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Las lecciones del 2011 (documentales)

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Tengo que reconocer que el año en curso, y que está a días de terminar, ha sido fructífero. Hace aproximadamente un año tomé una clase de composición en inglés cuyo tema central era la sostenibilidad y el ambientalismo. Yo llegaba, por sobre todo, con la idea de aprender más acerca de los alcances usualmente negativos de las compañías de ropa, electrónicos, y servicios en general, y de cómo enfrentarlas con salidas prácticas y eficientes. Me encontré, sin embargo, con un frente que para mi era mayormente desconocido, viniendo de un país "en vías de desarrollo" y  "tercermundista". Casi ninguna información conocía yo de la modificación genética de alimentos y de lo complejo que puede resultar entender los compuestos utilizados para hacer un sencillo cereal. Aparentemente, éste es aún un campo poco estudiado y levemente utilizado en nuestro país. Por otra parte, en mi clase no sólo vimos documentales relacionados con la agricultura, sino con el medio ambiente, y el poder de las corporaciones en los Estados Unidos.


La dirección de esta entrada va hacia compartir todos aquellos documentales valiosos que pude observar en esa clase y otros que los vi por cuenta propia. Los pondré de acuerdo a mi perspectiva de complejidad e importancia. Desde los más introductorios hasta los más problemáticos, aterrantes, y esperanzadores. Cada uno, por supuesto, sacará conclusiones individuales, por lo que comentarios míos están de aquí en más fuera de lugar.


El primero a mencionar es "The Story of Stuff" - La historia de las cosas (20 min).



En segundo lugar, se puede continuar con "Dirt!" (80 min)


En tercer lugar, el documental "Fuel"(112 min)



Se puede continuar con el documental "The 11th hour" - La última hora (95 min)


Posteriormente, el documental Food, Inc. (90 min) [IMPORTANTE: Para ver el documental, cierre la ventana emergente y vuelva a dar clic en el botón de reproducción.]



Asimsimo, se puede observar el documental "Human Footprint" (110 min)



Llegando al fin de la lista, se puede ver el documental "The Corporation" - La corporación (165 min)


Finalmente, el último documental de esta selección es "Zeitgeist: Addendum"
(No incluyo ni el primer [Zeitgeist: The Movie] ni el tercer [Zeitgeist: Moving Forwards] documental de esta trilogía, aunque ambas sean recomendables). (123 min)



Estoy convencido de que las opiniones vertidas alrededor de todos estos documentales variarán enormemente; en todo caso, pongo los documentales a disposición de quienes visitan el blog de tal forma que este mensaje, ambientalista, político, y social, pueda expandirse aún más por el internet.

¿Morena encantadora?

10
Hay un pasillo que se ha cantado en mi familia desde que tengo uso de razón. El tan sólo haberlo escuchado en voces de mis tíos, puesto que jamás lo he escuchado de parte de otras personas, me hizo pensar siempre que era de autoría de algún tío abuelo. Hace poco nomás es que un tío me comentó que en realidad es una pasillo popular de autor desconocido (lo sigue siendo al menos para mí) originario de la sierra central. Sea como fuere, en internet no existe registro alguno ni de la letra ni de la música. Espero, en los próximos días, poder subir la versión cantada que poseo. Mientras, tan sólo puedo compartirles la versión escrita del pasillo que, quizás, otros también conozcan.


Mañana cuando ausente, amada mía,
No me miren tus ojos;
Y acaso tus pupilas
nublen tristes lágrimas de dolor,
recuérda enternecida
que has dejado toda mi alma en pedazos,
y dentro de mi pecho
las crueles heridas de tu falso amor


Recuerda que te amé con gran ternura.
Y que lejos de ti ya no podré vivir.
Pero jamás olvides mi pasión,
que yo sin tu cariño he de morir.
Morena encantadora de mi amor
no me martirices más.

