unidos.


La dirección de esta entrada va hacia compartir todos aquellos documentales valiosos que pude observar en esa clase y otros que los vi por cuenta propia. Los pondré de acuerdo a mi perspectiva de complejidad e importancia. Desde los más introductorios hasta los más problemáticos, aterrantes, y esperanzadores. Cada uno, por supuesto, sacará conclusiones individuales, por lo que comentarios míos están de aquí en más fuera de lugar.


El primero a mencionar es "The Story of Stuff" - La historia de las cosas (20 min).



En segundo lugar, se puede continuar con "Dirt!" (80 min)


En tercer lugar, el documental "Fuel"(112 min)



Se puede continuar con el documental "The 11th hour" - La última hora (95 min)


Posteriormente, el documental Food, Inc. (90 min) [IMPORTANTE: Para ver el documental, cierre la ventana emergente y vuelva a dar clic en el botón de reproducción.]



Asimsimo, se puede observar el documental "Human Footprint" (110 min)



Llegando al fin de la lista, se puede ver el documental "The Corporation" - La corporación (165 min)


Finalmente, el último documental de esta selección es "Zeitgeist: Addendum"
(No incluyo ni el primer [Zeitgeist: The Movie] ni el tercer [Zeitgeist: Moving Forwards] documental de esta trilogía, aunque ambas sean recomendables). (123 min)



Estoy convencido de que las opiniones vertidas alrededor de todos estos documentales variarán enormemente; en todo caso, pongo los documentales a disposición de quienes visitan el blog de tal forma que este mensaje, ambientalista, político, y social, pueda expandirse aún más por el internet.

Chullos y shigras

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En el Ecuador, los inviernos no son tan marcados como en otras latitudes. Gozamos de un clima ecuatorial en todo el territorio. Quito, para mi gusto -y en general la serranía-, es aún mejor puesto que las montañas disminuyen el calor ambiente con constantes brisas, aunque nos perjudican la mayor cercanía al sol y la exposición a los rayos UVA y UVB. En cualquier caso, el quiteño de cultura mestiza no usa desde hace mucho ni sombreros de copa, ni gorros ni gorras, salvo, quizás, durante los domingos deportivos. Tampoco cubren sus cabezas los quiteños de cultura indígena, aunque los demás serranos indígenas mayoritariamente sí lo hacen. El sombrero de paño es el más utilizado. Hacia el sur, sobre todo en el Perú y Bolivia, el indígena de cultura indígena usa una gran variedad de sombreros donde, además, está incluído el chullo. Éste es un sombrero ancestral precolombino que mantuvo su vigencia en dichas comunidades. Pocas veces, quizás en televisión o en Condorito, el ecuatoriano promedio habrá visto un chullo. Aparentemente, su uso desapareció en nuestros andes o jamás llegó a consolidarse.

Tras mi salida del país, en el primer invierno del hemisferio norte me topé con una sorpresa única. En la cultura californiana, y quizás en la de todo el mundo europeizado, el uso del chullo durante esta estación del año es generalizado. Se ha convertido en una moda de los últimos 10 años. Los usan eurodescendientes, afrodescendientes, mestizodescendientes, asiáticodescendientes; es decir, todos los que conforman la imagen demográfica californiana. En los Estados Unidos, se los conoce como "Incan Hats" y se volvieron de populares debido al uso de éstos por cantantes de hip hop. Hoy en día cantantes como el mismísimo Justin Bieber lo han usado[1]. Aún más curioso me pareció el video del grupo roncanrolero ecuatoriano Chaucha Kings con Delfín Quishpe "El canelazo" puesto que el pianista, quizás influenciado por la corriente estadounidense, ya usa también un chullo. ¿Un presagio, quizás, de una nueva moda en el país? Habrá que esperar para saberlo.