Desde la negra retinta

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I

Al que de Inga no le toque

le tocará de mandinga

todo es la misma jeringa

con diferente bitoque

algún fulano que enfoque

su genealogía extinta,

de ascendencia cuarta o quinta

por ramajes paralelos

hallará entre sus abuelos

desde la negra retinta

II

Hallará al negro bozal

que convivió con su amita

naciendo de aquella cita

su “ilustre” tronco ancestral

dicha hija natural

-a fines del virreinato-

sostuvo concubinato

con un hidalgo andaluz,

así vino a dar a luz

al cuarterón de mulato.

III

El mulato cuarterón

presume de su linaje

pero niega el mestizaje

de abuelos color carbón:

busca al tío chapetón

y al negro le hace una finta

aunque si piel es distinta

no envidio ni sus cabellos;

se apartan-aún entre ellos-

cada cual según su pinta.

IV

En cuanto a lo que me toca,

de ser como soy me alegro:

ojos pardos, cutis negro,

rizo el pelo y gruesa boca

el ser así no me apoca

ni me vuelve mentecato

sólo una cosa combato:

¡racismo negroide! ¡ No!

… aunque un zambo como yo

exige distinto trato… [1]



Nicomedes de Santa Cruz y Gamarra

[1] Castillo Santa Cruz, Pedro. Nicomedes Santa Cruz. Obras Completas I. Poesía (1949 - 1989). Libros en red, 2004



La arremetida

1
Me llegó este artículo por correo electrónico y me he propuesto ponerlo en mi blog porque plantea un análisis coherente de la situación política actual de nuestro país. Hago saber, en todo caso, que no estoy en favor de un sí ciego sino más bien en favor de un análisis personal de cada una de las preguntas. No me extenderé más de gana, así que...

La arremetida

La arremetida de la derecha será cada vez más fuerte; quizás porque, después de todo, las preguntas de la consulta no sean tan insignificantes ni meramente una manera de buscar relegitimación política; quizás, también, porque la reforma de la justicia pueda conllevar una importante ruptura en la promiscua relación entre el Estado oligárquico-mafioso, la banca, ciertos sectores empresariales y los medios de comunicación; o quizás porque la consulta busque acabar, a la final, con aquel histórico enriquecimiento ilícito de las élites, que los últimos 180 años de acumulación rapaz, excluyente e ilegítima han aupado.

No es de sorprendernos entonces si, en el tiempo que nos falta hasta al plebiscito, tengamos que desayunar con un cable WikiLeaks diario; servido con precisión estratégica por una prensa que ya dejó de fingir para entregarse a un activismo político de agresividad inusitada, para, de esa forma, debilitar el Sí y el Gobierno, atacándole por el lado del comercio exterior y de las relaciones con EE.UU.

En aquel veneno mediático no se menciona el hecho de que el Atpdea no fue renovado para ningún país andino, ni para Colombia ni para Perú. Tampoco se dice que son varios los regímenes de preferencias arancelarias los que no han sido renovados, por ejemplo el SGP con los países de África subsahariana. Para los demagogos de la comunicación, no hay mención alguna de que el fin del Atpdea sea consecuencia de la renovada tendencia proteccionista poscrisis y pro empleo en los EE.UU., ni que la decisión releve de un debate exclusivamente doméstico. En la prensa norteamericana, al contrario de nuestra pobre prensa criolla, no se la ha ocurrido a nadie sugerir que el vencimiento del Atpdea sea el fruto de una ausencia de lobby o de alguna malcriadez del Ecuador.

Lo único importante para nuestra prensa libre e independiente de todo instinto patriótico y de toda objetividad analítica, es erosionar lentamente la credibilidad de este Gobierno tan incómodo; incluso si esto conlleva defender a una de las representantes más cuestionadas de la diplomacia estadounidense, conocida en toda la región como una de las máximas defensoras de todo lo que es más nefasto en la política exterior de los EE.UU.

Lo importante es seguir sirviendo servilmente los intereses de las élites agroexportadoras: trabajar por el “No”, presionar por un TLC, y poner fin a aquella larga pesadilla de proyecto de nación, universalista y republicano.

Guillaume Long: Académico y analista internacional. Diario El Telégrafo.

En el principio era el verbo

3
Recuerdo que leí por primera vez este poema cuando estaba en sexto curso. El folleto de copias era, pues, «Prepoemas en postespañol». El recuerdo me es muy palpable: el salón, la clase, y los poemas, principalmente tres de éstos: En el principio era el verbo, su Good-bye Lola, y el no menos célebre Home Sweet Home, mereciendo los dos últimos otras entradas posteriores. Así conocí a Jorge Enrique Adoum. Pablo Valarezo lo ha hecho bambuco a la usanza esmeraldeña siendo interpretado en la voz de Margarita Laso. No hay todavía un video en youtube, que me habría encantado compartir. Pronto, eso sí, lo habrá, y así doy mi palabra para actualizar la entrada, y para lo que más fuere necesario en youtube. En todo caso, el texto en cuestión parece permitirnos imaginar el todo. Y no hay qué más decir puesto que cada uno interpretará el poema de acuerdo a su subjetividad. El poema se presta; y esa es la genialidad de Adoum.


En el principio era el verbo

te número te teléfono aburrido
te direcciono (callo caso y escalero)
y habitacionada ya te lámparo te suelo
te vas te enfósforo te libro
te disco te destoco te desvisto desoído
te camo te almohado enciendo descobijo
te pelo te cadero me cinturas
nos trasvasamos labio a labio
me embotello en tu adentro
nos rehacemos te desformo me conformo
miltuplicada tú yo mildividido


Nostalgias

0
El tango, así como el pasillo, es exquisito. Sus melodías son eternas al igual que sus letras, mayoritariamente basadas en la poesía, que se profundizan en el alma. Y el tango al igual que el pasillo es nostálgico. Este blog es, pues, de alguna manera, una recopilación de poemas y canciones, muchas veces juntas, que han descrito determinadas situaciones. Pero sin llenarnos de palabrería, quisiera compartir un tango fantástico, por musicalidad y letra, para quienes, ahora o antes, hemos sentido estas palabras como propias.

Quiero emborrachar mi corazón
para apagar un loco amor
que más que amor es un sufrir...
Y aquí vengo para eso,
a borrar antiguos besos
en los besos de otras bocas...
Si su amor fue "flor de un día"
¿porqué causa es siempre mía
esa cruel preocupación?
Quiero por los dos mi copa alzar
para olvidar mi obstinación
y más la vuelvo a recordar.

Nostalgias
de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca
como un fuego su respiración.
Angustia
de sentirme abandonado
y pensar que otro a su lado
pronto... pronto le hablará de amor...
¡Hermano!
Yo no quiero rebajarme,
ni pedirle, ni llorarle,
ni decirle que no puedo más vivir...
Desde mi triste soledad veré caer
las rosas muertas de mi juventud.

Gime, bandoneón, tu tango gris,
quizá a ti te hiera igual
algún amor sentimental...
Llora mi alma de fantoche
sola y triste en esta noche,
noche negra y sin estrellas...
Si las copas traen consuelo
aquí estoy con mi desvelo
para ahogarlos de una vez...
Quiero emborrachar mi corazón
para después poder brindar
"por los fracasos del amor"...


Realidades

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[1]

En estos últimos meses nada me ha sorprendido más que el blanqueamiento argentino. Y me ha sorprendido causando dolor y repudio hacia ciertos líderes, presidentes, y ciudadanos de la mentada república. Tan bien planeado y ejecutado fue el plan que casi lograron su cometido. Quisiera tan sólo citar unas líneas de un artículo de 1877 de un diario afroargentino llamado "El unionista" en relación a la precaria aceptación y condición de los afroargentinos. La realidad es increiblemente similar a la de nuestras latitudes y ¡aún en nuestros días! Pese a que me desvío ya un poquitito del tema, me parece que queda en clara evidencia que...