Situación similar ha acontecido con las shigras. Reconociblemente ecuatorianas de procedencia otavaleña por sus diseños. A decir verdad, la explosión comercial de los otavaleños es visible en todo el mundo. En Caracas están sus ponchos, sus shigras y sus camisas. Lo mismo ocurre en San Diego, California y hasta en París. Estos grandes comerciantes van dejando el nombre de nuestro país en alto, y más importante que nada el de su propia cultura. En el lugar donde yo estudio durante el año hay varias tienditas de ropa y chucherías a la venta. Ahí, una comerciante peruana vende o revende chullos andinos y shigras ecuatorianas. Éstas últimas no han gozado aún una acogida generalizada, pero muchas personas las compran y las usan a diario. Sin embargo, las denominan con otro nombre, que dejo en deuda pues la memoria no me favorece en este momento. El costo oscila entre 12 y 18 dólares. En Otavalo mismo uno las puede conseguir a 4-5 dólares. En otras palabras, como novedad, es un gran negocio para los intermediarios. En el Ecuador, el fenómeno generalizado de las shigras es relativamente nuevo. No pasará de un lustro. La competencia es encarnecida si tomamos en cuenta que los jailaife y pitucos prefieren usar esas shigras importadas de marcas difíciles de pronunciar. A más, el uso de shigras aún es parte del estereotipo del ecuatoriano jipiento e indígena. En todo caso, es un fenómeno que ha tomado fuerza.

El éxito de chullos y shigras en el exterior es prueba fehaciente de que la cultura trasciende fronteras. En nuestro país, así como en el Perú o Bolivia, sería impensable que un ciudadano de cultura mestiza usara una shigra y un chullo. El estereotipo y su respectivo prejuicio así como el establishment de fondo son aún tan arraigados que esta persona perdería su posición en la sociedad por el mero hecho de usar algo " inferior", manojo de ideas del todo irracionales. Asimismo, su éxito y posterior reingreso a sus propias culturas de origen como mercancía de moda demuestra la débil identidad nacional que tenemos. No únicamente por inicialmente renegar su origen y evitar su uso sino por adoptarlas por el mero hecho de reflejar el último grito de la moda dominante en los Estados Unidos y Europa. Habrá de suceder, como en general sucede con la moda, que su tiempo de fama pasará en poco tiempo en favor de otros modelos o diseños. Y, tristemente, el prejuicio irracional retomará fuerza y todo quedará como de momento. Mientras la cultura dominante discrimina a la cultura nativa, ésta última se va perdiendo aún más absorbida por influencias extranjeras y lo que es más grave aún: por prejuicios propios.

Notas

[1] Bieber usando un chullo.

Arqueología a mano armada: el caso manabita

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La llegada de europeos a América trajo consigo el desmedro de las culturas nativas. Ésto es bien sabido por todos. En los Estados Unidos, por ejemplo, llegó a tal punto el etnocentrismo y el fanatismo religioso que todo montículo que por mala suerte se cruzaba en el camino de los colonizadores era destruído enteramente por simbolizar atraso y herejía. Esto sucedió sobre todo en la costa este, tierra apetecida, para entonces, por los invasores ingleses de las trece colonias. Poco se habla en una clase de historia de Estados Unidos -y apenas de nombre en una historia de indígenas estadounidenses- de interesantísimas culturas como la Misisipiana o la Anazasi; la cultura general estadounidense está aún menos interesada. Los sitios humanos-arqueológicos que se salvaron, lo lograron gracias al abandono y al olvido. A decir verdad, bellas edificaciones y cerámica sobrevivieron a esta suerte de inquisición cultural. El interés arqueológico se inicia en los Estados Unidos a fines del siglo XIX e inicios del XX, de la mano de Franz Boas, pues se pensaba que los indígenas estadounidenses desaparecerían.