«[...] la constitución es letra muerta y abundan los condes y marqueses; los cuales, siguiendo el antiguo y odioso régimen colonial pretenden tratar a sus subordinados como esclavos, sin comprender que entre los hombres que humillan hay muchos que ocultan bajo su tosco ropaje una inteligencia superior a la del mismo que ultraja»[2]

Notas:
[1] Gabino Ezeiza, músico y payador argentino
[2] Schávelzon, Daniel. Buenos Aires negra: Arqueología histórica de una ciudad silenciada. Emecé Editores. Sin año

La otra fundación de Quito*

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Bueno. Como está tan próxima la festividad más importante de la hispana ciudad de Quito, me permito publicar la entrada original hecha por Javier Cevallos Perugachi en su blog*. Espero ansiosamente los llenos absolutos para presenciar el deporte nacional en el coso de Iñaquito, las tradicionales sevillanas y fandangos, y las autóctonas tapas, sangrías, y paellas. Más ansiosamente espero que todo se acabe. Si Usted es de los que aman a Quito, su historia y fiestas, HUYA.



La otra fundación de Quito

Nieto de indios, blanqueados por necesidad; longo, hijo de longos: uso la máscara de los amos, para bailar y reirme de ellos...


Cuentan, los que cuentos cuentan y cuentos saben, que cuando los danzantes bajaban a Quito, el mundo se aquietaba a su alrededor, todo se quedaba en absoluto silencio: las montañas, las hojas de los árboles, el jaguar... incluso el mismo sol.

El ritmo del danzante es el ritmo del corazón: pum, pum, pum. Un pie se levanta y cae al piso, el otro pie se levanta y cae al piso.

Durante siglos se prohibió la entrada de danzantes a las plazas de Quito, porque era cosa de indios. Sin embargo, en este país lo prohibido siempre es más atrayente y los danzantes seguían bailando.

En el siglo XIX, un presidente (modernizador y muy europeo) logró terminar por fin con esta costumbre poco civilizada: mandó a construir, en las plazas de la ciudad, hermosos jardines al estilo francés. Y los danzantes se fueron de Quito.


Sin embargo, aún es posible verlos en algunos de los antiguos pueblos de indios que, con el crecimiento de la ciudad, se convirtieron en barrios mestizos. Las personas fueron dejando el poncho y los sombreros, los tupus y las oshotas, para confundirse con los mestizos que iban llegando. Pero aún bailan, como lo hicieron sus padres y abuelos, aún toman las plazas de Cotocollao, La Magdalena, San Isidro del Inca y Zámbiza.

Dicen que, cuando los danzantes inician su baile, el mundo vuelve a girar a su alrededor.



Notas

* Cevallos Perugachi, Javier. La otra fundación de Quito. El país de los colibríes. Blog.

[1] Las cursivas no forman parte del texto original. Son, por ende, puestas por mí donde creí conveniente de acuerdo a mi criterio.
[2] No pude insertar el video usado en la entrada original, pero inserto otro relacionado.

De cuando Quito fue España

1
Tuve la oportunidad de encontrarme con este texto mientras hacía uno de mis deberes sobre la confederación de los Iroqueses. El original está en inglés, y la traducción la encontré en un libro y en Wikipedia. En todo caso, citaré el original en inglés. He puesto ese título pues mucho me ha quedado tras hablar con un par de amigos sobre este tema y tras leer un texto que de momento es sólo digital. Este se convierte en el segundo texto en lo que va del año que queda bastante inconcluso; espero tener tiempo pronto y actualizar las entradas. De momento, les dejo con parte del testamento de Mancio Serra de Leguizamo, último conquistador vivo para 1589.

[...] Encontramos estos reinos en tal buen orden, y decían que los incas los gobernaban en tal sabia [manera] que entre ellos no había un ladrón, ni un vicioso, ni tampoco un adultero, ni tampoco se admitía entre ellos a una mala mujer, ni había personas inmorales. Los hombres tiene ocupaciones útiles y honestas. Las tierras, bosques, minas, pastos, casas y todas las clases de productos eran regularizadas y distribuidas de tal manera que cada uno conocía su propiedad sin que otra persona la tomara o la ocupara, ni había demandas respecto a ello... el motivo que me obliga a hacer estas declaraciones es la liberación de mi conciencia, ya que me encuentro a mi mismo culpable. Porque hemos destruido con nuestro malvado ejemplo, las personas que tenían tal gobierno que era disfrutado por sus nativos. Eran tan libres del encarcelamiento o de los crímenes o los excesos, hombres y mujeres por igual, que el indio que tenía 100,000 pesos de valor en oro y plata en su casa, la dejaba abierta meramente dejando un pequeño palo contra la puerta, como señal de que su amo estaba fuera. Con eso, de acuerdo a sus costumbres, ninguno podía entrar o llevarse algo que estuviera allí. Cuando vieron que pusimos cerraduras y llaves en nuestras puertas, supusieron que era por miedo a ellos, que tal vez no nos matarían, pero no porque creyeran que alguno pudiera robar la propiedad del otro. Así que cuando descubrieron que teníamos ladrones entre nosotros, y hombres que buscaban hacer que sus hijas cometieran pecados, nos despreciaron.[1]