Sea como fuere, las culturas en los Estados Unidos no llegaron a la complejidad arquitectónica de otros lugares del continente como sí en Palenque, Tenochtitlán, Cuzco, o Chan Chan. Asimismo, algo simples parecerían a simple vista sus cerámicas si las comparásemos con las de culturas como la Moche, la Jama-Coaque, la Nazca, y la Maya. La comparación, el deseo de “salvar” los vestigios, y quizás un verdadero deseo de apreciar a estas culturas atrajo inmediatamente a estos antropólogos e historiadores, quienes para entonces ya empezaban a estudiar detalladamente en Norteamérica y Europa. Llegaban, éstos, en una época en la que el interés por lo precolombino en latinoamérica era escasísimo, y hasta símbolo de indianidad, atraso, y salvajismo. Salvo, quizás, el caso de México que durante el porfiriato a inicios del siglo XX excavó la pirámide del sol para conmemorar su centenario, el interés era mínimo. En el caso ecuatoriano, pocos hacendados, pues eso eran más que antropólogos o arqueólogos, recogían lo que encontraban a su paso, como es el caso de Jacinto Jijón y Caamaño. Posteriormente, éste aprendió al andar, claro está. En este medio es que antropólogos, historiadores, y arqueólogos extranjeros han venido estudiando decididamente a las culturas precolombinas ubicadas al sur del río grande.

Quiero hacer un breve paréntesis pues lo considero apropiado. Me es del todo curioso que varios sitios arqueológicos de gran importancia no estén en manos de latinoamericanos sino en conjunto entre poquísimos arqueólogos locales y universidades y arqueólogos extranjeros. Es decir, gente de afuera que ha visto en latinoamérica terreno baldío para profesar su fe, en busca de campo laborable. Por lo tanto, puestos de trabajo y sitios arqueológicos por reencontrar sobran no sólo en el Ecuador sino en toda América. Esta es una constante que no sólo se ve en la arqueología sino en general en las ciencias sociales. En todo caso, hay cosas aún más graves que el quemeimportismo generalizado. En el Ecuador, los sitios hallados no fueron del todo excavados. Tulipe y Rumipamba, por ejemplo, han quedado en el limbo por "falta de presupuesto". ¡Pambamarca ni siquiera tiene un centro de información! Y otros lugares, como San Agustín de Callo, en vez de pertenecer al estado, engordan los bolsillos de una familia pudiente. ¿Cuál es el problema real de fondo tras el abandono del estudio histórico y arqueológico en el país? Un desinterés generalizado: empezando por el gobierno nacional, pasando por los profesionales en el campo, y terminando con la población general. Buena parte del campo está tomado por extranjeros que, por ausencia de interés local, han venido a suplir la ausencia.

Volviendo al tema central, a inicios del siglo XX se empezaba a estudiar las culturas indígenas guiados por los extranjeros. No deja duda alguna, sin embargo, su gran aporte con, por ejemplo, en el reencuentro de sitios tan importantes como Machu Picchu o en el desciframiento del lenguaje escrito maya perdido por siglos. Aduzco yo que aprendiendo de sus errores con la arqueología local, arqueólogos estadounidenses llegaron al Ecuador a inicios del siglo XX. Éstos estaban bajo la dirección de Marshall H. Saville. Reencontraron antiguas ciudades y poblaciones Manteño-Huancavilcas y al observar la complejidad de sus obras se interesaron en salvar tales monumentos. Hablaron personalmente con el gobernador de turno en Manabí, y de alguna manera un tanto obscura, lograron conseguir los permisos necesarios para expatriar alrededor de 700 piezas de importancia de varios sitios, principalmente del Cerro Jaboncillo. Buena parte de estas, por lo menos 25, eran las archifamosas sillas de la mentada cultura. Así, con la complicidad de las autoridades, se regaló el patrimonio a los extranjeros. En el museo de Bahía de Caráquez nos comentaron que actualmente en el Ecuador quedan apenas 7 sillas mientras que las demás, que son parte del botín robado por Marshall H. Saville y su expedición, están en el Museo Smithsonian de Washington en los Estados Unidos. La foto que antecede es la bodega donde presumiblemente se encuentran aún buena parte de las 700 piezas. Aterrado por la lección aprendida, busqué en el internet información al respecto y hallé dicha fotografía. La historia no queda ahí, sin embargo.