La Pinta, la Niña, y la Santa María

11

Soñé a un viejo marinero vendiendo quimeras
Soñé que trazaba la ruta de un ave viajera
Soñé en leyendas de oro en imperios lejanos
Sentí que mi raza indomable no se sometía

Soñé en La Pinta, La Niña, y La Santa Maria
Soñé a un puñado de hombres surcando los mares
Soñé que Colón, acosado, tierra prometía
Sintiendo su vida en un hilo con fe les decía:

Es redonda la ilusión
Es redondo el ancho mar
Otra tierra gigantesca hay mas allá
Tiene forma de mujer
Tiene senos de volcán
Yo lo juro, pronto vamos a llegar

Soñé que en el alma del indio había cadenas
De tantos que fuimos, tan solo unos pocos quedamos
Aun yo escucho a Colon convenciendo a la Reina
Con la esfera del mundo en sus manos cantando este tema

«Sólo un terremoto venció a Fichamba»[2]

Luis Padilla Guevara[1]

Notas:
[1] Letra y música de éste; sin embargo, reconocida internacionalmente tras haber sido cantada por Jesús Fichamba en el festival OTI de 1985.
[2] Con esta frase expresó su indignación un diario ecuatoriano tras conocer que la actuación de Fichamba recibió el segundo lugar del concurso a pesar de que varios críticos reconocieron la actuación de Jesús Fichamba como la mejor.

Llanto de luna

0

Llanto de luna en la noche sin besos
de mi decepción;
sombra de pena, silencio de olvido
que tiene mi hoy;
llaga de amor que no puede sanar
si me faltas tú;
ebria canción de amargura
que murmura el mar.

¿Cómo borrar esta larga tristeza
que deja tu adiós?
¿Cómo poder olvidarte si dentro,
muy dentro estás tú?
¿Cómo vivir así en esta soledad
tan llena de ansiedad de ti?

Julio Gutiérrez[1]

Notas:
[1] No pude encontrar una versión entera en un libro. Sin embargo, publico lo permitido por derechos de autor. Linero Montes, Fernando. El bolero en sus propias palabras. Bogotá, Colombia. 2008.

Allende

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Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla,
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que congregar todos los odios
y además los aviones y los tanques,
para batir al hombre de la paz
tuvieron que bombardearlo, hacerlo llama,
porque el hombre de la paz era una fortaleza:

Para matar al hombre de la paz
tuvieron que desatar la guerra turbia,
para vencer al hombre de la paz
y acallar su voz modesta y taladrante
tuvieron que empujar el terror hasta el abismo
y matar más para seguir matando,
para batir al hombre de la paz
tuvieron que asesinarlo muchas veces
porque el hombre de la paz era una fortaleza.

Para matar al hombre de la paz
tuvieron que imaginar que era una tropa,
una armada, una hueste, una brigada,
tuvieron que creer que era otro ejército,
pero el hombre de la paz era tan sólo un pueblo
y tenía en sus manos un fusil y un mandato
y eran necesarios más tanques, más rencores
más bombas, más aviones, más oprobios
porque el hombre de la paz era una fortaleza

Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla,
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que afiliarse siempre a la muerte
matar y matar más para seguir matando
y condenarse a la blindada soledad,
para matar al hombre que era un pueblo
tuvieron que quedarse sin el pueblo.

Corazón que no olvida

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Por qué empapé de lágrimas mi vida,
cómo pudo tu amor volverme triste,
por esta pobre entraña dolorida
di si un amor, di si un amor,
di si un amor como mi amor tuviste.

Si fuiste para mí fuente escondida,
flor de ilusión de todo cuanto existe,
si tu cariño fue toda mi vida,
cómo pudo tu amor volverme triste.

Por la dulce quimera ya extinguida,
por la ternura que a mi canto diste,
por este corazón que no te olvida
di si un amor, di si un amor,
di si un amor como mi amor tuviste.

Pagaste mi pasión con cruel herida
y hoy que de luto mi existencia viste
aún te pregunto, mi ilusión querida,
cómo pudo tu amor volverme triste.

Segundo Cueva Celi

América novia mía

3
Morena América mía: litoral,
el viento peina tu pelo de cristal,
tu pecho de tierra oscura, mineral,
ondula en el canto de oro del trigal.

América novia mía: tómame,
entre tus brazos mulatos cíñeme,
en la boca tus dulzores viérteme,
y el pecho de resplandores lléname.

América novia mía: este cantar
despierta el canto del pueblo en voz de mar,
la libertad ha salido a navegar,
es hora de combatir y caminar.

Morena América mía: con pasión
la sangre cubrió de flores el cañón,
la hiedra del mal saltó a tu corazón,
la selva vuelve a latir en la canción.

Morena América mía: no hay dolor
al cual el hombre no aplaste triunfador.
Es duro el camino del libertador,
es largo el regreso del conquistador.

América novia mía: con afán
los dulces días antiguos volverán,
los rayos del alba un beso te darán,
las noches del forastero llegarán.


Yo me fui con tu nombre por la tierra

1
Nadie sabe en dónde queda mi país, lo buscan
entristeciéndose de miopía: no puede ser,
tan pequeño ¿y es tanta su desgarradura,
tanto su terremoto, tanta su tortura
militar, más trópico que el trópico?
Tampoco
lo sé yo, yo que lo amo a pesar de mis jueces
(la Corte se reúne en el café las tardes
y ni un testigo sino mi taza que pagaron
una vez). Y condenado a muerte en su dulce
calabozo, abro los ojos de vez en cuando,
lo veo igual y le pregunto: ¿Qué siglo
será hoy, dónde se esconde el corazón
para hacerme doler?
Si de la tierra
no te quedara amar sino el paisaje, si solamente
te faltara la espada agresiva de su luz.
Pero no es ese el caso. Sucede que no estoy
orgulloso de mi aldea, ni de su río, el único
que sigue siendo el mismo bañándote cien veces,
ni de la cometa que enarbolaba el polvo
en el mercado. No me dejan estarlo, no me han
dejado
nunca unos señores compatriotas, cincuenta
años en la misma esquina calculando
los mismos asuntos importantes -el mundo
solo va de tu bolsillo a su bragueta- y ven
pasar el tren y no lo toman, ven acercarse
el día pero se acuestan, ven la vida pasar
pero regresan y animal, voluntariosísimamente,
se amarran por el cuello al palo de la iglesia.
Debo estar orgulloso ¿de qué, si la ternura
solteronas de ambos sexos me robaron en la
infancia,
aprovechando que no estuve? ¿Y lo demás, cuando
indagan si es aún una colonia pobrecita,
con la cabeza a un lado, mientras le abren
la blusa democráticamente? ¿Qué puedo
contestar si ven la fecha de hoy y notan
que vive el encomendero todavía en su fósil,
si me miran llevando a un indio de la mano,
aterido de patrón y tiempo, intacto en la obediente
piedra, estatua para adentro, con que lo
llenaron?
Ah si fuera dable por un día
limpiar el amor de todo cuanto es cierto,
como cuando nos toca los párpados el delirio.
Porque a veces no es posible tolerar a la madre
con sus cosas.
Quisiera entonces que no encuentren
la lupa, que no miren de cerca lo difícil, eso
no nuestro, tan desprecio, tan asco. Pero insisten
y, como soy patriota, digo: "Sucede que los Incas".
En dónde queda, di, di qué le hicieron.

Jorge Enrique Adoum[1][2]
Notas
[1] Adoum, Jorge Enrique. El tiempo y las palabras. Quito, Ecuador.
[2] Hoy, 3 de julio, un año de la muerte del poeta.