Luego de visitar Bahía y San Vicente, decidimos con mis familiares adentrarnos en la provincia y llegar a San Isidro, la cual es considerada capital arqueológica de Manabí y de la cultura Jama-Coaque. Ahí se encuentra la tola más grande del país que, por el olvido de todos, hoy alberga a varias familias, quienes viven en condiciones apenas aceptables. Llegamos con la esperanza de encontrar algo: un museo, una colección privada, réplicas o piezas reales de venta, etc. La respuesta fue un silencio ensordecedor. En el poblado no había nada más que la plaza central con medianos monumentos replicando algunas piezas de varias culturas manabitas y uno que otro cartel que recordaba, con cierta nostalgia, lo que era San Isidro antes del saqueo: Capital arqueológica de Manabí. De pura curiosidad tratamos de conseguir información al respecto de dónde poder conseguir piezas arqueológicas. Tras una anécdota interesante dimos con un antiguo huaquero, quien nos mostró sus piezas y comentó su experiencia en años pasados. Dijo que en los años ochenta uno de sus amigos vendió a un extranjero en 800 dólares, a la época, todo lo encontrado en una tumba, quizás de la realeza Jama-Coaque. Incluía vasijas, oro, y un hermoso vestido. Luego de un tiempo el párroco de la zona y algunos arqueólogos ecuatorianos les dieron la desagradable noticia: lo vendido fácilmente pasaba los 15.000 dólares a la época. Ambos casos se unen finalmente.

Tanto Cerro Jaboncillo cuanto San Isidro fueron huaqueados a saciedad. Su patrimonio se vendió al mejor postor; mientras, la arqueología nacional perdía, y aún pierde sin duda, buena parte de su riqueza. He dicho pierde pues es abrumador ver la cantidad de piezas arqueológicas que se venden por internet de todas las culturas de la América precolombina. Desde Nayarit hasta Valdivia. ¿Qué actitud deberíamos de tomar los ecuatorianos al respecto? Como ciudadanos, denunciar este tipo de actividades. No descansar hasta recuperar nuestro patrimonio. ¿Qué puede hacer el Ecuador, su gobierno, para recuperar el patrimonio robado? Ojalá el gobierno despertara del letargo eterno y actuara en favor de recuperar el patrimonio de manos extranjeras. Ojalá en algún momento el Ecuador logre enjuiciar al Smithsonian Museum para que las piezas que ellos tienen, salvadas, nos las devuelva y engrandezcan los museos del Banco Central y no los de los Estados Unidos. Hay que reconocer, en todo caso, que la intervención de los extranjeros fue precisa en su momento. No me quiero ni imaginar lo terrible que habría sido que en el eurocentrismo enceguecido que aún mueve al Ecuador a algún político o pseudoacadémico le hubiera dado por destruirlo todo por representar un pasado indiano y atrasado. Y esta problemática nos aqueja hasta ahora; quizás esa sea una de las razones de fondo por las que el interés en nuestra propia historia indígena y mestiza es tan superfluo. Ojalá, más temprano que tarde, y yendo más lejos, el desmedro por la cultura nativa desaparezca en favor de un conocimiento antropológico, social, e intelectual más profundo de lo que somos en un país mestizado y repleto de historia por reencontrar.


¿Morena encantadora?

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Hay un pasillo que se ha cantado en mi familia desde que tengo uso de razón. El tan sólo haberlo escuchado en voces de mis tíos, puesto que jamás lo he escuchado de parte de otras personas, me hizo pensar siempre que era de autoría de algún tío abuelo. Hace poco nomás es que un tío me comentó que en realidad es una pasillo popular de autor desconocido (lo sigue siendo al menos para mí) originario de la sierra central. Sea como fuere, en internet no existe registro alguno ni de la letra ni de la música. Espero, en los próximos días, poder subir la versión cantada que poseo. Mientras, tan sólo puedo compartirles la versión escrita del pasillo que, quizás, otros también conozcan.