Aniversario

0
¡Hoy cumpliré veinte años: amargura sin nombre
de dejar de ser niño y empezar a ser hombre
de razonar con lógica y proceder según
los sanchos profesores del sentido común!

¡Me son duros mis años -y apenas si son veinte-;
ahora se envejece tan prematuramente,
se vive tan de prisa, pronto se va tan lejos,
que repentinamente nos encontramos viejos,
enfrente de las sombras, de espaldas a la aurora,
y solos con la esfinge siempre interrogadora!

¡Oh!, ¡madrugadas rosas olientes a campiñas
y a flor de virgen! -entonces estaba el alma niña-
Y el canto de la boca fluía de repente
y el reír sin motivo era cosa corriente.

Iba a la escuela por el más largo camino
tras dejar, soñoliento, la sábana de lino,
y la cama bien tibia, cuyo recuerdo halaga
sólo al pensarlo ahora; aquel San Luis Gonzaga
de pupilas azules y risa cabellera
que velaba los sueños desde la cabecera.

Aunque yendo despacio al fin de la callejuela
acaba, y estábamos al frente de la escuela
con el "Mantilla" bien oculto bajo el brazo;
y haciendo, en el umbral, mucho más lento el paso.
Y entonces era el ver la calle más bonita,
más de oro el sol y más fresca la mañanita.

Y después, en el aula, con qué mirada inquieta
se observaban las huellas rojas de la palmeta
sonriendo no sin cierto medroso escalofrío,
de la calva del dómine y su sueño sombrío…
Pero, ¿quién atendía a las explicaciones?…
¡Hay tanto que observar en los negros rincones!

Y, además es mejor contemplar los gorriones
en los hilos: seguir el áureo derrotero
de un rayito de sol o el girar bullanguero
de un insecto vestido de seda rubia o una
mosca de vellos de oro y alas color de luna.

¡El sol es el amigo más bueno de la infancia!
¡Nos miente tantas cosas bellas a la distancia!
¡Tiene un brillar tan lindo de onza nueva! ¡Reparte
tan bien su oro que nadie se queda sin su parte!
Y por él no atendíamos a las explicaciones;
ese brujo Aladino evocaba visiones
de las Mil y una Noches de las Mil Maravillas
y beodas de sueños, nuestras almas sencillas,
sin pensar, extendían las manos suplicantes
como quien busca a tientas puñados de diamantes.

¡Oh!, los líricos tiempos de la gorra y la blusa
y de la cabellera rebelde que rehúsa
la armonía de los peinados maternales,
cuando íbamos vestidos de ropa nueva a misa
dominical y pese a los serios rituales,
al ver al monaguillo soltábamos la risa!

¡Oh!, los juegos con novias de traje a las rodillas
los besos inocentes que se dan a hurtadillas
a la bebé amorosa de diez a doce años,
y los sedeños roces de sus rizos castaños
y las rimas primeras y las cartas primeras
que motivan insomnios y producen ojeras!

¡Adolescencia mía: te llevas tantas cosas
que dudo si ha de darme la juventud más rosas
y siento como nunca la tristeza sin nombre
de dejar de ser niño y empezar a ser hombre!…

¡Hoy no es la adolescencia mirada y risa franca,
sino el cansado gesto de precoz amargura
y está el alma que fuera una paloma blanca
triste de tantos sueños y de tanta lectura!


Tierra Central

0
Las Américas unen su cintura
entre los dos océanos nupciales,
del Atlántico mar cobran espumas,
del Pacífico estrellas torrenciales,
vienen las naves de los polos blancos
cargadas de petròleo y azahares:
las bodegas marinas absorbieron
nuestras secretas sangres minerales
que construyen las torres del planeta
en crueles y espinosas capitales.
Por eso allí se estableciò el imperio
del dòlar y sus tristes familiares:
los sangrientos caníbales caribes disfrazados de
heroicos generales:
un reino de ratones despiadados,
una herencia de escupos militares,
una caverna hedionda de mandones,
una acequia de barros tropicales,
una cadena oscura de tormentos,
un rosario de penas capitales
y el dòlar gobernando la impudicia
con una flota blanca por los mares, extrayendo el
aroma platanero,
el grano intenso de los cafetales, eternizando en
nuestra tierra pura
a los trujillos manchados de sangre. Pobre
América en sangre sumergida
a medio cuerpo en tantos cenagales, clavada en
una cruz y con espinas, maniatada y mordida por
los canes, despedazada por los invasores,
herida por torturas y desmanes,
arrasada por vientos fabulosos,
ventas sacrilegas, robos colosales.
Oh delgada cadena de dolores,
oh reuniòn del llanto de dos mares.