Mañana cuando ausente, amada mía,
No me miren tus ojos;
Y acaso tus pupilas
nublen tristes lágrimas de dolor,
recuérda enternecida
que has dejado toda mi alma en pedazos,
y dentro de mi pecho
las crueles heridas de tu falso amor


Recuerda que te amé con gran ternura.
Y que lejos de ti ya no podré vivir.
Pero jamás olvides mi pasión,
que yo sin tu cariño he de morir.
Morena encantadora de mi amor
no me martirices más.

Quiero ser libre contigo

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Quisiera revivir el blog de a poco, de acuerdo a la disponibilidad de tiempo que tenga y tuviere. En honor a la verdad, no es que escribir una que otra idea me haya cansado, sino que no me he dado el tiempo suficiente para sentarme y hacerlo. Se acerca la fecha para mi transferencia a alguna universidad, y eso consume buena parte de mi tiempo. En todo caso, tiempo para la música siempre habrá. Pienso que una de las canciones más poderosas que he escuchado últimamente, no sólo por su letra sino también por la melodía acompañada de quienas y charango, es Quiero ser libre contigo del boliviano Jaime Junaro. Éste inclusive vivió un tiempo en el Ecuador y grabó un disco en nuestros andes. Para mí, una canción llena de energía, esperanza, y lucha. Sin llenar de detalles innecesarios, aquí está la letra y video de dicha canción.


No quiero sin tu mano caminar
Por la vida sin razon
Quiero tener un mundo de color
Entre los cielos y el mar

Quiero sembrar en tu corazón
una esperanza de amor
No quiero ver mas llanto ni dolor
Quiero que tengas calor

Quiero ser libre contigo
Quiero a tu lado vivir
Quiero ser libre contigo
Quiero en tus brazos soñar

Quiero ser libre contigo
Quiero a tu lado crecer
Quiero ser libre contigo
Quiero volver a creer

Jaime Junaro



Desde la negra retinta

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I

Al que de Inga no le toque

le tocará de mandinga

todo es la misma jeringa

con diferente bitoque

algún fulano que enfoque

su genealogía extinta,

de ascendencia cuarta o quinta

por ramajes paralelos

hallará entre sus abuelos

desde la negra retinta

II

Hallará al negro bozal

que convivió con su amita

naciendo de aquella cita

su “ilustre” tronco ancestral

dicha hija natural

-a fines del virreinato-

sostuvo concubinato

con un hidalgo andaluz,

así vino a dar a luz

al cuarterón de mulato.

III

El mulato cuarterón

presume de su linaje

pero niega el mestizaje

de abuelos color carbón:

busca al tío chapetón

y al negro le hace una finta

aunque si piel es distinta

no envidio ni sus cabellos;

se apartan-aún entre ellos-

cada cual según su pinta.

IV

En cuanto a lo que me toca,

de ser como soy me alegro:

ojos pardos, cutis negro,

rizo el pelo y gruesa boca

el ser así no me apoca

ni me vuelve mentecato

sólo una cosa combato:

¡racismo negroide! ¡ No!

… aunque un zambo como yo

exige distinto trato… [1]



Nicomedes de Santa Cruz y Gamarra

[1] Castillo Santa Cruz, Pedro. Nicomedes Santa Cruz. Obras Completas I. Poesía (1949 - 1989). Libros en red, 2004



¿Es usted tapatío?

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Nota previa:

Esta entrada carecerá de cualquier tipo de estilo, orden, dirección, y, o, u articulación. Servirá como ejercicio de relajación en una semana llena de tensiones.

No he escrito desde hace mucho tiempo. No me he dado tiempo para hacerlo. Me rondaban algunas ideas en la cabeza, pero nunca me senté a hacerlo. Hoy, luego del primer martirio, me siento un rato a desestrezar la muñeca. Cuando salía del campus e iba hacia el carro, un simpático, y buen vendedor, por supuesto, mexicano llegó a ofrecerme unos libros de autorrealización. De inicio preguntó si hablaba español, como si alguna fuerza autorrealizativa de la providencia le hubiera guiado. Le dije que sí, y luego de un corto cruce de palabras me preguntó lo obvio. ¿De dónde es ustéd?, ¿de México? Uno tiene que acostumbrarse. Le dije que no, que era Ecuatorrriano. Concluyó: bueno, pero tieme como el acento del df o de Guadalajara... y surgí con la misma afirmación que tengo, salvo que consiga alguna mejor algún día; le dije que imagion que eso se debe a la constante influencia de la televisión mexicana en la televisión nacional. Desde las radionovelas como Kalimán, el Gato, o Drácula, pasando por las películas o series como Cantinflas y el Chavo del Ocho hasta la final incursión de las novelas televisadas.

Lo cierto es que esta confusión no es atípica. Salvo una guayaquileña, toda otra persona que he conocido, y que se ha preguntado de dónde es mi acento, ha dicho cualquier cosa menos quiteño/ecuatoriano. Yo considero que es bastante evidente que el acento quiteño-ecuatoriano ha variado significativamente desde la década de los treintas en adelante. Quizás puede estar relacionado con el fútil y leve apego a las costumbres y otros quicuyos patrios que tenemos en la cultura dominante, pero sin lugar a dudas ha cambiado. Ya no hay presidentes que digan "Dadme un balcón" o "sabed qué es lo que reclama la gente en el Ecuador... " Es decir, un presidente que vosee no unicamente prononominalmente como lo hacemos aún ahora. Tampoco hay ya, en la cultura dominante, quien diga "traéme al guagua", o "callá guambra", "vení, mijo" y un tan gran etcétera del voseo de corte reverencial ni típico. Lo único que queda es el muy informal y familiar voseo pronominal, que dicho sea de paso, trato de usarlo toda vez que me es posible, ya con amigos muy cercanos, ya con amigos distantes, ya con conocidos. Hay también arcaísmos en nuestro español que se van añejando más de a poco. Palabras con cáspita, chasco, hele, y alhaja engordan nuestro léxico hispano-árabe sumado a otras delicias mestizas como curuchupa y limpiáte la singa que con el pasar del tiempo quedan resagadas a los mayores y de a poco a los pocos libros nacionales que los han incluído.

Pero el cambio no ha sido sólo léxico sino también fonético. El gran arrrrrastre de las erres se va eliminando por una doble erre castellanizada pura, como si debiéramos ser un reflejo de España. Aunque todavía es sabrosísimo oir a políticos y supuestos nobles castizos usando ese sonido carrasposo. Asimismo, la ellllle tan nuestra se va decantando por el yeismo mexicanizado que, a mi gusto, suena bastante muy terrible. No soy de los que gustan de escuchar a alguien decir "yámame" en vez de un hidalgo "lllllámame", o en posible grafía morlaca "zhámame". Tampoco es de mi total agrado el "shámame" argentino, pero lo preferiría al "yamame" mexicano.

Finalmente, la entonación per se también ha cambiado en favor de una más estandarizada y mexicanizada. Entonación antigua es la de la niña en el archifamoso comercial del Centro del Muchacho Trabajador y las garras en la barriga. Asimismo, la entonación usada en las preguntas en la serranía tiene una clara influencia quichua, mas de a poco se ha aplanado hasta dejar de ser de la cultura dominante. Hoy la televisión ofrece una entonación menos musical y más linear.

Es inevitable que el lenguaje siga su curso. Por más leyes y normativas que le querramos poner, el lenguaje está vivo y lo cambia el pueblo a su antojo. No puedo quejarme y tratar de forzar a otros a usar lo que yo considero "sonidos del idioma a la ecuatoriana", pero al menos tengo la certeza de poder utilizar el lenguaje a mi modo muy a pesar del qué dirán y de lo anticuado y antiguo que suene. La belleza del lenguaje existe en la variedad, pero nuestro establishment académico, sobretodo ese aristócrata hispánico, ha querido un reflejo fehaciente de Castilla desde el tiempo republicano mismo. México tomó esa posta en el siglo XX y de buena forma logró su cometido. No es de extrañar que se escuche ya por ahí un "que naco", o un "no mames". Hoy el ecuatoriano habla muy a la mexicana, y de a poco aún los modismos mexicanos se adhieren con fuerza en la cultura popular dominante.