La canción de los andes

0
Tras la expansión de la cultura popular estadounidense, el fox trot arribó a los territorios ecuatorianos, convirtiéndose de a poco en un favorito. El recientemente llegado ritmo fue asimilado y fusionado con el sanjuanito de procedencia local[1]. El fox incaico, entonces, se formó como un género mestizo ecuatoriano y, posteriormente, peruano[1]. El músico Julio Bueno Arévalo define al fox incaico como un "género musical canción. Su nombre proviene del fox trot, que significa “trote del zorro” y que es una especie de ragtime norteamericano, que data de la primera década de este siglo. Producto del influjo de las músicas extranjeras que se conjugaron con elementos musicales ecuatorianos desde la segunda década de este siglo"[2]. Entre los fox incaicos más destacados se encuentran Cuando el indio llora [*], Lamento del Misti[*], Manco Cápac[*], Collar de lágrimas, La canción de los andes, y La bocina. En esta ocasión, comparto con ustedes el fox incaico La canción de los andes musicalizada por Constantino Mendoza.


En las alturas de las montañas
existe un pobre rancho.
Una viejita todas las tardes
llora y suspira ahí:
triste es la vida así;
quiero mejor morir.

Suenan las notas del fiel rondador
en los labios del indio
que brinda su amor
a la dueña de su corazón.

Hijo de mi alma, de mi alma, hijo mío
donde existes, no te veo,
no te oigo, donde estás,
contesta a tu viejita
que te llama, y no respondes
al cariño de tu madre
ni a la voz del corazón.

Te marchaste una mañana
presuroso y agitado,
que volvías me dijiste,
que volvías al partir,
y no vuelves a tu casa,
ni a tu casa ni a tu madre
que te llama, que te extraña,
que sin ti se muere ya.

Vuelve pronto mi adorado
mi consuelo, mi esperanza,
que te espera mi angustiado corazón.

Todas las tardes junto a la puerta
suspira y llora así:
hijo de mi alma, de donde existas
vuelve prontito a mí.
Mas una noche, tras lento paso,
vino la aurora así,
pálida y fría. Junto a la puerta,
estaba muerta ahí.

Carlos Alemán



Notas:
[*] Estas piezas son de origen peruano.
[1] http://soymusicaecuador.blogspot.com/2010/04/musicos-en-andamio-pagina-web-de.html
[2] http://musicaecuatoriana.julio-bueno.com/#post15


El telar del sol

1

¿Qué hago con esta sangre de dos sangres?
¿Qué hago con el silicio que me habita?
¿Qué hago con estos pómulos de huarpe
y esta barba telar encanecida?
¿Y qué con mi memoria irreverente
que no quiere olvidar y que no olvida?
¿Y este idioma curtido a la intemperie
sobre el idioma muerto de mi raza?,
¿Con esta antigüedad de antigua piedra
y la genealogía de mis padres?
¿Qué hago con este polvo enamorado
de mi palabra nueva en tu palabra?
(...)
Mis hembras han tejido en su paciencia,
telar continental, todas las sangres.

Armando Tejada Gómez. El telar del sol, 1992.



Lamparilla

0

Grato es llorar
cuando afligida el alma
no encuentra alivio
a su dolor profundo;

son las lágrimas
jugo misterioso
para calmar
las penas de este mundo.

Con el profuso
aceite de mis lágrimas,
yo ablandaré
el rigor del cruel destino;

lamparilla
ardiente de mis ojos,
no desmayes
jamás en mi camino.
Luz Borja Martínez